Domingo, 23 Julio, 2017

            

Multa para el examinador de Tráfico que agredió a un profesor de autoescuela

Una pelea que empezó por el testigo acústico del coche

Foto de archivo


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El Juzgado de lo Penal 3 de Granada ha condenado a una multa de 240 euros al profesor de autoescuela acusado de tratar de estrangular a un examinador de la Dirección General de Tráfico tras un desencuentro durante un examen de conducir en Granada, hechos por los que además tendrá que abonar a su víctima más de 7.800 euros en concepto de indemnización.

La Fiscalía pedía para el procesado, José Luis M.O. un año y seis meses de prisión y multa de 720 euros, si bien el juez lo ha absuelto de los delitos de atentado, lesiones y falta de amenazas por los que estaba acusado, y sólo le considera autor de una falta de lesiones, según consta en la resolución, a la que ha tenido acceso Europa Press.

En la sentencia, que ya ha sido recurrida por el condenado ante la Audiencia Provincial, se considera probado que durante la mañana del día 24 de septiembre de 2013, el examinador de la DGT, en el ejercicio de sus funciones, se subió a un vehículo de la autoescuela San Juan de Dios junto con dos alumnos y el profesor de la autoescuela, el acusado, para realizar a aquellos el examen práctico de prueba de circulación.

Cuando ya había comenzado el examen de conducción de uno de los alumnos y cuando se encontraban en la Avenida García Lorca de Granada, el examinador se dirigió al procesado para preguntarle por el testigo acústico luminoso del doble mando ya que no lo veía.

Entonces se originó a partir de ese momento una discusión entre ambos en circunstancias que no se han determinado, para seguidamente y “sin que conste que el acusado profiriera amenazas de muerte contra el examinador”, salir ambos del vehículo. La discusión llegó a tornarse en violencia física de modo que, “sin que conste cómo se inició”, el inculpado llegó a agarrar del cuello al examinador.

A resultas de los hechos, la víctima de los hechos sufrió lesiones que precisaron una asistencia facultativa y de las que tardó en curar 123 días durante los que estuvo impedido para sus ocupaciones habituales, consistentes en eritema con marcas de dedos en cuello, equimosis en zona lateral izquierda de la tráquea y presentó asimismo un trastorno ansioso depresivo reactivo que precisó de tratamiento psicológico especializado a cuyo fin fue derivado por su médico de cabecera.

Tras el recurso planteado por el examinador, la Fiscalía y la acusación popular, la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), colectivo profesional que engloba a casi todos los examinadores de España, han presentado un escrito de impugnación a su recurso, según han informado a Europa Press fuentes del caso.

EN EL JUICIO

Durante el juicio, que se celebró el pasado 31 de marzo, el inculpado negó haber agredido al examinador, y señaló que fue “al contrario”. Según explicó, el profesional de la DGT llegó más de una hora tarde al examen, porque se quedó tomando un café en un bar, y, al subirse al vehículo de la autoescuela, ya comenzó a proferir “insultos” al alumno que se examinaba, al que, según dijo, llamó tonto.

Asimismo, según indicó, el examinador reclamó “con malas palabras” que se pusiera a la vista el piloto que indica que el profesor ha usado los pedales de apoyo, y por ello el profesor le dijo que en esas condiciones no podía “permitir” que tuviera lugar la prueba. Ya fuera del vehículo, según sostuvo, el examinador fue el que le pegó un empujón, una agresión que sin embargo denunció días más tarde al saber que había sido también denunciado.

El profesor mantuvo ante el juez que lleva cerca de 40 años ejerciendo la profesión y que nunca ha tenido problemas con ningún otro examinador, y ha indicado que, cerca de su jubilación, no se iba a jugar su reputación por un incidente de ese tipo.

Testimonio completamente opuesto ofreció el examinador, que afirmó que en ningún momento insultó a cualquiera de los dos alumnos que se estaban examinando, y aclaró que fue el profesor el que ya de entrada le trató mal diciéndole que “dejara de dar por culo”.

En un momento dado, y cuando el examinador obligó a que el coche parara para bajarse, tras el desencuentro por el “chivato” de los pedales, el profesor le “ganó la posición” y consiguió situarse delante, ya fuera del vehículo. Allí, y tras amenazarle de muerte, le estranguló, acción que fue frenada por la acción de los dos alumnos.

De allí, salió huyendo, pese a la persecución de su agresor, y se dirigió a una comisaría cercana para interponer una denuncia y a Tráfico, donde informó a su superior de lo ocurrido. Y después tuvo que recibir tratamiento psicológico y cambió de trabajo, tras 20 años de examinador.

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