Viernes, 20 enero, 2017

MSF denuncia la situación de los más de 3,3 millones de iraquíes desplazados por la violencia

La ONG asegura que al menos 8 millones de personas necesitan asistencia médica

Foto: E.P.
E.P.


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La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado la situación de los más de 3,3 millones de iraquíes que se han visto forzados a desplazarse de forma interna debido a la inestabilidad política, la actividad de grupos terroristas como Estado Islámico y la severa crisis económica, que han provocado una crisis humanitaria que hace aumentar la tensión en las comunidades de acogida.

La crisis humanitaria en Irak se ha visto acrecentada por la guerra de Siria, que ha provocado el desplazamiento al Kurdistán iraquí de unos 250.000 refugiados sirios, según MSF, que ha aseverado que las necesidades humanitarias más urgentes quedan fuera de esa zona del norte del país, donde la ayuda internacional se ve obstaculizada por la falta de seguridad.

La ONG también ha señalado que las autoridades de Irak se han centrado principalmente en llevar a cabo intervenciones militares y no humanitarias, lo que ha contribuido al aumento en el número de desplazados internos. A pesar de que algunas zonas como Tikrit, Diyala y Ramadi han sido recuperadas por el Ejército, las ciudades han sufrido grandes daños y los servicios básicos están cubiertos sólo parcialmente, según MSF.

“Unos 8 millones de iraquíes necesitan asistencia médica. Muchas áreas en el país, especialmente en el centro, se encuentran gravemente afectadas por el conflicto. Las estructuras e instalaciones están completamente dañadas en muchas zonas, lo que reduce el acceso de la población a los cuidados médicos. Toda la población iraquí se está viendo afectada por la crisis humanitaria”, ha explicado el jefe de la misión de MSF en Irak, Fabio Forgione.

“En muchas ocasiones, los desplazados se han establecido en áreas que siguen estando cerca de las zonas de conflicto, lo que dificulta cualquier tipo de acceso a hospitales o escuelas. Estos lugares están a menudo controlados por grupos armados que hacen el acceso a cualquier tipo de tratamiento médico aún más complicado”, ha añadido Forgione.

LAS COMUNIDADES DE ACOGIDA TAMBIÉN SE HAN VISTO AFECTADAS

Las familias que viven en los campos de refugiados representan el 15 por ciento de la población desplazada en todo el país, según MSF. La mayoría de las personas viven en comunidades de acogida, las cuales se están viendo afectadas debido al exceso de demanda de servicios básicos. Según la ONG, en lugares como Abu Ghraib, que ya tenía servicios de baja calidad antes de que comenzaran los ataques de Estado Islámico, los residentes han tenido que enfrentarse a un aumento masivo de la población.

Las precarias condiciones de vida, la falta de higiene, la escasez de alimentos y el hacinamiento están teniendo un efecto negativo directo sobre la salud de muchos iraquíes, que en algunos casos necesitan tratamientos médicos de forma regular.

“Mi sueño es regresar a la escuela para aprender a leer, escribir y crecer. Espero algún día encontrarme de nuevo con mis amigos para que juguemos al fútbol todos juntos”, ha manifestado Mohamed Ahmed Wasmy, de trece años, que tuvo que abandonar Mosul en 2014 y sufre una enfermedad que provoca niveles elevados de zinc en su sangre, lo que le obliga a depender de un centro médico.

SECUELAS FÍSICAS Y PSICOLÓGICAS

Según MSF, la mayoría de desplazados se ven obligados a enfrentarse a todo tipo de experiencias traumáticas como el hacinamiento, la inseguridad, la incertidumbre y la pérdida de seres queridos. “Abandonar Mosul fue una de las decisiones más difíciles que he tomado a lo largo de mi vida. Implicó dejarlo todo atrás. Mis amigos, mi trabajo, la ciudad en la que nací, mi vida en ese lugar, incluso mis recuerdos”, ha aseverado Baroj, un enfermero que trabaja ahora en la coordinación del proyecto de MSF en la provincia de Nínive.

“Definitivamente, no podemos abandonar a los iraquíes, tenemos que asegurarnos de que la comunidad internacional está presente e interviene adecuadamente para intentar garantizar que la ayuda en el país deje de ser insuficiente. Las operaciones militares continúan y continuarán, así como los enfrentamientos”, ha afirmado Forgione.

La situación agrava la aparición de patologías que en condiciones normales serían evitables, según la ONG, que ha alertado de que muchas personas están dispuestas a correr el riesgo que supone regresar a sus lugares de origen a pesar de que se hayan visto gravemente afectados por la violencia. “No tenemos nada aquí en Bagdad. ¿Por qué iba a quedarme? No tengo familiares ni amigos. Preferiría volver a Ramadi”, ha aseverado el desplazado Hammed Jalaf, que se vio obligado a abandonar su ciudad de origen a los 64 años después de que Estado Islámico tomara el control de Ramadi.

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