“Quedará Hora Zulú para todo el rato que nosotros queramos”

El icónico grupo granadino presenta 'La voz del amo', un disco que su batería, Javi Cordovilla, define como "todo intensidad"

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Imagen promocional del último trabajo de 'Hora Zulú'
Nacho Santana | @NachoSantana_27
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En el año 2000 nacía en Granada un grupo llamado a hacer historia recorriendo una senda hasta entonces inexplorada, ya no solo en la provincia, sino en todo el país. Lo hacía bajo el nombre de Supastarz Sound System, aunque tiempo después cambiaría a otro más sencillo: Hora Zulú. Varios músicos que ya por aquel entonces se movían en el entorno cultural de Granada se aunaron para ofrecer un sonido único e inimitable que vio interrumpida su actividad en 2013, cuando decidieron tomarse un descanso para seguir con otros proyectos personales, una serie de sonidos y temáticas que no encajaban en el grupo granadino pero querían estudiar de forma individual.

Diecinueve años han pasado ya desde que comenzaran a disparar rimas endiabladas con un claro mensaje de protesta. Diecinueve años de un estilo característico entre el rock y el metal, pero que ha sabido beber de otros sonidos para continuar creciendo y madurando, lo que ha dado lugar a un total de seis discos, siendo el último de ellos ‘La voz del amo’, estrenado este viernes 15 de febrero.

Junto al disco llega también una gira para mostrar el potencial real de un grupo que brilla especialmente en el escenario de las salas, algo que ya ha podido mostrar en los más de 600 conciertos que han ofrecido hasta la fecha. Allí estará, junto a todo el grupo, Javi Cordovilla, batería de Hora Zulú que atiende a las preguntas de GranadaDigital: 

(Pregunta): ¿Después del adiós en 2013, qué ha hecho que volváis?

(Respuesta): Realmente lo de 2013 fue una parada. Cuando estábamos en la última gira del quinto disco nos dimos cuenta de que llevábamos muchos años girando sin parar, hacíamos el bucle de disco-gira en años pares. Del cuarto al quinto disco dejamos un poco de margen, empezamos a darnos cuenta de que necesitábamos un poco de descanso, no tanto el grupo, sino también el público, no puedes estar machacándoles con el mismo concierto de sala, el mismo festival, la misma tónica. Llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que necesitábamos dejar descansar Hora Zulú un tiempo y que cada uno explotara sus inquietudes musicales individualmente. Cada uno teníamos unas inquietudes y unos gustos que no casaban en Hora Zulú pero sí fuera. Pasado ese tiempo de descanso y recuperar fuerzas, volvemos. Volver con un disco necesitaba esa energía porque para nosotros hacer un disco es un desgaste físico y mental muy importante, hay grupos que pueden hacer discos muy fácilmente, nosotros les damos muchísimas vueltas, gastamos mucha energía. El quinto disco dejó un listón que para nosotros era muy bueno y no queríamos hacer cualquier cosa después de aquello, hemos necesitado siete años, pero hemos recuperado esas ganas de trabajar entre nosotros, esa cohesión y esa energía.

Javi Cordovilla | Foto: Daniel Bayona

(P): Aitor comentó que el proceso de creación de vuestros discos es algo peculiar

(R): Totalmente, somos una banda que trabajamos de una forma muy empresarial, por objetivos. Normalmente no son los objetivos los que salen a partir del trabajo, sino que nos marcamos los objetivos y nos ponemos a trabajar. De alguna manera, somos un grupo que trabaja mejor bajo presión, si no nos fijamos unos límites no trabajamos bien, nos relajamos demasiado. Fernando, nuestro mánager, nos dice que habría que ponerse a trabajar. El año pasado sacamos dos singles en marzo y la idea era hacer el disco después del verano, pero no estaba en los objetivos y nos relajamos demasiado, hasta que dijo (Fernando) que en febrero hay que sacar el disco.

(P): ¿Qué cambia de tocar en una sala a tocar en un festival?

