Sábado, 19 Agosto, 2017

            

Reporteros Sin Fronteras señala a Turquía como “la mayor prisión del mundo” para periodistas

La ONG alerta de la "notable involución" de la libertad de prensa en "la democrática Europa"

E.P


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La “caza de brujas” lanzada por el presidente, Recep Tayyip Erdogan, tras el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio ha convertido a Turquía en “la mayor prisión del mundo para periodistas”, según el informe anual de 2016 difundido este miércoles por Reporteros Sin Fronteras (RFS).

Para RSF, “Turquía ha sido sin duda el principal protagonista del retroceso de la libertad de información en el mundo en 2016” por la “caza de brujas” que se puso en marcha tras la asonada militar y por “la deriva autoritaria de Erdogan”.

A pesar de que en Turquía no ha habido asesinatos de informadores, “el deterioro de la libertad de prensa y de las libertades en general ha sido tanto y tan brutal que merece destacarse incluso por encima de países que vienen arrastrando en los últimos años enquistadas situaciones de violencia y muerte”.

Las autoridades turcas han llevado a cabo “ataques masivos a la libertad de prensa” que se han traducido en el cierre de 150 medios de comunicación –lo que ha dejado a 2.300 trabajadores sin empleo–, la retirada de los carnet de prensa a casi 700 periodistas y la encarcelación de un total de 40.

RSF denuncia que las autoridades turcas han aprovechado el fallido golpe de Estado “para acabar definitivamente con los medios críticos”. En concreto, apunta la ONG, se han servido del estado de emergencia que rige desde el 20 de julio “para sobrepasar el sistema judicial”.

Así, “en los primeros días tras la asonada militar “más de una decena de webs informativas fueron suspendidas o bloqueadas por poner en riesgo la seguridad nacional o el orden público” y se confiscaron varias tiradas de periódicos “amparándose en el avance en la investigación y en la posibilidad de suscitar la cólera de la sociedad”.

“En un solo día, el 27 de julio, las autoridades turcas ordenaron el cierre y la expropiación de 102 medios de comunicación críticos con el Gobierno”, entre ellos importantes cabeceras nacionales, pero también muchos medios locales.

La mayoría fueron acusados, “sin pruebas”, de estar involucrados en el intento de golpe de Estado. Para ello, “bastaba con hacer alguna crítica al poder o tener cierta empatía con el movimiento del clérigo Fetulá Gulen, acusado de promover el golpe de Estado, o con el movimiento político kurdo”, según RSF.

“Además, el agravamiento del conflicto en Siria y la reanudación de los combates contra los rebeldes kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha acentuado la paranoia de las autoridades turcas frente a los periodistas críticos y muchos profesionales han optado por la autocensura o el exilio”, indica.

Tampoco hay que olvidar –subraya RSF– que muchos periodistas sirios que huyeron de su país por las amenazas de muerte recibidas a causa de su trabajo buscaron refugio en Turquía, donde “la mayoría siguió temiendo por su seguridad y, a menudo, continuó siendo perseguida”.

Es el caso del periodista sirio Mohamed Zaher al Sherqat, que murió el pasado abril en la ciudad turca de Gaziantep, en un asesinato reivindicado por Estado Islámico. Ahmed Obdelqader, otro periodista sirio, fue atacado el 12 de junio en Urfa por la organización terrorista, pero solo resultó herido.

Se trata de “un panorama difícil de asumir en una teórica democracia” ante el que la Unión Europea ha permanecido “prácticamente silenciosa”. “Se ve que la postura de Turquía como guardián europeo de refugiados y migrantes, originados por las guerras en Oriente Próximo, ha tenido un mayor peso”, denuncia RSF.

SIRIA, “EL PAÍS MÁS PELIGROSO”

Siria, no obstante, se mantiene por cuarto año consecutivo como “el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo” debido a la guerra que enfrenta desde 2011 al régimen de Bashar al Assad y a los rebeldes, a los que hay que sumar la presencia de terroristas.

