Viernes, 20 enero, 2017

Robots que ayudan a niños autistas a mejorar su integración social

los robots sociales son perfectos para esta labor porque "es más sencillo interactuar con ellos que con un humano, sus acciones son perfectamente repetibles, y se pueden modificar de distintas maneras para cumplir con las necesidades de niños distintos".

Cada vez es más frecuente la tecnología avanzada en terapias


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Los problemas que sufren los afectados por el autismo, un trastorno que afecta a la capacidad de las personas para la socialización, la comunicación o la reciprocidad emocional, son una constante amenaza de soledad y aislamiento.

Una de las aplicaciones emergentes dentro del ámbito de la robótica social es proporcionar terapia a niños con autismo. El empleo de robots con capacidades lingüísticas para el acompañamiento y tratamiento de niños con trastornos autistas está siendo investigado actualmente como una herramienta de ayuda y de apoyo a los especialistas en terapia ocupacional.

Hace años que el ingeniero John-John Cabibihan, doctor en robótica biomédica, investiga la aplicación del uso de robots en diversos ámbitos de la sanidad. El estudio desvela las investigaciones de su equipo de la Universidad Nacional de Singapur acerca de la aplicación de estos ingenios mecánicos en el tratamiento del autismo. Asimismo, señala las características de diseño que han de atesorar para alcanzar una mayor efectividad en el tratamiento de este problema.

La tecnología puede ocuparse de tareas terapéuticas que van más allá de la detección y el diagnóstico. Los robots sociales sirven de ayuda al desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, sensoriales y sociales. “Pueden enseñar a los niños a iniciar un saludo, esperar su turno para lanzar la pelota, mostrar la ruta hasta un objeto del interés de los chicos y realizar movimientos que luego serán copiados por los niños”, afirma en su estudio el doctor Cabibihan.

Según sus investigaciones, los robots sociales son perfectos para esta labor porque “es más sencillo interactuar con ellos que con un humano, sus acciones son perfectamente repetibles, y se pueden modificar de distintas maneras para cumplir con las necesidades de niños distintos”.

AUTÓMATAS PARA AYUDAR A NIÑOS AUTISTAS

Un estudio destacable es el impulsado por los investigadores del Centro de Investigación Enrico Piaggo de la Universidad de Pisa, que han creado un prototipo de robot, de aperiencia femenina, para entrenar a estos niños en el reconocimiento de las expresiones faciales.

En una prueba realizada a puerta cerrada, este androide al presentarlo a una veintena de niños con autismo, no provocó rechazo alguno entre ninguno de ellos. “La idea de fondo es que estos niños tienen una gran inteligencia, pero tienen problemas para percibir las emociones. Nosotros no arreglamos su enfermedad. Pero permitimos que aprendan a reconocer estas emociones usando un ser que no les provoca, por ser artificial, el rechazo que sentirían hacia un desconocido”, explicó una de las investigadoras del proyecto, Daniele Mazzei.

Un niño autista no entiende sonrisa ni si esta expresión tiene que ver o no con felicidad. Este robot muestra al niño la similitud visual de la posición de las facciones, como la curva de los labios o las arrugas en torno a los ojos, y enseñan al niño qué es la sonrisa desde un punto de vista cognitivo.

En Croacia, un grupo de investigadores de la Universidad de Zagreb ha diseñado René, un robot que ayuda a niños con autismo y que está equipado con un micrófono, altavoces y una cámara. Este robot registra la voz del niño, evalúa cómo éste establece contacto visual con su entorno y analiza su comportamiento.

“El objetivo principal del proyecto es desarrollar un protocolo para establecer un diagnóstico gracias al robot, queremos que tanto el robot como el equipo humano puedan trabajar en paralelo a la hora de determinar el diagnóstico”, ha explicado Maja Cepanec, responsable del proyecto. “Queremos trabajar con niños con autismo y niños que no padecen el trastorno, para estar así seguros de que registramos los comportamientos adecuados y de que realizamos los análisis correctos”, ha concluido el Cepanec.

PROYECTO ESPAÑOL: ROBOT SOCIAL IO

En España, un ingeniero sevillano, Bernardo Ronquillo, ha desarrollado Robot Social IO, un dispositivo de inteligencia artificial para favorecer el diagnóstico y el tratamiento del autismo, el síndrome de Asperger, trastornos del lenguaje y el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

El dispositivo está ideado como una herramienta más de los psicoterapeutas mediante el cual los niños que padecen autismo y otros trastornos pueden continuar con los ejercicios en su propia casa.

El robot podrá interactuar con el niño e incluso jugar con él para favorecer su enriquecimiento en habilidades sociales. Además, tiene un panel táctil, es capaz de ver y dispone de una voz natural para establecer un trato más cercano e íntimo con el niño.

El prototipo estará listo en septiembre y saldrá al mercado en un año aproximadamente a un precio muy asequible.

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