(R): Para nosotros lo que más cambia es la relación con el público. Siempre he dicho que los festivales están muy bien y son necesarios porque se acerca a grupos a una multitud que en otros ambientes no los conocerían. Sí que es cierto que la sala, para mí, es el momento y el lugar más puro para ver un concierto, primero por la cercanía con el grupo, tienes a la banda delante y no en un escenario a quince metros. Hay grupos que por trayectoria y afluencia de público tocarán más cómodos en un festival, pero a mí me gusta mucho más la sala, es un formato que respeta más la relación entre artista y fan y el concepto cultural de la música. Me parece que los festivales están torciendo un poco el concepto cultural de la música, se está convirtiendo en una máquina de churros, al final a la gente le da igual lo que haya en el escenario, está cogiendo más el concepto de fiesta que el de concierto, pero creo que ambos son necesarios y deben complementarse.

(P): ¿Vive mucho la música actual del postureo?

(R): Sí, lo que pasa es que me da la sensación de que no es solo la música actual, me parece que el postureo ha existido siempre. Es una palabra que ahora está muy de moda, pero creo que siempre ha existido en el sentido de que hay una moda determinada que se contagia y muta en otras modas diferentes más pequeñas y las corrientes suelen seguir detrás de esas modas. No creo que haya cambiado, es cierto que los festivales están dentro de un público muy multitudinario y, como las redes sociales son la forma de conectar a esa multitud, se propaga más rápido. Siempre ha existido, está y seguirá.

Javi Cordovilla | Foto: Daniel Bayona

(P): ¿Qué podemos esperar de ‘La voz del amo’?

(R): Continuamos la línea del quinto disco, es un poco más duro, más depurado. Los dos temas que hicimos el año pasado los ha mezclado Rémy Deliers, el resto del disco lo ha mezclado David Castro. Hemos conseguido una vez más tomar el control del sonido del disco. En discos anteriores dejamos en manos de productores o mezcladores el trabajo, en este disco hemos estado todavía más encima si cabe que en el anterior. Podéis esperar un disco en la línea argumental de Hora Zulú, en la línea tanto instrumental como lírica. En este disco no hay baladas, no hay tema lento, es todo intensidad.

(P): Seguís con la misma línea lírica en tiempos en los que cada vez parece que hay menos letras de protesta

(R): A Aitor le ha encantado siempre Evaristo, de La Polla Records, siempre ha sido uno de sus referentes. El otro día comentaba que Evaristo tenía una forma muy fina de meterse con las cosas y de protestar, no es caer en la protesta fácil, sino tratar de tejer una letra que haga pensar y esté hilado fino. Aitor siempre se ha caracterizado por ese tipo de corriente lírica.

(P): En el apartado musical, ¿qué es lo que hace que tengáis un estilo tan único?

(R): Siempre he pensado que las mezclas son buenas. Una de las primeras cosas de las que nos dimos cuenta cuando nos juntamos por primera vez los cuatro fue que estábamos como en una sopa muy difícil de creer para alguien de fuera. Era como un ‘mix’ casi imposible, ¿cómo se puede juntar un heavy con un metalero, con un modernillo, un rapero y un popero y hacer así (se frota las manos) y que salga algo? Eso es la clave, que si varias personas se juntan para hacer un grupo no estén escuchando todo el día lo mismo, porque entonces van a hacer lo que están escuchando.

(P): ¿Esta pausa os ha dado una nueva forma de ver vuestra música?

(R): Totalmente, me he vuelto muy crítico con nuestra música. Mirando hacia atrás es verdad que estamos muy orgullosos de lo que hicimos, pero cuando paras y te pones a pensar en lo que has hecho, piensas sobre todo en las cosas que has hecho mal.Te da una perspectiva de tus errores y te prometes no repetirlos en el futuro. Esos descansos de autocomprensión son muy buenos para darte cuenta de que actualmente la autogestión es una de las claves para funcionar, tener bajo el control de la banda el máximo de cosas posibles. Ya veníamos sospechándolo desde hace tiempo, no somos un grupo mainstream que esté en manos de una multinacional, somos un grupo de un público más concreto y la autogestión es una vía muy importante para eso.

(P): Tenéis un estilo muy definido, ¿os encasilla o estáis donde queréis estar?

