Sábado, 18 Noviembre, 2017

            

¿Se pueden llegar a controlar los tics?

Estos movimientos involuntarios suelen aparecer entre los tres y los ocho años | En el 80% de los casos, desaparecen al llegar a la edad adulta

Foto: Archivo
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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Intentas controlarlo, pero no puedes. Por más que piensas “no lo voy a volver a hacer”, al final algo te impulsa a repetir una y otra vez esos movimientos. Unas acciones involuntarias que afectan a una gran parte de la población y que han recibido el nombre de ‘tics’.

Para saber un poco más sobre ellos, primero hay que conocer su significado. Para el neurólogo Javier Gutiérrez García, los tics son movimientos involuntarios o contracciones musculares breves que son no rítmicas y que se caracterizan por tener movimientos estereotipados que no tienen un propósito y que la gente realiza por un imperioso deseo de hacerlo “al creer, si no, que les pasará algo”.

Tal y como explica el experto, los tics no tienen una causa determinada, sino que pueden ser primarios -no existe una motivación concreta para su aparición- o secundarios –se deben a acciones que tienen como efecto estos tics, como un golpe o la toma de medicación-. A pesar de ello, el carácter hereditario tiene gran importancia en este asunto, pudiendo predisponer a una persona a sufrirlo.

“Los primarios son los más frecuentes y uno de sus causantes principales es padecer el síndrome de Tourette – trastorno neurológico caracterizado por movimientos repetitivos, estereotipados e involuntarios y la emisión de sonidos vocales.-“, comenta Javier Gutiérrez García.

Además, dentro de los tics se encuentran diversas tipologías. De ese modo, se pueden dividir en tics motores –caracterizados por acciones corporales como parpadear o encogerse de hombros-, vocales –sonidos que la persona hace como taratear, aclararse la garganta o decir palabras mal sonantes-, simples –que involucran pocas partes del cuerpo como entrecerrar los ojos- y complejos –en los que se hace uso de varias partes del cuerpo y pueden tener un patrón, como, por ejemplo, saltar, mover los brazos y la cabeza-.

Estas situaciones empiezan a aparecer y a tener mayor incidencia, según explica González, entre los tres y los ocho años. Sin embargo, con la llegada de la adolescencia y, sobre todo, de la edad adulta, el 80% de los casos tienden a desaparecer al ir adquiriendo en el desarrollo de la madurez capacidad de controlarlos.

Y es que esta patología, aunque es involuntaria, se puede suprimir. Tal y como indica Javier Gutiérrez García, las personas afectadas por los tics pueden elegir no hacerlo, pero, por compulsión, los acaban realizando, por lo que, si aprenden a controlar esos impulsos y a no llevarlos a cabo, los tics desaparecerán.

“Si habamos del tics primarios, las personas que los padecen deben asimilar que tienen ese problema y que lo pueden controlar. Además, para los casos más complejos, hay terapias y medicación”, expresa Gutiérrez García.

Para que la persona que los sufren no se sienta intimidada ni avergonzada por estos impulsos, el neurólogo aconseja que tanto él como su entorno conozca el problema y lo “sepa llevar”, intentando no sucumbir al agobio pues puede ser perjudicial para ellos y dificulta el posible control. “Lo importante es no agobiar y no prestarle mucha atención porque si se agobian y se ponen nerviosos lo van a hacer más”, recalca el neurólogo.

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