Sábado, 25 Marzo, 2017

Restauración descubre técnicas originales medievales en los Baños de la Alhambra, únicos en el mundo

Esencialmente, se trata de un baño de vapor compuesto por las siguientes estancias: sala de vestuario y masajes o bayt al maslaj (Sala de las Camas), estancia previa a la zona central del baño (bayt al-barid), provista de una pila de agua fría; sala templada o bayt al-wastani (tepidarium) y sala de calor o bayt al-sajún (caldarium)

Baños de la Alhambra


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La restauración de las cubiertas abovedadas de los Baños Reales del Palacio de Comares de la Alhambra, los únicos que se conservan íntegros en Occidente, ha sacado a la luz detalles decorativos y técnicas artesanales originales, que permitirá investigar los métodos utilizados en la época medieval.

La directora general del Patronato de la Alhambra y Generalife, María del Mar Villafranca, ha visitado este jueves la obra para supervisar el estado en el que se encuentran las bóvedas que cubren este hammam o Baño Real construido por el sultán Ismail I (1314-1325) en el siglo XIV y continuado por Yusuf I (1333-1354).

Al Baño, uno de los conjuntos más completos y antiguos de la Alhambra, se accedía por el Patio de Arrayanes atravesando la puerta que aún se conserva, mientras que la entrada a la caldera se realizaba de forma independiente.

Constituye un ejemplo excepcional, debido a su carácter privado y su vinculación a un palacio. Dedicado a la higiene y el placer, su organización es heredera de los ‘balnea’ o ‘balneum romanos’, sólo que en este caso se prescindía del ‘frigidarium’ y su piscina por ser ajenos a la costumbre musulmana.

Esencialmente, se trata de un baño de vapor compuesto por las siguientes estancias: sala de vestuario y masajes o bayt al maslaj (Sala de las Camas), estancia previa a la zona central del baño (bayt al-barid), provista de una pila de agua fría; sala templada o bayt al-wastani (tepidarium) y sala de calor o bayt al-sajún (caldarium).

Sobre la intervención, que se prolongará por un plazo de 26 meses, Villafranca ha resaltado lo que está suponiendo: “La Alhambra sigue desvelándonos nuevos secretos. Hemos encontrado el recubrimiento original de una de las bóvedas que cubrían estos baños. Es muy interesante este registro por la maestría con la que se hizo el acabado de las cubiertas, con detalles decorativos originales, que demuestran el gran oficio con el que los artesanos nazaríes trabajaron en estas piezas. Este hallazgo nos va a permitir seguir investigando sobre las técnicas de construcción que se utilizaron en este periodo”, ha asegurado.

AFECTADOS POR HUMEDADES

Por su parte, el director técnico de la restauración, el arquitecto Pedro Salmerón, ha detallado que la intervención pretende solucionar los problemas de conservación de las bóvedas, motivados fundamentalmente por la infiltración de aguas pluviales: “el proyecto se va a centrar en el sistema de cobertura y el revestimiento interior de las bóvedas hasta llegar al nivel del zócalo, cuyo tratamiento se reserva para una restauración posterior a cargo de los talleres del Patronato de la Alhambra y Generalife. Destaca, especialmente, la intervención que se va a realizar en las lucernas, tanto para mejorar su funcionamiento y protección como para favorecer la ventilación controlada del baño”.

Asimismo, para completar el trabajo, se está llevando a cabo “un minucioso proceso de documentación sobre la materialidad del baño, que incluye el análisis de intervenciones de restauración, así como de los materiales y productos de alteración que se utilizaron en épocas anteriores.

Además, el análisis en laboratorio permitirá conocer la idoneidad o no de los materiales utilizados y la época de su aplicación, a través de la comparación y el conocimiento de otros recintos del conjunto monumental y los criterios restauradores de cada periodo”, ha explicado Salmerón.

La intervención, que será ejecutada por el Servicio de Conservación y Restauración de la Alhambra, junto a un equipo técnico multidisplinar, tiene un presupuesto de 1.257.304,47 euros.

La responsable de la Alhambra ha destacado que, dado que el baño es un espacio con un conjunto de tonalidades “muy complejo, pero equilibrado”, este equipo va a realizar un estudio cromático de los revestimientos interiores con el fin de facilitar la reposición de estos acabados: “Para ello, se han colocado numerosas muestras de color, realizadas in situ con acuarela, teniendo muy en cuenta los factores de iluminación y horario que van ofreciendo cambios muy marcados a lo largo del día. Este estudio nos dará información de mapeo de los diferentes morteros que cubren las bóvedas”.

Las cubiertas de los Baños de Comares están formadas con bóvedas de fábrica de ladrillo, revestidas interiormente con un mortero coloreado (originalmente de cal), intervenido a lo largo del tiempo. Estas bóvedas tienen “unas lucernas cerámicas cerradas por óculos de vidrio de ejecución reciente y distinta factura, debido a reparaciones o reposiciones sucesivas”, según ha apuntado el arquitecto conservador de la Alhambra, Francisco Lamolda.

Durante la visita de obra, la responsable del monumento nazarí ha confesado que ha sido “emocionante sentir el peso de la historia en este Baño Real, que es el único que se ha conservado prácticamente íntegro en Occidente, tomado por la cultura islámica de las antiguas termas romanas y que pronto se convirtió en un elemento fundamental en el mundo musulmán”.

En lo que respecta a su cronología, las cámaras abovedadas se atribuyen al periodo correspondiente a Ismail I (1314-1325), mientras que la Sala de Reposo, también conocida como de las Camas, se enmarca en el reinado de Yusuf I (1333-1354).

INTERVENCIONES ANTERIORES

A lo largo de su historia, las cubiertas de los Baños Reales han sido intervenidas en múltiples ocasiones. En la primera mitad del siglo XVI, destaca la ejecución de vidrieras blancas y de colores por Arnao de Vergara en 1538, maestro que también trabajaba en la Catedral de Granada.

Durante este periodo también se documentan otras intervenciones para dar respuesta a la delicada situación de las cubiertas. Sin duda, la más llamativa es la ocasionada con motivo de la onda expansiva originada por la explosión del taller de un polvorista situado cerca de la Iglesia de San Pedro, en el Valle del Darro, en 1590.

En los siglos posteriores, la presencia de filtraciones, estancamientos y humedades determina el mal estado de conservación de las cubiertas del Baño. El “padre” de la Alhambra moderna, el arquitecto Leopoldo Torres Balbás, centra su intervención en la alcoba, retrete y escalera de bajada a la Sala de las Camas en 1926, así como en las cubiertas. A finales del siglo XX, se limpian las cubiertas y se realizan trabajos de mantenimiento y reparación, y en el siglo XXI se interviene en las lucernas. Así, en 2003, los trabajos se centran en la sustitución de buen número de soportes metálicos para la sujeción de los vidrios de las lucernas.

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