Lunes, 23 Octubre, 2017

            

Pacto por la educación: un proyecto de Ciudadanos

Foto: “Enseñando a escribir” de “Martorrev”, Martín de la Torre Vega, México
Agustín Palomar Torralbo


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Invertir en el presente –así reza el título de la tercera parte del programa con el que Ciudadanos ha concurrido a las elecciones– es ganar el futuro. Invertir, dicho de otro modo, es darse la oportunidad de tener un futuro. Ahora bien, este, como se advierte en el título, se gana o se empieza a ganar en el ahora, en el momento presente. Por ello, nada es más urgente para ganar nuestro futuro que saber trabajar bien ahora para acometer las reformas que necesitamos. Sólo si las hacemos, volverá a abrirse el horizonte que tanto se ha estrechado en esta crisis. Entre otras reformas que se encuentran en el programa de Ciudadanos están las que se refieren a las infraestructuras, a la investigación en ciencia y tecnología, a crear una cultura de inversión privada facilitando la creación de empresas y el empleo, etc. Pero, de todas ellas, para Ciudadanos tiene una prioridad fundamental la que se refiere a la educación.

De este modo, no es casual que la educación y, concretamente, el pacto nacional por la educación estén como prioridades en el discurso de Ciudadanos y como el primero de los puntos de su programa entorno a la inversión pública. Desde que Ciudadanos entró en la escena política nacional, el pacto por la educación se ha colocado en el centro de sus preocupaciones y de sus exigencias para cualquier tipo de apoyo y de negociación. Y es que la educación se perfila en nuestro horizonte como el gran tema de nuestro tiempo en el que nos jugamos lo que habremos de ser. Pero también, en el espíritu de Ciudadanos, este pacto es importante por otro motivo: en él se va a poner a prueba la capacidad de las diferentes fuerzas políticas de dejar a un lado sus propios usos ideológicos en torno a la educación para alcanzar un consenso. Dicho de otro modo, el pacto por la educación será el principal de los test para ver los mimbres de los diferentes partidos políticos para concertar una salida a la crisis de la educación. Pero también, en este sentido, este pacto dirá mucho también de nosotros mismos como sociedad, pues a él están llamados no sólo las fuerzas políticas sino también todos los que de una manera u otra participamos y somos responsables en esta tarea. En este pacto se pondrá a prueba la responsabilidad y el compromiso de una comunidad educativa que tiene que actuar fuera de las consignas, usos y abusos de los partidos políticos.

Decir esto tiene hoy más sentido que en otras ocasiones, porque, como sabemos, hemos tenido que aceptar la LOMCE como una ley impuesta por el  anterior Ejecutivo que no ha tenido ni el consenso político ni el social necesario para que puedan obtenerse de ella los resultados esperados. A título de ejemplo, ya hemos visto cómo de la reválida de primaria cada comunidad ha hecho de su capa un sayo. Hay quienes la han aplicado tal cual viene en la ley, hay quienes no la han hecho y quienes la han hecho pero poniendo sus propios criterios. Necesitamos un consenso en torno a la educación, porque no puede ser, como por ejemplo en este caso, que en un Estado de derecho una ley sea utilizada como arma política de unas comunidades contra el partido de Gobierno, aunque sea cierto que el Gobierno no ha sabido crear las condiciones para que un mínimo consenso sobre ella fuera posible. Pero tampoco podemos conformarnos con leyes educativas que nacieron con la impronta de un sólo partido político y que, pasado un tiempo, hemos visto que nos han llevado al fracaso. Hemos de salir al paso de este impasse y nuestros representantes políticos tendrán que asumir la obligación ahora en este momento de negociación de poner las condiciones para alcanzar ese pacto nacional por la educación, porque de este pacto, que, en principio, parece tan alejado de las aulas, de los profesores, de los alumnos, de las programaciones y del trabajo intelectual, va a depender que las horas, la ingente cantidad de horas, que cualquier ciudadano dedica a la formación, tenga un fruto importante no sólo para él sino también para toda la sociedad. Ciudadanos lo lleva en su programa, quizás, como el reto más importante al que han de hacer frente los políticos pero también la sociedad en los próximos años. Si se consigue, no sólo tendremos un horizonte de futuro más abierto para nuestros niños y para nuestros jóvenes porque nuestro sistema educativo sea mejor, sino también porque hemos sido capaces unos y otros de madurar en aquello que es distintivo de la democracia: el diálogo y el consenso. La educación es el mayor de los bienes comunes con el que cuenta una sociedad a lo largo del tiempo. Nuestra coyuntura política nos exige claridad y generosidad para estar a esa altura desde la que se puede ver, efectivamente, que la educación es la más fundamental de todas las inversiones y que ello nos obliga moralmente a lograr, de una vez por todas, un pacto nacional por la educación.

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  1. La imagen que preside este artículo corresponde al artista mexicano Martín de la Torre Vega. El título de la obra “Enseñando a escribir” hace referencia a la necesidad de la madres o de las personas mayores de hacerse cargo de la educación de sus hijos en el Estado de Chiapas. La obra pertenece al movimiento llamado “estructuralismo pictórico mexicano” donde, en palabras de Jaime Díaz Balbaneda, “Martín de la Torre Vega, trasciende el ámbito de la pintura para destacar los conceptos que describen el proceso de formación e integración de la fenomenología plástica mexicana que se nutre en las bases axiológicas de la libertad, en la grandeza del hombre; construida sobre estructuras en armonía y equilibrio, en los anhelos y la vocación por la paz”. En cualquier cultura, en cualquier lugar, en cualesquiera circunstancias, la educación es vista como una de las principales necesidades y ocupaciones de la sociedad. Como ciudadanos que dirigen la marcha de la futura sociedad, tenemos que hacer todos los esfuerzos que están en nuestras manos para que los que vienen puedan tener las claves de lectura del mundo en el que tendrán que vivir.