Domingo, 23 Julio, 2017

            

Santiago Mainar dio datos que sólo podía conocer el asesino del alcalde de Fago



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El capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que dirigió el primer interrogatorio de Santiago Mainar, acusado del asesinato del alcalde de Fago, Miguel Grima, afirmó que ni él ni su equipo “habíamos notado absolutamente ninguna contradicción” entre el relato autoinculpatorio que ofreció aquel día Mainar y los hechos que ocurrieron en la emboscada mortal ocurrida en la noche del 12 de enero de 2007. El comandante afirmó que, cuando se autoinculpó, el imputado dio datos que sólo conocía el asesino.

En la comparecencia de hoy, la segunda sesión de la vista oral que se sigue en la Audiencia de Huesca, el miembro del Instituto Armado, entonces capitán y hoy comandante, ofreció respuestas a preguntas del fiscal y las acusaciones en la mayor parte de las cuales desmintió la estrategia escenificada ayer por Mainar.

Hoy, el comandante de la Benemérita afirmó que, cuando se autoinculpó, el imputado dio datos que sólo conocía el asesino, y que declaró con todas las garantías legales. Aseveró que fue un asesinato preparado, perpetrado por alguien que tenía datos sobre las costumbres de Grima.  

El entonces capitán llegó a la conclusión de que el asesino era “alguien del entorno”, ya que el autor del disparo conocía “cierta habitualidad” de los movimientos de Grima, por ejemplo qué carretera solía tomar desde Jaca para volver a su pueblo. También “era significativo” que alguien colocara las piedras sobre la carretera y que, después de que un coche pasara y las retirara, alguna persona las volviera a colocar, de ahí que el asesinato no fue un “aquí te pillo, aquí te mato”. Fue, concluyó, planificado.

El comandante dio otros detalles sobre la investigación y aludió a la pista forestal de Berdún, donde apareció el coche de Grima, y explicó que no sólo se cerró el lugar, sino que se impidió el paso con un amplio perímetro, que estuvo vigilado “en todo momento” por guardias uniformados. Respecto a la búsqueda de la escopeta, el agente señaló que el imputado les explicó cómo la encontró y les comentó que no es infrecuente hallar escopetas en medio del bosque, ya que los furtivos las esconden. Mainar “sabía que es muy normal encontrarse escopetas”, expresó el agente.

También declaró que sólo los “conflictos” que mantenía Grima con varios vecinos del pueblo constituyeron “el único móvil” sólido, por lo que enfocaron por ahí la investigación. En un primer momento, realizaron la prueba de la parafina a varios vecinos para asegurarse de que no iba a transcurrir el tiempo necesario para que se degradara una posible prueba incriminatoria. Respecto a las muestras de saliva, se enviaron al laboratorio central de la Benemérita.

Los guardias que realizaron la inspección ocular fueron seleccionados entre “los mejores” del Cuerpo. Así, el grupo de guardias civiles que recogió los datos equivaldría a un “CSI español”, afirmó el comandante a preguntas del letrado de la acusación particular, Enrique Trebolle.

Mainar fue detenido tras incurrir en “una serie de incongruencias” durante su testimonio, que le situaban como autor material, y porque “nos habían comunicado por teléfono los resultados de la prueba de parafina y ADN”, que le incriminaban directamente. El comandante aseguró que “en absoluto” se le indujeron las respuestas y, de hecho, las preguntas eran de tipo abierto y se buscaba que las respuestas de Mainar fueran descriptivas.

PRIMERA CONFESIÓN: “LO HE HECHO”

Lo primero que dijo Mainar cuando confesó fue: “lo he hecho”, tras lo cual los guardias buscaron a un abogado de oficio y le leyeron los derechos. Los croquis que explicaban gráficamente el asesinato “los elaboró él”, en ningún caso la Benemérita.

El comandante continuó diciendo que Mainar ofreció datos que sólo podía saber el asesino, como el tipo de piedras que se utilizaron para obligar al coche de Grima a frenar o la distancia que había entre el asesino y Grima en el momento de disparar, así como la rotura de cristales de una ventanilla del vehículo.

