Viernes, 26 Mayo, 2017

‘Old School Granada’, los correcaminos ‘granaínos’ sobre dos ruedas

17 amantes de la gasolina y el olor a goma quemada forman uno de los Motogroup con más miembros de Andalucía.

Nerea Ortiz


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La estética Custom y el Rock son dos de sus aficiones pero también forman parte del clásico estereotipo acerca de los moteros… Old School es un MotoGroup formado hace apenas un año a partir de miembros procedentes de otros grupos que pasaron a ser freebikers -esto es, moteros sin grupo-. Pero también ‘sintieron la llamada’ aquellos que viven por primera vez cómo es sentirse parte de este mundo.

UN GRUPO MOTERO ‘CON TODAS LAS DE LA LEY’ 

Este grupo motero ya puede decir que tiene colores propios, participan en eventos prácticamente de forma semanal y tienen una pasión insaciable por convertirse en los reyes de la carretera. Sólo les hacen faltan dos ruedas para volar sobre el asfalto.

Como cualquier otro MotoGroup, se caracterizan por llevar chaleco con un único parche en su espalda, estar apadrinados por un MotoClub de su región y porque en sus motos no existe límite de cilindrada. Dentro de cada grupo motero existen categorías en las que se puede ascender en función del comportamiento y de la asistencia a los distintos eventos Bikers que se organicen. Estas categorías oscilan desde las Asociaciones hasta los MotoClub, pasando por los MotoGroup y los Gans.

‘OLD SCHOOL GRANADA’

Cualquier grupo sigue una estructura determinada. En este caso incluye a un Presidente, Sebas “Ragnarsson”; un Secretario, Jose “Bronco”; un Tesorero, Pepe “Tren”; un Capitán de Ruta, Félix; y un sargento de armas, “Pitu”, encargado de mediar entre los distintos grupos o miembros del mismo.

Jose “Bronco” aclara que se trata de una afición cara, sobre todo teniendo en cuenta que prácticamente todos los fines de semana tienen encuentros y actividades por distintos lugares de Andalucía. “No solo supone un gasto la moto, que varía en función de la marca, del modelo y de los arreglos que se le hagan; sino también de la gasolina y de lo que cada uno se gaste en cada encuentro”. Suelen reunirse de forma semanal tanto para hacer rutas como para reunirse a comer. No sólo han recorrido Andalucía sobre dos ruedas sino que además, han llegado a viajar hasta Madrid. Para la mayoría de ellos las motos no sólo suponen una afición, también son su medio de transporte en el que acuden a su trabajo y el que usan en su día a día.

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“De lunes a viernes hacemos lo mismo que cualquier persona, unos trabajan y otros están en el paro, pero todos tenemos planes y una familia” comenta Juan “Deuntajo”. “Siempre estamos deseando que llegue el fin de semana para ver a nuestros otros hermanos y pasar el día con ellos rodeados de Rock y de muchísimas motos”. Old School Granada se basa en reglas como la lealtad al grupo y el compromiso de todos sus miembros, de ahí que repitan de forma insaciable que son mucho más que un simple grupo de amigos.

Cualquier persona que tenga moto y a la que le guste este mundo puede formar parte de este grupo motero. Para ello algunos de los requisitos es que sepan quiénes son y cómo funcionan, aunque antes de entrar a formar parte del grupo tendrán que ingresar como Prospects hasta que finalmente se ganen la confianza de los demás miembros y demuestren lealtad a Old School. A partir de este momento podrán pisar el acelerador junto a todos ellos.

Old School permite la asistencia de mujeres. Muchas de ellas viajan acompañando a sus parejas allá donde quieren llegar. “Ser la mujer de un motero no es nada fácil, especialmente cuando además se tienen niños”; afirma Raquel Casares. “Compaginar el trabajo, la casa, los niños y las motos es muy difícil, pero ya sabes qué es lo que te vas a encontrar cuando te conviertes en la mujer de un motero”. Ellas también forman parte de esta locura. Sus mujeres y sus hijas están siempre a su lado apoyándolos y recorriendo kilómetros junto a ellos, y la distancia no les supone ningún problema. Como si fueran heroínas hacen malabares para poder llenar el depósito, lo único que les falta para comenzar la aventura es enfundarse en cuero y pintarse los labios de carmín. Son la otra cara de la moneda, la parte más visible de estos correcaminos.

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