Jueves, 19 enero, 2017

¿Qué hago con mi supuesto adicción a los bálsamos labiales?

En épocas de temperaturas extremas, más que un capricho, protegerse los labios se convierte en una necesidad que, además, gusta.



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Estamos en verano y los labios se nos resecan mucho. Calor, aire acondicionado, sol, piscina y playa. Pero ¿necesitamos en invierno bálsamos labiales también? Todo parece indicar que sí. El frio, la calefacción, los cambios bruscos de temperatura, etc., consiguen que nuestros labios se corten y lleguen incluso a sangrar. En todo caso, cualquier argumento de los esgrimidos nos debe llegar a la siguiente conclusión: necesitamos incluir un bálsamo en labial en nuestra vida.

Yo creo que los míos tienen vida propia. Aparecen, desaparecen, se mudan de un bolso a otro, se multiplican en un mismo cajón, del cual misteriosamente desaparecen al cabo de los días….son traviesos ellos, sí, lo sé: pero los adoro.

Pueden resultar adictivos, pero en realidad, queridas amigas, no nos engañemos. Su íntima relación con nosotras sólo depende de nosotras mismas, valga la redundancia. En sí mismos, no contienen sustancia adictiva alguna, si bien algunos de sus detractores afirman que en su elaboración se incluyen elementos procedentes de un derivado del petróleo: el petrolatum. También aseguran que estos sólo recubren los labios y protegen mientras dura su efecto pero que los reseca aún más una vez desaparecido, por lo que necesitamos más y más, cayendo en una espiral sin fin…

Mi opinión personal es que ya que el labio carece de melanina, elemento que protege la piel, está mucho más expuesto a las agresiones externas, de ahí que la sensación de aplicarnos un cacao o bálsamo sea muy agradable. A esa “necesidad”, muchos la llaman adicción. Lo que tenemos que evitar es el chupeteo. Con él solo conseguimos eliminar la poca protección de la delicada piel del labio y provocamos una deshidratación de las capas más profundas de la misma.

Además, tengamos en cuenta también que los cosméticos con muchos perfumes y conservantes pueden ser perjudiciales por la irritación y la dermatitis de contacto que pueden generar respectivamente.

En el mercado los tenemos de mil formas, colores, olores, sabores y precios. Distingamos primeramente entre dos texturas o entre vaselina o cacao. Los compuestos más gruesos, derivados de la vaselina, son más recomendables en invierno mientras que los cacaos, más fluidos y con factor de protección solar, son más apropiados para la época estival. Los primeros, debido a su mayor espesor, protegen mejor del frío y se convierten en una barrera casi impenetrable mientras que los segundos, más ligeros, resultan idóneos para los labios cuando aprieta el sol. Además, son más manejables por su forma de aplicación, los protegen del astro rey, su mayor enemigo. Y es que el problema más serio al que tenemos que hacer frente en el cuidado de los labios es la radiación ultravioleta del sol, que puede causar cáncer.

Así pues, mis dependientes lectoras, después de mucho indagar, compruebo que Carmex y Uriage son las dos firmas que nos recomiendan doctores, revistas de moda y usuarios de los mismos. El primero por ser un producto muy completo: lleva alcanfor, ácido salicílico, vitamina E (antioxidante), mentol, vaselina, es hidratante, exfoliante…Lo podemos encontrar entre tres y cinco euros. Por otro lado Uriage, por su factor de protección solar, resulta de gran ayuda en esta época sobre todo, aunque sea un poco más caro.

Comments

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  1. jajajaja por fín alguien tiene el mismo problema que yo!! no sé cuantos he de tener perdidos y por más que busco no los encuentro!! en bolsos, pantalones, chaquetas, monederos…crees que los tienes todos y zas! sorpresa! me encantan, es mas, es un básico junto con la máscara de pestañas. Por la noche, en el coche, siempre hay un momento para un toquecito de bálsamo labial.