Domingo, 9 de Diciembre de 2018

            

Otros 50 millones de niños vivirán en los barrios marginales de África Subsahariana para 2030

UNESCO advierte de las necesidades educativas que tendrán estos menores y apela a elaborar planes para garantizar este derecho

EP


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La urbanización continuada del África Subsahariana, unida al fuerte crecimiento de población que está experimentando el continente, hará que para 2030 haya 50 millones de niños más viviendo en los barrios marginales de sus ciudades, unos niños que necesitarán tener cubiertas sus necesidades, sobre todo en lo relativo a la educación.

Así se desprende del informe Seguimiento de la Educación en el Mundo 2019 (GEM) publicado esta semana por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el que se advierte de que para esa fecha habrá 80 millones de niños más viviendo en los llamados ‘slums’, 50 de los cuales en el África Subsahariana.

La tasa de urbanización del África Subsahariana ha pasado del 15 por ciento en 1960 al 38 por ciento actual. Entre 1995 y 2015, el número de residentes urbanos en el continente prácticamente se duplicó y se espera que ocurra casi lo mismo nuevamente para 2035. Para 2050 se estima que el 56 por ciento de la población sea urbanita.

Muchos de quienes se instalarán en los ‘slums’ no serán desplazados internos llegados desde otras partes del país por distintos motivos, como los conflictos, el cambio climático o la falta de oportunidades, sino también refugiados llegados de países vecinos.

Estos niños necesitarán recibir una educación, un derecho universal reconocido internacionalmente. Se prevé que serán necesarias 1,8 millones de clases más en esta parte del globo para 2030. En concreto, según la UNESCO, Nigeria, el país más poblado de África, necesitará 400.000 clases; República Democrática del Congo, el país con la mayor cifra de desplazados del continente, 290.000; Etiopía, el segundo país más poblado, 120.000, y Tanzania, 116.000.

“A medida que el número de personas que viven en y alrededor de las ciudades sigue creciendo en los países pobres, necesitamos una gestión sistemática de las necesidades educativas en esos barrios marginales”, defiende el director del informe, Manos Antoninis.

“Sin esta información, los gobiernos pueden hacer la vista gorda con facilidad”, advierte, insistiendo en que “si queremos no dejar a nadie atrás, este debería ser el punto de partida, no una ocurrencia tardía”.

EDUCACIÓN DE BAJA CALIDAD EN LOS ‘SLUMS’
La poca información de que se dispone demuestra que la educación en estos barrios marginales es mucho peor que en otras zonas urbanas. Los estudios realizados en dos ‘slums’ de Nairobi demostraron que el porcentaje de mujeres con al menos algún grado de educación pasó del 32 por ciento en 2000 al 51 por ciento en 2012, muy lejos del 68 por ciento de media en la ciudad.

Según denuncia la UNESCO, los migrantes en estos barrios chabolistas son incapaces de beneficiarse de los esfuerzos de los gobiernos por ampliar los programas sociales, incluida la educación, a las zonas urbanas, ya que a menudo necesitan demostrar su residencia. En Kenia, el programa de protección social urbano exigió identificación nacional, lo que excluyó al 5 por ciento de los residentes en estas barriadas preseleccionados, que eran refugiados.

Por otra parte, la falta de escuelas gubernamentales en estas zonas ha llevado a que el espacio lo cubran las ONG y actores privados.

En cuatro zonas de bajos recursos de Kampala, la capital de Uganda, el 84 por ciento de los niños matriculados desde la guardería hasta secundaria acudían a centros privados. Más del 40 por ciento de los migrantes y otros residentes en dos barrios informales en Nairobi acudieron a escuelas privadas entre 2003 y 2010.

HAY QUE PLANIFICAR LA EDUCACIÓN
Aunque las estimaciones nacionales apuntan a que menos de la mitad de la población de África vive en zonas urbanas, UNESCO destaca que nuevas estimaciones basadas en una metodología mejorada, que incluye el escaneo vía satélite, sugieren que realmente más del 80 por ciento lo hacen, por lo que la necesidad de planificar y proveer educación se hace más acuciante.

La falta de datos hace que los gobiernos subestimen la demanda educativa. Por ejemplo, el censo de Kibera, el ‘slum’ más grande de Nairobi, ofrecía datos un 18 por debajo de los recabados en un ejercicio de mapeo casa por casa.

Por otra parte, el informe de la UNESCO llama la atención sobre la falta de profesionales de planificación urbanística en África capaces de empujar hacia una urbanización sostenible que proteja a los más pobres e incluya la educación como parte del paquete de regeneración. Por ejemplo, en Kenia solo hay uno de estos expertos por cada 200.000 habitantes mientras que en Uganda la cifra es de uno por cada 400.000.

 


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