Viernes, 24 Marzo, 2017

Operar a distancia, el futuro ya está aquí

Se trata de una cirugía de mínima invasión y con la última tecnología que evita el sufrimiento del paciente

Maquina Da Vinci | Foto: Jesús Martín
Sofia Plaza | @sofiaPlaza


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da-vinci-6-JesusMartinOperar sin estar en la misma habitación. Incluso a distancia, no importa cuanta. El apellido del genial inventor Leonardo Da Vinci da nombre a un sistema que da asistencia robótica a la cirugía laparoscópica. En términos médicos, la laparoscopia es una forma de cirugía de mínima invasión que aporta grandes ventajas a los pacientes.

En estos momentos en el sistema universitario público andaluz hay tres máquinas Da Vinci uno en el Hospital Universitario Carlos Haya de Málaga, el segundo en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla y dentro de la línea IAVANTE en el CMAT de Granada se encuentra el Da Vinci de formación que forma a nivel internacional a alumnos de 40 países.

Son muchas las ventajas que presenta un sistema de cirugía de mínima invasión, Por ejemplo con el Da Vinci se evita la agresividad en la primera incisión, ya no es ese corte de gran tamaño que da inicio a la operación, sino que con tres o cuatro pequeñas incisiones en el tórax o abdomen es suficiente. Además la manipulación de las estructuras internas es menor, no tienen que extraerse para arreglarse si no que se mete el instrumental dentro.

La cirugía de mínima invasión intenta disminuir el sufrimiento y el dolor, “no es lo mismo dar la vuelta con la mano a un riñón que entrar con la cámara y verlo”, explica el Manuel Sánchez Carrión, Responsable de la formación en cirugía de IAVANTE. Todas estas características implican un menor tiempo de encamamiento y una facilidad para la reincorporación a la vida diaria.

Y es que la asistencia robótica en 3D no es el futuro es el presente. El Da Vinci permite una dimensión tridimensional y cuatro brazos ambidiestros, con absoluta capacidad de movimiento, “el cirujano solo tiene una mano derecha”, explica Sánchez. Con estos brazos robóticos desaparece el temblor intencional o independiente bien por patología, edad o nerviosismo del cirujano, “el Da Vinci lo bloquea y asiste en los movimientos. Es un sistema impresionante en cuanto volumen y tecnología, pero es una estructura metálica funcional que simula los ojos y las manos del cirujano. Es como el doctor Octopus de Spiderman”.

Todo ello va en la búsqueda de la máxima seguridad para el paciente. Un paciente que al principio se asusta, “piensa que va a estar envuelto en una estructura mecánica, pero podemos tranquilizar al paciente porque el que opera es el cirujano. El Da Vinci es un sistema robot esclavo que depura los errores del cirujano, la capacidad técnica es del cirujano”.

La historia del Da Vinci surge como telecirugía utilizada para atender a pacientes que ese situaba en un ámbito geográfico imposibilitado para la atención por parte de un equipo técnico, como en situaciones de guerra. El problema era que el avance tecnológico que se aplicaba en el campo de defensa sufría interferencias tecnológicas que dificultaban su utilización. Su posterior utilización fue para resolver problemas que pudieran surgir en la base espacial internacional, actualmente su función es aportar las ventajas de la operación 3D al paciente y al cirujano, ya que este último no sufre el cansancio de una operación.

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