Domingo, 22 Octubre, 2017

            

Paseos del colesterol a la adrenalina

Paseo por la "ruta del colesterol" | Foto: porcaminosyciudades.blogspot.com
RAMÓN RAMOS


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Al principio, se le llamó ‘paseo de los infartados’ y si mi memoria no me falla fue Angelitas Huertas quien, a mediados de los noventa, lo bautizó como ‘la ruta del colesterol’ en un reportaje publicado en ‘Ideal’ cuyo titular multiplicó sus efectos hasta inscribirlo en el inconsciente colectivo de los granadinos. Era paseo de los infartados porque reunía todos los ingredientes para que el médico recomendase su tránsito a aquellos que habían superado un infarto. Y como sus bondades eran patentes y palpables, pronto la recomendación se extendió a quienes aspirasen -por prescripción médica o no- a rebajar el colesterol.

Tengo para mí que este caminito tan bien bautizado recuperará pronto su nombre original: el de los infartados. Porque hay que tener un corazón sólido para soportar el continuo transitar de ciclistas inmisericordes que en ese paseo semipeatonal aprovechan su condición de ‘fuertes’ en la relación con el ‘debil’, que en este caso es el caminante.

Sí, señores: todo eso que le piden a los automovilistas (precaución ante la presencia de ciclistas en la calzada, distancia suficiente al rebasarlos…) y que practican en cuanto saben que en la pista no hay coches y sí peatones. La cuestión se agrava sábados y domingos, cuando auténticos pelotones se lanzan sin misericordia para el transeúnte ni reducción de velocidad cuando se lo encuentran. Naturalmente, no todos actúan así. Pero sí los suficientes para que más de uno de los que por allí caminan sufran un día un infarto ante la aparición repentina y por la espalda de algún ‘ciclistilla’ que en sus ensoñaciones debe creer que está en el Tour de Francia.

Todos estos ilusos ‘maillot amarillo’ me distraen del tema que quería traer a colación, que no es otro que el alarmante descenso de caudal que presenta el río que discurre a la vera de esa ruta del colesterol, pronto de los infartados, unas aguas menguadas de nivel que se puede apreciar de un día para otro:hoy más que ayer pero menos que mañana. Es la sequía, que obliga a echar mano de los pozos para garantizar el suministro. Un tema agobiante que merece un mejor comentario si esta situación se prolonga como parece que se va a prolongar. Volveremos sobre ello. Por hoy, volviendo al tema, si no de los infartados, tampoco del colesterol: de la adrenalina.

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  1. Lo de los ciclistas es un tema a tratar de forma seria. Liclistas por los paseos, las aceras y hasta por las procesiones. No sé cómo se les permite circular por la acera del casino que siempre fue un paseo sosegado y tontódromo oficial de Granada. Quizá haya alguna norma que el ayuntamiento debiera revisar ?