Martes, 17 enero, 2017

Nanocapsulas andaluzas contra el cáncer de mama

Las nanopartículas están compuestas de un núcleo de aceite de oliva y una cubierta de biomoléculas, además incorporan un detector que se dirige de manera selectiva a las células cancerígenas

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Investigadores de la Universidades de Granada y Málaga han obtenido nanocápsulas que actúan como vehículos transportadores para administrar fármacos a líneas celulares tumorales de cáncer de mama. Las nanoestructuras son selectivas, es decir, actúan preferentemente en las células cancerígenas y están construidas con materiales biocompatibles, como el aceite de oliva, lo que evita un efecto tóxico en el organismo.

La novedad de estas nanocápsulas es su superficie que incorpora un anticuerpo dirigido frente a la proteína HER2, presente en abundante cantidad en células tumorales de algunos tipos de cáncer de mama muy agresivas. “Los anticuerpos son proteínas que el organismo genera para defenderse de agentes que puedan resultar perjudiciales.Nuestras nanoestructuras incorporan un anticuerpo que reconoce a la HER2 y actúa como un dardo que lanzamos a una diana”, explica a la Fundación Descubre uno de los responsables del estudio, José Manuel Peula García, de la Universidad de Málaga.

De esta forma, los nano-vehículos preparados por los investigadores llegan a las células tumorales en mayor cantidad que a las células que no expresan dicha proteína y actúan descargando el fármaco que transportan. Ese carácter selectivo podría disminuir los efectos secundarios, ya que las células sanas se ven menos afectadas por el tratamiento.

Otra de las ventajas de las nanocápsulas es que en su composición se incluye un núcleo de aceite de oliva recubierto de moléculas biocompatibles, es decir, que el organismo humano no las rechaza. “Uno de los obstáculos con los que nos encontramos en las terapias antitumorales es que muchos fármacos anticancerígenos son poco solubles en agua. Por eso elegimos un interior oleico donde se disuelve muy bien el fármaco y una cubierta soluble en agua que permite que las partículas viajen en el torrente sanguíneo y que los fármacos lleguen a las células diana en la cantidad deseada”, subraya el investigador.

Asimismo, las nanopartículas deben pasar desapercibidas para que el sistema inmune no las reconozca como extrañas. Por eso también utilizaron moléculas que disminuyen su reconocimiento.

 

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