(R): Ambas cosas. Nos gusta dónde estamos, también nos gusta experimentar un poquito. Si coges ‘La voz del amo’ y lo comparas con el tercer disco, ves que hay una experimentación. A lo mejor cuando estés por la mitad del tema dices: indudablemente son Hora Zulú, pero no puedes pensar que son dos temas exactamente iguales en el concepto musical que tiene detrás la canción. Siempre, dentro de la comodidad de nuestro estilo, tratamos de experimentar para no encasillarnos. Los dos primeros discos habían incluído cosas como scratching, a partir del cuarto empezamos a pensar en introducir arreglos, el quinto tuvo muchos y este también tiene bastantes. Tratamos de experimentar para no encasillarnos pero tampocos nos salimos de la línea argumental que tiene Hora Zulú porque no estamos incómodos.

(P): ¿Qué significa Granada para Hora Zulú?

(R): Significa todo. Nuestra casa, nuestro biberón donde mamamos de la cantidad de inquietudes musicales que hay por aquí, que son muchas. Nos gusta a cada uno música muy diferente, pero tanto a mí como a Aitor hay muchas bandas en Granada que nos llaman mucho la atención porque es imposible que no lo hagan. La ciudad de Granada tiene un germen musical inigualable en el resto de la península. Hay una cantidad de bandas que tienen un algo y llegan a la gente, promocionan más allá de las fronteras de Granada. Tratamos siempre de aprender un poquito de todo eso, nunca es tarde para seguir aprendiendo de los demás y de lo que te puede otorgar una cultura musical tan grande como la que tiene Granada.

(P): ¿A qué se debe ese algo?

(R): Eso viene de la cultura musical que se trata ahora de proteger después de una época bastante oscura. Ahora la administración se ha dado cuenta de que eso es algo que se tiene que proteger como si fuera un patrimonio real como es la Catedral o la Alhambra. El patrimonio cultural musical no tiene precio, tienes muchas pruebas: unos Lori Meyers que te hagan canciones tan bien hechas, que hacen canciones que le gustan tanto a los que escuchan música mainstream que no se preocupan tanto por el contenido sino por el soniquete, como a los músicos, gente que buscamos un buen guitarrista, un buen batería, un buen letrista… son gente que lo hace porque tiene cultura musical, han mamado una circunstancia determinada en la ciudad. Ese aura lleva décadas aquí, todo eso ha ido quedándose como una impronta en los chavales, volvemos a las mezclas, han heredado todo eso y lo han plasmado en muy buenas canciones en una gran diversidad de estilos. No somos una ciudad de poperos ni una ciudad de rockeros, hay muchísimas cosas. Se habla mucho de Los Planetas, Lori Meyers o nosotros, pero por ejemplo se habla poco de los nuevos de ahora, como Dellafuente, que te llena dos días seguidos la Copera en 24 horas. Son chavales que están aquí y están marcando hitos a nivel nacional, eso demuestra que en todo el espectro musical de Granada hay algo.

(P): ¿En qué puede mejorar todavía Granada en cuanto a lo musical?

(R): Siempre se puede mejorar algo. El camino que se ha abierto es muy bueno, está muy bien pensado. Creo que hay que proteger las salas, para mí es fundamental, esos espacios que se dedican toda la semana a programar y hacer cosas. Las salas llevan un montón de tiempo pagando sus licencias y apostando por grupos pequeños para que vengan a tocar, mostrándolos al mundo para darles promoción. Es importante proteger esos templos. También hay que fomentar el valor de la cultura, la marca cultural de la música hay que fomentarla y enseñar a los chavales que la música no debe ser de usar y tirar, estamos en una sociedad de consumo rápido. Es importante que las ciudades hagan ese acopio de música de calidad y le otorguen ese estatus patrimonial a la música para que la gente lo valore así, que la música no sea un producto de consumo más. El camino está muy bien, faltan muchas cosas por hacer pero creo que lo están haciendo bien. Tienen que escuchar y hacer consenso, que hablen los músicos, las bandas, las salas y todos aporten, que la administración escuche a los involucrados, tome nota y trabaje en base a ello.

