Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Pilar Bellver: “Virginia Woolf no creía poder alcanzar nunca el talento literario necesario para describir la belleza de Granada”

El libro ‘A Virginia le gusta Vita’ aborda la historia de amor entre Virginia Woolf y Vita Sackville-West, dos de las mujeres más influyentes del siglo XX

Portada del libro 'A Virginia le gusta Vita' | Foto: Gabinete
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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“Mi amor por ti es absolutamente verdadero, vívido e inalterable”, le escribió Vita Sackville-West a Virginia Woolf en una de las muchas cartas que se intercambiaron. La persona encargada de mostrar un amor que movió las barreras de una época menos receptiva a los cambios ha sido Pilar Bellver, una jiennense que vive continuamente entre su tierra natal y Granada y que ha recreado, de forma magistral, el apasionado sentido de la libertad que llevó a Vita a tratar de conseguir el amor de Virginia saltándose los convencionalismo.

Con una documentación exhaustiva y una alta pasión por sus protagonistas, Bellver consigue que sus lectores logren colarse en la mente de Virginia para entender mejor la lucha que mantuvo con sus “fantasmas”, a los que tuvo que vencer antes de aceptar el abrazo de Vita.

Para conocer más sobre esta historia en la que Granada tiene un poder especial, Granada Digital ha hablado con su autora.

Pregunta (P): Su obra se titular ‘A Virginia le gusta la Vita’, ¿por qué ese título?

Respuesta (R): El título es una paráfrasis de una frase muy conocida de la propia Virginia que aparece en ‘Una habitación propia’. Virginia Woolf dice estar leyendo una novela de una escritora en la que de pronto encuentra escrito “A Cloe le gustaba Olivia”. Y dice que nada más leerlo se da cuenta del inmenso cambio que representaba aquello. Lo más sutil del caso es que ni la novela ni la escritora de las que habla son reales, no existen. Por otra parte, si alguien se pregunta de qué va esta novela, el título no puede ser más descriptivo; podemos oír un “A Susana le gustaba Mónica”, por ejemplo, dicho sobre dos compañeras de clase en un instituto; y de hecho la novela termina así, con ese “A Susana le gustaba Mónica” dicho hoy mismo, hace un rato tal vez.

Imagen de Virginia Woolf | Foto: Gabinete

“La relativa tranquilidad con que hoy podemos pronunciar una frase como la del título de la novela no nos ha salido gratis “

Pregunta (P): ¿Cómo trata la novela este amor entre dos mujeres tan influyentes de la época?

Respuesta (R): La novela cuenta la historia de amor entre ellas, dos mujeres famosas y muy especiales, pero termina insinuando una que está a punto de empezar entre dos chicas normales y corrientes que tienen ahora unos 17 años. Yo procuro, en casi todo lo que escribo, invitarnos a ser conscientes, especialmente a las mujeres y a la clase trabajadora, de que las pocas libertades y derechos que tenemos hoy no han venido como fruto de un inventado automatismo histórico, sino como resultado directo del pensamiento y de la lucha de otra gente que nos precedió. La relativa tranquilidad con que hoy podemos pronunciar una frase como la del título de la novela no nos ha salido gratis a las mujeres ni a los gais ni a las lesbianas.

Pregunta (P): ¿Cómo describirías esta nueva novela? ¿Como una novela histórica? Porque he leído que no te gustan mucho este tipo de escritos.

Respuesta (R): No, no mucho. Para conocer la historia, prefiero leer libros de historia porque los buenos suelen ser más amenos que muchos bestseller de novela histórica y, en la mayoría de los casos, además, están literariamente mejor escritos. No creo que mi novela sea una novela histórica. Por un lado es una historia de ficción porque las cartas que se transcriben no fueron escritas y porque lo que en ellas se cuenta -por ejemplo sobre el primer beso entre Virginia y otra mujer, que se produjo en Granada- no podemos decir que ocurriera en sentido estricto. Yo tengo para mí que fue exactamente lo que ocurrió entre Virginia y Vita en otra dimensión de nuestras certezas. Tan segura estoy, que las notas a pie de página tienen como misión hacernos ver lo que ocurrió.

“Virginia fue una de las escritoras literariamente más valiosas que hemos tenido nunca”

Pregunta (P): ¿Cómo ha sido el trabajo de documentación para crear ‘A Virginia le gusta Vita’?

