Miércoles, 16 de Enero de 2019

            

Ni un paso atrás

Juncal Gutiérrez-Artacho


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Nos quedan pocos días para que el año 2018 se acabe y podemos decir con gozo que este año ha sido el año de las mujeres y del feminismo: mujeres y hombres se han definido abiertamente como feministas, en el 8 de marzo se inundaban las calles de todas las ciudades españolas (y de otros lugares del mundo), las profesionales de diferentes sectores se atrevían por primera vez a denunciar los acosos y abusos sufridos por parte de sus compañeros, volvía a establecerse el Ministerio de Igualdad con avances importantes en la lucha contra la violencia de género y el proxenetismo, entre otros hechos.

Este año las mujeres hemos visto cumplirse reivindicaciones perseguidas desde hace décadas por el movimiento feminista y se demostraba la importancia de un movimiento cohesionado donde mujeres y hombres comprendían la importancia de una lucha conjunta.

Sin embargo, a la par que estos avances ocurrían en nuestra sociedad, movimientos de ultraderechas y abiertamente machistas iban cogiendo terreno sigilosamente. ¡Y TAN SIGILOSAMENTE! Que muchas y muchos recibimos el domingo 2 de diciembre los resultados como un jarro de agua fría, y tan tan fría.

Uno de mis objetivos del 2018 ha sido descubrir los países del este de Europa, unos países para mí totalmente desconocidos en lo que se refiere a la política. Increíblemente en todos los países que he visitado este año gobierna un partido de derechas para parar a la ultraderecha. En las visitas guiadas los resoplos de desconciertos y desazón eran siempre generalizados. Miedo me da que esos grupos que me encuentro en Plaza Bib Rambla o la plaza del Ayuntamiento resoplen de ese mismo modo dentro de poco. ¡Qué importante es conocer previamente a otras culturas para ver lo bueno y lo malo de la nuestra! Ahí lo dejo…

Pues sí, parece que dos partidos democráticos, como son el Partido Popular y Ciudadanos, prefieren pactar con la ultraderecha (para ellos la radicalidad es relativa a sus intereses particulares) con tal de gobernar. ¿Todo vale en política? Pues está visto que sí.

Tras el jarro de agua fría empecé a leer el programa de VOX. Mucho de lo que me llegó era fake news (podría habérmelo creído y vomitarlo en este artículo, total ellos han hecho lo mismo en todas sus intervenciones), pero no, fui directamente a su web. Su forma de actuar es tan sibilina como peligrosa, aquellas medidas más controvertidas que proclamaban en anteriores campañas, han casi desaparecido, digo casi porque las mencionan de manera sutil. Sin embargo, su odio (sí, odio) a las mujeres y al movimiento feminista ha seguido patente.

Derogar la Ley de Violencia de Género, eliminar las cuotas por sexo, supresión del aborto y el cambio de sexo en la Sanidad Pública, entre otras, nos hace prever lo peor. Los avances realizados por las Instituciones Públicas para una igualdad real entre hombres y mujeres se quiere eliminar gracias al discurso demagogo y populista.

Podría tener esperanzas en sus nuevos socios de Gobierno, como digo partidos democráticos, pero también han radicalizado sus últimas intervenciones en pro del neoliberalismo, también de la comercialización del cuerpo de las mujeres.

No podemos dar ni un paso atrás. Ante esta situación, las mujeres y hombres feministas debemos manifestarnos y pelear por lo luchado durante muchos años. Y podemos (y principalmente debemos) mostrar nuestra voluntad en los próximos comicios que nos acontecen.


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