El comandante declaró que en la Prensa no se reflejó que el médico Iñaki Bidegain no se detuvo enfrente del asesino, cuando se encontraron, sino que le sobrepasó, un dato que sólo conocían el propio Bidegain y Mainar, cuando se autoinculpó. En su declaración autoinculpatoria, Mainar dijo haber puesto voz ronca, lo que coincide con el testimonio de Bidegain.

El comandante del Instituto Armado negó que se le suministraran a Mainar barbitúricos antes de declarar por segunda vez, ya en la Comandancia de Jaca, y recordó que esto no sólo sería “improcedente”, sino “ilegal”. Precisamente, ayer Mainar dijo que se le había suministrado agua con “algún barbitúrico” antes de declarar por segunda vez.

“CANDIDATOS”

A preguntas del abogado que representa al Partido Popular (PP), José María Viladés, el comandante dijo que la Benemérita advirtió que había dos bloques enfrentados en Fago, los partidarios y detractores de Grima. “Más que hacer un estudio por bloques lo que hacemos es un estudio de entornos”, diferenciando el entorno afectivo, en el que estaría la “gente cercana a él”, el “entorno delictivo”, es decir, los delincuentes que pudieran haber estado en el lugar en la fecha del asesinato, y el entorno laboral. De entre estas personas se buscó a “quienes podían tener algún móvil” para cometer el asesinato.

De este trabajo surgieron “equis personas” que se convirtieron en “candidatos” a ser sospechosos. El entonces capitán distinguió entonces a la “gente más activa” en el nivel judicial, es decir, los que litigaban con Grima, y los que realizaban una acción contra Grima “más social”, aunque no había una persona que “aglutinara” a todos y, de hecho, “todos eran más o menos iguales” jerárquicamente en el grupo informal opositor.

Posteriormente, en respuesta a preguntas de la defensa, el investigador reconoció que Grima discutía con otras personas ajenas al municipio, entre otras personas vinculadas a la Mancomunidad de los Valles de Ansó y Fago.

En respuesta al abogado de la acusación particular, Enrique Trebolle, el capitán expresó que el caso tuvo gran trascendencia, en gran medida por ser alcalde el fallecido, y comentó que la UCO se hizo cargo de las investigaciones a petición de la Comandancia de Huesca. El hecho de que el asesinato tuviera lugar en “un entorno tan pequeño” dificultaba las investigaciones, los vecinos “desconfiaban” de que la información que pudieran aportar a la Guardia Civil no fuera, finalmente, conocida en el pueblo.

A preguntas de la defensa, Marcos García Montes, resaltó que en la Comisión Judicial “no estaba el juez”, lo que el guardia civil reconoció. Montes preguntó al agente por qué llamó al Juzgado de Jaca para proveer a Mainar de la abogada de oficio y al Colegio de Abogados de Huesca, como fija la Ley de Enjuiciamiento Criminal, a lo que el hoy comandante de la Benemérita contestó que es la costumbre en este partido judicial.

El entonces capitán reconoció que la entrada en el domicilio de Mainar y el inicio del registro se realizaron sin presencia de la abogada de oficio. Además, la Guardia Civil no incluyó en sus investigaciones un estudio climatológico de la carretera de Majones a Fago en la noche de autos.

Sobre la marcha del asesino desde la pista de Berdún donde se abandonó el coche hasta su domicilio de Fago, el guardia civil dijo que sí fue posible que Mainar realizara el trayecto, campo a través en una hora y 40 minutos, lo que García Montes puso en duda porque la velocidad sería de 12 kilómetros por hora, “que no es ni la marcha atlética”, ya que en esta especialidad deportiva la velocidad es de 10 kilómetros por hora, a lo que el investigador dijo que el propio Mainar matizó en su autoinculpación que no miró la hora en el periodo en que volvió desde la pista de Berdún y Fago.

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