Respuesta (R): Yo no partía de cero cuando afronté este trabajo. A lo largo de mi vida había ido leyendo casi todo lo que se ha publicado de y sobre Virginia Woolf en castellano. Nada extraño si piensas que soy feminista y escritora. Para nosotras, Virginia Woolf es una referencia imprescindible y gozosa. Fue pionera en casi todo lo que hoy forma el cuerpo teórico del feminismo y fue una de las escritoras literariamente más valiosas que hemos tenido nunca. No me costó mucho reunir la información porque ya la tenía leída y asimilada.

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Lomos del libro ‘A Virginia le gusta Vita’ | Foto: Gabinete

Pregunta (P): Es ampliamente conocida su admiración por Virginia, pero ¿qué destacarías de la figura de Vita?

Respuesta (R): Pues, por ejemplo, su enorme sinceridad y generosidad de juicio para los talentos ajenos ; porque, aunque ella era la escritora famosa de las dos, la que más éxito tenía, siempre supo que Virginia era mejor escritora de lo que ella sería nunca. En su vida personal, era una mujer extraordinariamente valiente y rompedora. Se me dirá que lo era porque podía, porque era rica y podía permitirse toda clase de lujos transgresores. Y yo no lo negaré, pero tampoco se me negará a mí que hay mujeres capaces de utilizar sus privilegios personales y no lo hacen. Sin la capacidad de Vita para saltarse a la torera los convencionalismos, quizá Virginia no hubiera hablado con tanta tranquilidad y tanta seguridad en sí misma del amor entre dos mujeres.

“Cuando llegó a Granada, se quedó absolutamente prendada”

Pregunta (P): En la novela, Granada tiene un protagonismo especial en esta historia de amor que se plasma.

Respuesta (R): De la relación de Virginia con Granada se sabe mucho y muy poco a la vez. Se sabe que escribió varios artículos largos sobre España, que vino a España en su viaje de novios con su marido, Leonard Wolf, que ambos estuvieron en otra ocasión en Las Alpujarras, en casa de Gerald Brenan… Algo de eso se sabe. Pero se sabe menos que uno de los primeros viajes largos que hizo Virginia en su vida, siendo jovencísima, tenía 23 años, fue a Andalucía. Cuando llegó a Granada, se quedó absolutamente prendada. Le escribió a su íntima amiga, Violet Dickinson, que era el sitio más bonito que había visto en su vida y que no creía que alcanzase nunca el talento literario que le haría falta para describirlo por escrito.

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Imagen de Vita Sackville-West | Foto: Gabinete

Pregunta (P): ¿Cómo queda representada Granada en la novela?

Respuesta (R): En la primavera de 1905, estando Virginia en Granada, María Tubau está representando en el teatro Isabel de la capital, una adaptación teatral de la novela de Tolstoi “Resurección”. Yo digo que Virginia fue al teatro a ver esa obra. Tolstoi la publica “Resurrección” en 189. En 1905, sólo seis años después, la gente de Granada pudo ir al teatro a ver una representación de esa novela. En la mía yo digo que Virginia va al teatro porque admira a Tolstoi (cosa que es cierta) y porque siente curiosidad por ver cómo será una adaptación; pero en las notas a pie de página se explica que era imposible que Virginia hubiera leído a Tolstoi en esa fecha, ya que fueron ella y Leonard, en su editorial, los primeros en traducir y publicarla en Inglés y eso no ocurrió hasta entrados ya los años veinte.

Pregunta (P): ¿La relación con España solo está patente en Virginia, o también en Vita?

Respuesta (R): Vita tuvo más que relación, tuvo directamente sangre española. Y ella siempre presumió de eso. Vita Sackville-West, la aristócrata más famosa de la Inglaterra de su época, resulta que era nieta de Pepita Durán, la Estrella de Andalucía, una bailaora gitana malagueña muy pobre, pero que llegó a hacerse famosísima en toda Europa por su talento en el escenario y por su belleza física. Lord Sackville-West, el abuelo de Vita, vivió con ella en pareja hasta que Pepita murió y tuvo con ella siete hijos, de los que sobrevivieron cinco. El caso es que Vita se sentía orgullosa de su origen medio español. Escribió una novela sobre su abuela titulada así, “Pepita”, que tuvo un éxito enorme, como todo lo que escribía.

 

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