Martes, 17 enero, 2017

Parte de las bacterias que causan las mastitis son resistentes a los antibióticos que se suelen prescribir

El doctor Juan Miguel Rodríguez afirma que realizar un análisis microbiológico de la leche materna podría permitir mejorar el tratamiento de la patología

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Foto: Archivo
E.P.


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La mastitis afecta a una de cada diez madres lactantes, aunque hay estimaciones que señalan que podría afectar al 33% de las madres; el 95% de los casos se produce en las primeras 12 semanas, aunque su incidencia es más frecuente en la segunda y tercera semana tras el parto.

Realizar un análisis microbiológico de la leche materna podría permitir mejorar el tratamiento de la mastitis, según se desprende de un estudio liderado por el doctor Juan Miguel Rodríguez, del Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los alimentos de la Universidad Complutense de Madrid.

En el estudio se ha observado que las bacterias causantes de más del 50% de los casos analizados son resistentes a los antibióticos que se suelen prescribir por defecto (amoxicilina, cloxacilina o eritromicina, entre otros).

Los principales grupos bacterianos causantes de mastitis infecciosas son dos: estafilococos y estreptococos, si bien los primeros suelen ser los implicados en más del 75% de los casos, según las conclusiones a las que ha llegado el equipo del doctor Rodríguez tras analizar la leche de más de 4.000 madres lactantes con síntomas de mastitis.

Más concretamente la especie bacteriana denominada ‘Staphylococcus aureus’ suele asociarse con mastitis agudas, que son las que presentan una sintomatología más evidente, mientras que otras especies, como ‘Staphylococcus epidermidis’, se vinculan al resto de casos: infecciones subagudas, crónicas y recurrentes.

Algunas cepas de estafilococos presentan unas propiedades definidas: la capacidad de “disfrazarse” para crear mecanismos de evasión de la respuesta del sistema inmunitario, crear películas protectoras, o biofilms, y la resistencia a los antibióticos que se suelen prescribir por defecto para el tratamiento de la mastitis, como la amoxicilina, la cloxacilina o la eritrocimina.

Por tanto, “la aplicación de estos antibióticos, más allá de conseguir su objetivo, provoca un efecto adverso, puesto que elimina a otras bacterias no resistentes presentes en la leche materna, facilitando la expansión de las cepas de estafilococos hasta provocar la obturación de los conductos que componen la glándula mamaria”.

Además, tradicionalmente también se ha relacionado la levadura ‘Candida albicans’ con la mastitis. Este hongo es el causante de la candidiasis vaginal en mujeres o de la candidiasis oral (muguet). Sin embargo, en los casos diagnosticados de mastitis supuestamente provocados por Candida albicans, los investigadores del Departamento de Nutrición, Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid, comprobaron que no se aislaban levaduras de las muestras analizadas, descartando su implicación.

“El uso poco racional de antibióticos no eficaces para el tratamiento de la mastitis puede derivar en una infección crónica o recurrente e incluso puede provocar una candidiasis vaginal, hecho que ocurrió en aproximadamente el 10% de los casos analizados por los investigadores, con lo que la mujer se ve sometida a una polimedicación innecesaria si el problema se hubiera abordado correctamente desde el origen. La realización de un análisis microbiológico de la leche materna facilitaría un diagnóstico certero”, concluye la investigación.

MASTITIS, UN PROBLEMA PARA LA LACTANCIA

La sintomatología asociada a una mastitis infecciosa coincide con dolor intenso en la zona del pecho, signos inflamatorios, como enrojecimiento o tumefacción, y síntomas similares a los de una gripe que incluyen: fiebre, escalofríos, malestar general, cefaleas, nauseas e, incluso, vómitos.

Esta sintomatología característica, según los estudios desarrollados por el equipo del doctor Rodríguez, sólo se observa en aproximadamente un 15% de las mujeres afectadas y, si no se trata adecuadamente, puede derivar en la formación de abscesos.

En el 85% restante de los casos, la mastitis sólo presenta el síntoma de dolor intenso, entendido como pinchazos. La ausencia de una disciplina médica específica y la escasa predominancia de la sintomatología más característica provocan que el problema se infravalore y no se diagnostique adecuadamente.

 

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