Domingo, 19 Noviembre, 2017

            

Otros dos puntos que se van (2-2)

El Granada CF estuvo al borde de la derrota ante el Tenerife, que le dio la vuelta al partido con uno menos, pero que se marcó en propia puerta en el descuento

Foto: LFP
Román Callejón | @RomanCallejon


image_print

Después de la derrota copera ante el Zaragoza, el Granada CF volvía a la competición liguera, donde buscaría sumar una victoria en su casillero, algo que aún no había conseguido en las tres primeras jornadas del campeonato regular. Siguió sin lograrlo. Los rojiblancos siguen abonados al empate y esta vez de casualidad.

Para ello, José Luis Oltra puso su once de gala, a excepción de los lesionados Germán y Montoro, cuyo lugar ocuparon Charlie Dean y Alberto Martín. Además, tras su ausencia internacional, volvía Machis a formar en este 4-4-2 que proponía el míster rojiblanco con Joselu y Adrian Ramos como dupla en la delantera.

El partido comenzó con el control y la posesión del Tenerife, que movía bien el balón y disfruto de varios acercamientos, aunque sin crear gran peligro. El Granada no lograba hacerse con la pelota.

A partir del minuto 10, el Granada salió levemente de la cueva, pero con poca intención y éxito. Una subida de Víctor Díaz acabo con centro del lateral, que, sin embargo, tuvo que recuperar pronto su sitio y parar la contra por su carril con una falta que le acarreó una cartulina amarilla.

Los locales no levantaron el pie del acelerador y seguían generando ocasiones, si bien no eran muy peligrosas. Alguna jugada estática, como un pase por encima de la defensa para Juan Carlos, al que cerró bien Charlie y no pudo llegar el delantero tinerfeño ante Varas; o algún disparo lejano, que no encontró los tres palos.

Pese a la superioridad del conjunto de José Luis Martín, los de Oltra se impusieron por picardía y estrategia, con Pedro como protagonista.  El medio nazarí, al saque de una falta sobre Machis en el carril izquierdo, vio al meta Dani adelantado y trató de sorprender por raso, pero le faltó potencia y el arquero insular pudo llegar a la bola. A continuación, el propio Pedro lanzó un saque de esquina de manera muy precisa al punto de penalti, donde estaba Adrián Ramos, que se anticipó a la defensa con mucha facilidad y solo tuvo que colocar su pie para desviar el cuero hasta dentro de la portería insular. La zaga local estuvo muy despistada en esta acción (0-1).

Tras el tanto, el juego cambió poco. El Tenerife seguía con más posesión, pero sus ocasiones no cuajaban, pese a que estuvo cerca del empate, con un disparo en segunda jugada dentro del área de Tayron, que se marchó fuera por muy poco.

El Granada, que esta vez no se encerró tanto como en otras ocasiones, sí que jugó replegado atrás, aunque no sufría tanto y sus salidas a la contra dejaban respirar a la zaga y llevaban peligro. Adrián Ramos y Machis estuvieron a buen nivel.

Casi a falta de cinco minutos para el descanso, el partido se enturbió por una trifulca provocada por un enganchón de Adrián Ramos con el banquillo local. El delantero nazarí forcejeó y cometió falta en la banda derecha, junto al banco tinerfeño, sobre Aitor Sanz, lo que encendió los ánimos y puso el partido muy bronco. Poco fútbol se vio a raíz de esta tangana que se saldó con cartulina para Ramos y para Suso.

El inicio de la segunda mitad trascurrió por un derrotero similar al que llevaba el periodo inicial. El Tenerife salió a por la pelota y a por el tanto de la igualada, mientras que el Granada estuvo bien plantado, tuvo oficio y supo jugar bajo la presión de los locales, a la vez que buscaba salir con contras que dieran la sorpresa.

Los movimientos en el banquillo blanquillo sirvieron para que los isleños generaran más peligro, especialmente por banda izquierda, gracias al juego de Samuele Longo, muy activo desde que salió al inicio de la segunda parte. No obstante, apenas hubo un disparo local entre los tres palos.

Desde el minuto 60, la contienda se volvió casi un monologo tinerfeño. El asedio de los de Martí se hacía asfixiante en el área de Varas, con llegadas y centros constantes que la zaga rojiblanca achicaba con acierto, más no sin esfuerzo y trabajo. Sin embargo, en el 66 el Tenerife se quedaba con uno menos. Suso Santana vio la segunda amarilla y tomó el camino de la caseta. El medio local jugó el partido demasiado revolucionado.

El Granada ganó algo de presencia, pero el balón parado tomó protagonismo de nuevo en este partido le costó el tanto de la igualada a los de Oltra. Una falta cometida por Peña en el centro del campo fue puesta en largo por Aitor Sanz dentro del área, donde Jorge Saenz puso de cabeza dentro del área pequeña para que Longo batiera a Varas y empujara al fondo de la red (1-1).

El partido se rompió. El Granada, con uno más, no pudo controlar el empuje de los blanquillos que, pese a estar uno menos, siguieron sin perderle la cara al partido. Solo cuando restaban diez minutos para el final, los de Oltra metieron al Tenerife en su propio terreno de juego, no sin que llevaran peligro a la contra, y bastante. Longo trajo en jaque a la zaga nazarí y de sus botas pudo llegar el gol de la victoria.

Los visitantes tuvieron varias ocasiones y trataron de cercar el área de Dani Hernández, aunque tuvieron el punto de mira un poco desviado. Sergio Peña empalmó un balón franco que le había dejado con el pecho Ramos, dentro del área, pero su zapatazo defectuoso se marchó alto.

Víctor Díaz también la tuvo delante de la meta de Dani. El disparo del lateral se fue también muy alto. Kunde, recién incorporado, buscó el disparo, que igualmente se perdió desviado. El Granada lo intentó, pero no tuvo premio.

Todo lo que había logrado el Granada hasta el momento, lo perdió justo en la orilla. Ese oficio que parecía estar desplegando se perdió. El Tenerife obtuvo el tanto que le ponía por delante justo en el 90, cuando la contienda parecía concluir con tablas. Una magistral jugada de Longo, que aguantó el balón e espaldas y puso en profundidad para la llegada de Malbasic, quien ajustó al palo para batir a Varas, valió para lograr el 2-1.

La fortuna, no obstante, se alió con los visitantes, que rascaron un punto por un gol en propia puerta de Jorge Saenz, asistente en el primer tanto isleño. El defensor local intentó despejar un centro que llegaba desde la izquierda, pero su cabezazo se coló en su misma meta, lo que cogió a contrapié a Dani Hurtado (2-2).

El Granada CF sigue sin lograr una victoria, tampoco la derrota en liga, pero esto es algo que no consuela. Esta suscripción al empate no sirve para mucho, de cara a lograr el objetivo del ascenso, y tiene a la afición descontenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *