Jueves, 19 enero, 2017

PARÍS

Foto: Archivo GD


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Uno lo intenta, pero le sale París. Quiere escribir de aquella insulsa semana sin “Liga”, pero le sale París y allons enfants de la patrie como banda sonora. Y Siria la puntita. Lo vuelve a intentar, y al final de la frase, ahí está, inhiesta como su torre más famosa: París. Quise saltar a la fiscalidad municipal con que saquea nuestros bolsillos este equipo de gobierno municipal repleto de “liberales prêt a porter” que acaba de aprobar provisionalmente las ordenanzas fiscales (salvo IBI), pero regresa París. Recurrentemente París. Dolorosamente París. Insoportablemente París. Y Siria la puntita. Delante del papel, soy consciente de mi fracaso, París, pero no me queda más remedio que perseverar. París. Ahora casi salgo del bucle con lo de Isabel Nieto. París. Pero creo que Sebastián Pérez se va a llevar el gato al agua, París, porque él está empujado por la necesidad y ella no. París.

Además, la semana pasada nos trajo la “vacatio legis” de Ciudadanos, dando generosamente unos días a Nieto para que dimita. Unos días. París. Ella se quiere ir, pero el alcalde y su guardia pretoriana, Paris, no quieren que la primera línea que ahora simboliza sucumba antes de lo previsto. París. Y mientras Salvador´s (Cambril dixit) está en una cura de sobreexposición mediática, para que la campaña se la haga Rivera. París. Si yo les dijera hasta dónde estoy de la vieja y la nueva política. París.

De faro que iluminaba el norte de muchas esperanzas regeneracionistas a mero postureo, París, o a aquello que decía Bruce Lee: be water my friend. París. Es decir, partidos nuevos que se adaptan a la realidad como el agua al terreno o al golpe del CIS, con el único fin de ganar aunque tengan que cambiar de opinión varias veces en un día. París. ¿Dónde habrán quedado aquellos partidos que querían cambiar la democracia, que querían empoderar a la gente, que querían regeneración política, que querían listas abiertas, primarias de verdad? ¿Dónde? París.

Y Siria, la puntita.

Comments

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  1. Interesante comentario que toca todos los palos locales, soltando pilotados a diestra y diestra. La siniestra dejó de existir hace tiempo.
    Bien don Domingo, bien.