Lunes, 24 Julio, 2017

            

Sandoval y el Granada fuera del descenso

La victoria de ayer del Granada CF dejó al equipo nazarí, de manera provisional, un puesto por encima de la zona roja de la tabla, según la clasificación de la RFEF que le resta al Almería tres puntos

Sandoval habla con el gerente del club, David Navarro


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Parecía impensable hace dos jornadas, cuando el Granada CF caía derrotado ante el Espnayol en Los Cármenes, que un par de fechas más tarde el conjunto rojiblanco estuviera fuera del descenso. Aquel encuentro le costó el puesto a Abel Resino, quien tampoco logró que la progresión de la escuadra fuera ascendente, a pesar de haber insuflado nuevos aires con su llegada.

Ahora la película tiene un desarrollo bastante diferente. El Granada cuenta con un nuevo entrenador, José Ramón Sandoval, que se está erigiendo como el héroe de la afición nazarí. El míster madrileño ha logrado dos victorias consecutivas para el bloque granadino por primera vez en esta campaña.

La hinchada se pregunta dónde estaba este hombre que ha traído la ilusión tanto al vestuario como a la grada. Y es que dos triunfos seguidos desatrancan, hasta el punto que el Granada ha salido provisionalmente del descenso, siempre que nos fijemos en la clasificación de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que es la que cuenta y la que le resta tres enteros al Almería.

El empate ayer del Deportivo en San Mamés hacen que los tres puntos que el Granada obtuviera ayer ante el Córdoba le dejen un puesto por encima de la zona roja, al menos hasta que se conozca el resultado del Almería – Málaga de esta tarde. Aunque actualmente figuren 31 positivos a cada conjunto, el gol average decana la balanza a favor de los andaluces.

Y es que el equipo parece otro bajo lo que ya se está denominando como el ‘Efecto Sandoval’, técnico que ha consolidado sus ideales con el encuentro de ayer, en el que volvió a ofrecer un once ofensivo y aparentemente sin complejos.

RESURRECIÓN ANTE EL CÓRODBA

Sandoval ha reforzado la psicología de sus jugadores. El entrenador rojiblanco es consciente de que no hay mañana, puesto que sus días acaban al final de la temporada. No tiene nada que perder y sí mucho que ganar, y esa mentalidad es la que está tratando de traspasar a sus pupilos, que parecen estar recuperando la moral.

Si bien el rival de ayer fue inferior al Granada y será primero ante la Real Sociedad y después ante el Atlético cuando los nazaríes deban demostrar que sí están en una dinámica creciente, todo apunta que los ánimos y el juego del bloque van hacia arriba.

La defensa no sólo se muestra sólida atrás, sino que en ataque está aportando de manera importante. No sólo las incorporaciones de los laterales, con un Juan Carlos enorme por el que ninguno de los anteriores técnicos habían apostado, son incisivas, sino que los tantos del capitán Mainz están dando alas al conjunto granadino. El zaguero madrileño está viviendo una resurrección y se está reivindicando, con sus ya tres goles, cuando parecía que otros centrales estarían por delante de él a la hora de jugar.

En la media Rubén Pérez y Márquez en el medio centro dotan de un equilibrio defensa ataque que se está notando a la hora de desplazar hacia arriba a Piti, quien también ha resucitado no a base de goles, pero sí de asistencias.

Las bandas funcionan y nutren de centros a un El Arabi que igualmente ha resucitado con la llegada de Sandoval. Ahora el marroquí está más liberado, ha recuperado la sonrisa, la pólvora y su rifle ha salido a relucir, hasta en tres ocasiones, en los dos partidos que le madrileño lo ha dirigido.

El Getafe y, sobre todo, el Córdoba, ha reflotado un barco que estaba haciendo aguas y que tan sólo te mantenía a flote por los ánimos de su afición, que nunca ha dado la espalda al equipo pese a los malos resultados.

Ahora la intención del club es devolver a la hinchada todo este esfuerzo. Sandoval se lo ha propuesto, como ha expresado en sus declaraciones, pero “solo han conseguido un pasito más”, ahora “el partido más importante es el de Anoeta”, donde sí tendrán que demostrar que el ‘Efecto Sandoval’ no es un mero espejismo.

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