Viernes, 20 Octubre, 2017

            

¿Nadar para morir en la orilla?



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La vorágine del fútbol de hoy, con partidos cada tres días y saturación del deporte rey hasta en el obsoleto teletexto, tritura pensamientos y opiniones sin pudor ninguno. Ojalá me equivoque, pero yo intentaré no meterme en este centrifugado y ser fiel a mi pensamiento. Para mí, el Granada es equipo de Segunda. Lo llevo diciendo desde hace muchos meses, me reafirmé tras la ¿definitiva? derrota ante el Español y sigo pensando lo mismo a pesar de los tres puntos que logró el equipo rojiblanco en Getafe.
Se prescindió de Abel, incapaz de achicar agua, y llegó Sandoval como salvavidas a la desesperada. Por ahora, mantiene a flote el barco, pero veremos si al final no tiene que acabar nadando (sin manguitos) y perece cuando vislumbre la orilla.
Numéricamente, el conjunto andaluz está mejor que hace cuatro días. La salvación está a tres puntos (que serían dos si el TAS confirma la sanción al Almería el próximo 20 de mayo), pero sigo en mi línea: el Granada no se merece permanecer en Primera y me cuesta creer que sea así. Hasta el domingo había ganado cuatro partidos consecutivos. El discurso del nuevo técnico fue que si se ganaban los cuatro encuentros por lo que se le había fichado, el equipo se salvaba.
Sonaba y suena celestial, pero parece tan complicado que un equipo sume en tres semanas las mismas victorias que en nueves meses que el (feliz) final del cuento cuesta digerirlo sin indigestarse. Córdoba, Real Sociedad y Atlético de Madrid. Esos son los rivales. Los dos primeros no se juegan nada, el conjunto madrileño quizás la tercera plaza. A priori no parece una utopía. Aún así, la fiabilidad no se compra de un día para otro. Deseo que Sandoval tenga razón, pero quiero se consecuente con mis ideas: veo al Granada en Segunda. Aunque me duela ya solo escribirlo.

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