Hora Zulú, al completo | Foto: Remitida

(P): El Ayuntamiento trabaja ahora en que los sitios con licencia de hostelería puedan tener conciertos de pequeño formato

(R): Me parece muy bien, hay que mirarse un poco en el espejo de ciudades como Londres, Inglaterra es una de las cunas musicales europeas más grandes. Allí hay conciertos en todos lados. Me parece genial pero creo que hay un pero: hay que saber diferenciar entre el entretenimiento y un concierto en sí, tengo la sensación de que puede abrir la posibilidad de que un restaurante considere que tiene un set de acompañamiento y no un concierto real, unos chavales que están presentando algo. Tenemos que llegar a ese concepto de: voy a salir de marcha y voy a escuchar música en directo. Eso hay que fomentarlo, valorarlo y también proteger proporcionalmente a los que ya llevan trabajando tiempo atrás con esto, poner a todo el mundo al mismo nivel puede ser complicado. Hay que hacerlo con cuidado, con cariño y sobre todo pensando en que los microconciertos no sean el hilo musical de un restaurante, que sean presentaciones en vivo del trabajo de artistas.

(P): Hablando de presentar trabajos, ¿qué esperáis de la gira que empezáis ahora?

(R): Esperamos que la gente esté contenta porque llevamos un montón de tiempo sin tocar en salas, la última gira que hicimos por salas fue en 2012. Tuvimos el parón, dentro de eso hubo un año que tocamos una fecha en el Juergas, al año siguiente dos fechas, pero todo festivales y cosas muy puntuales que nos apetecían en su momento. Echamos mucho de menos el tacto de las salas, tenemos muchas ganas, hemos preparado un repertorio muy chulo, recuperando canciones que hace 15 años que no tocábamos. Creo que lo que se puede esperar es una Hora Zulú en plena forma y con una puesta en escena clásica presentando un disco que le va a gustar mucho a la gente.

(P): Hablabas de recuperar canciones, ¿cómo afecta ser una banda tan longeva? ¿Hay canciones que se tocan siempre o va evolucionando el repertorio?

(R): Es un problemón. Te sientas delante de un papel en el ensayo y dices: ¿pero cómo voy a quitar esta? Creo que hay 85 u 88 temas y tienes que dejar más de 60 fuera. No puedes tocarlos todos ni tocar siempre los mismos. Esto se hace con consenso. Tocar los temas en ensayo también purifica mucho, hay temas que nos pueden gustar mucho pero no funcionan, cuando un tema no funciona en directo tienes que desecharlo directamente. Hay cuatro, cinco o seis temas que están y van a estar porque nos gustan, sería imposible hacer algo que no nos guste. Muchas veces ha surgido el debate de que alguien dijese que un tema se le hacía lento en directo, probamos a subirle el tempo, no queremos que uno de nosotros esté incómodo tocando una cosa que le parece que no pega en el contexto. Si algo no pega, no pega, y si algo no te llega no se toca y ya está. Ese es el secreto de elegir un repertorio con el que esté a gusto la banda y que le guste al público, siempre pensamos en el público, pero si no estás a gusto tocando algo, la gente lo va a notar.

(P): ¿Queda Hora Zulú para rato?

(R): Espero que sí. Una vez que todo vuelve a casa y todo se controla desde casa, tenemos por delante lo que queramos. Bien es cierto que el trabajo discográfico no es nada fácil, el coste físico y mental para nosotros es bestial, creo que lo importante es mantener la esencia pero también la adaptación a los tiempos. Ahora funcionan más los singles, hemos pensado que podríamos funcionar más sacando cada menos tiempo una canción, un videoclip… que la gente siga teniendo a Hora Zulú presente y nos dé el tiempo necesario que necesitamos para trabajar sobre esas canciones. Nosotros trabajamos despacio y mucho en cada canción, no somos una máquina de churros, no podemos crear un tema en dos días, seguramente a la semana le estaríamos poniendo pegas. Hora Zulú quedará todo el rato que nosotros queramos, todavía tenemos muchísimas cosas que decir, muchísimas cosas que tocar y creo que a la gente le va a seguir gustando.

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