“Asediados por Al Assad, por grupos opositores, por miembros del (antiguo) Frente al Nusra o por Estado Islámico, así como por otras milicias extremistas presentes en el territorio sirio, los periodistas –sirios o extranjeros, profesionales o no– se han convertido en uno de los principales objetivos de la violencia y de las represalias”, denuncia.

Solo el año pasado, un total de once periodistas profesionales y ocho “periodistas-ciudadanos” fueron asesinados, mientras que cuatro colaboradores, siete periodistas y 17 internautas fueron encarcelados en la nación árabe.

RSF alerta además de que “los periodistas representan un blanco fácil” para los secuestros. “A finales de año, al menos 26 periodistas permanecían secuestrados con el objetivo de obtener rescates, ejercer presión y sembrar el terror en las ciudades que controlaban o como un elemento más de su propaganda”.

La ONG ha mencionado en concreto el caso del periodista británico John Cantlie, antiguo reportero del ‘Sunday Times’, que fue secuestrado cerca de la frontera turca en noviembre de 2012, junto con su colega James Foley, que finalmente fue ejecutado por los yihadistas en agosto de 2014.

Las guerras de Siria, Irak, Yemen y Libia, “en las que reina la impunidad, se cobraron la vida de al menos 35 periodistas –profesionales y ciudadanos–, del total de 75 que se registraron en todo el mundo”, a los que hay que añadir el número de secuestrados: 52 informadores siguen en manos de grupos extremistas, principalmente del Estado Islámico, el antiguo Frente al Nusra y los huthis en Yemen.

Por su parte, Afganistán “sin estar en guerra sigue figurando en segundo lugar entre los países más mortíferos para los periodistas”. “Obligados a moverse en un clima de inseguridad provocado por los talibán, las autoridades locales o las fuerzas militares, diez periodistas fueron asesinados en 2016”, precisa.

“BALANCE CATASTRÓFICO EN AMÉRICA LATINA”

RSF advierte asimismo del “balance catastrófico” de América Latina, especialmente en México y las naciones centroamericanas, con 31 periodistas asesinados el año pasado, a pesar de que ninguno de los países de la región están guerra.

México, como en el informe anual de 2015, “sigue estando a la cabeza de la ‘lista negra'”, con 13 asesinatos de periodistas, seguido de Guatemala (8), Brasil (4), Honduras (3) y Venezuela, Perú y El Salvador con un asesinato cada uno.

Estos datos “se explican por la falta de mecanismos de protección o por las deficiencias de éstos, pero sobre todo, por el alarmante grado de violencia, corrupción e impunidad en la mayoría de los países de la zona, que se ha convertido en una de las más peligrosas del mundo para el ejercicio de la profesión periodística”.

Estos países “padecen una fuerte violencia estructural relacionada, en parte, con la omnipresencia de grupos armados, como los cárteles en México o las pandillas en América Central”, que gozan de un amplio grado de impunidad por la corrupción entre las autoridades.

“NOTABLE INVOLUCIÓN EN EUROPA”

RSF llama la atención sobre “la notable involución” que ha sufrido la libertad de prensa en “la democrática Europa” a causa de “diversas legislaciones aprobadas para luchar contra el terrorismo” que han puesto en peligro el periodismo de investigación, la confidencialidad de las fuentes y la privacidad de las comunicaciones de los informadores.

La ONG apunta a las llamadas ‘carta de los fisgones’ en Reino Unido y ‘ley mordaza’ en España, así como a “las medidas de espionaje y vigilancia masiva aprobadas en Alemania y Francia y a las redadas policiales realizadas en Italia en medios de comunicación para recabar información.

“Y Rusia no ha cesado en su intento regulador y controlador de contenidos”, añade. “En Internet una nueva legislación permite la retirada de su contenido en 24 horas y hace responsables a los portales de noticias de más de un millón de visitantes de todos los contenidos que publiquen”, explica.

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