Lunes, 23 enero, 2017

Concienciación en pro de la accesibilidad

La Ciudad Accesible ampara al nuevo colectivo 'Bebés sin Barreras', y trabaja para desarrollar múltiples vertientes que abogan por la inclusión social

Integrantes de la asociación 'Bebés sin Barreras' | Foto: Bebés sin Barreras
Gabriel Sánchez | @Gabisancara


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La pugna por conseguir una ciudad configurada para todos siempre se mantiene en un punto álgido de la coyuntura social de nuestra ciudad, y la continua aparición de colectivos en pro de la accesibilidad son un fiel reflejo de las carencias con remedio que Granada posee a día de hoy.

La función que acomete desde hace años ‘La Ciudad Accesible’ trata de impulsar, mentalizar y hasta crear entidades, aunque siempre con la intencionalidad de que funcionen con juntas directivas autónomas, para establecerse como una sinergia sólida que prosiga con sus labores específicas. Volar por cuenta propia permitirá una lucha por intereses más concretos y desarrollar un espíritu identitario fijo.

Una de estas organizaciones, ‘Bebés sin Barreras’, ha surgido a raíz de los problemas que se encuentran padres y madres cuando hacen uso del carro de bebé tanto por la ciudad, durante el uso transporte público así como a la hora de realizar cualquier tipo de actividad diaria.

Según nos explica María José Vallecillo, integrante y una de las impulsoras del proyecto, hay aceras muy altas, pasos de peatones mal rebajados, rampas del transporte público para nada adecuadas o sitios adecuados a priori en los buses para colocar el carrito que a la hora de la verdad no transmiten seguridad ni unos estandartes pragmáticamente homologables.

Reivindicar  espacios en lugares públicos como bares o restaurantes donde existan cambiadores y tronas, para la comodidad y seguridad del bebé, es también otra de las máximas de una organización que nació entre amigos: “La idea surgió comentándolo con amigos que también tienen hijos de entre cero y tres años. A día de hoy, la acogida por parte de ellos ha sido plena, pues también se han sentido identificados con este tipo de problemáticas. De hecho, la vicepresidenta de Bebés sin Barreras vive en el Albaicín, factor que genera que casi no pueda salir de su casa con el carro de su hijo. Es este barrio granadino el que más quebraderos de cabeza nos trae por su inaccesibilidad e inadaptación”.

La iniciativa está teniendo muy buena acogida, por lo que en un futuro se plantean tener representación en otras ciudades e ir creciendo poco a poco. Desde el cercano 21 de julio, fecha de conformación del proyecto, han recibido numerosos apoyos tanto por redes sociales como por parte de la prensa local: “Todo el respaldo que estamos recibiendo nos anima a seguir avanzando. En verano es más complicado quedar con ciertos colectivos con los que pretendemos dialogar para ver en qué se puede mejorar, pero a partir de septiembre tenemos pensado reunirnos con algunos políticos y con las empresas gestoras del transporte público”.

LA CIUDAD ACCESIBLE Y SU AMPLITUD DE MIRAS

Empoderar a estos colectivos para que llegado el momento puedan determinar su rumbo de forma independiente no exime la ventaja de que los servicios, recursos y expertos del proyecto granadino La Ciudad Accesible sigan estando a su servicio, y como nos indica su presidente Antonio Tejada la conjunción de estas entidades forman el espíritu de la asociación en general, tanto a través de su fórmula jurídica como por parte de los miembros a nivel personal.

El tema económico es, para Tejada, la gran excusa de las administraciones. Tanto él como sus compañeros están trabajando y potenciando metodologías inclusivas de accesibilidad a coste cero. El problema real es la falta de concienciación, la visión retrógrada de observar a todos como un símil. Los entes públicos y privados no proporcionan una igualdad de oportunidades a toda la población, independientemente de sus características personales, necesidades o discapacidades.

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La Asociación ‘Bebés Sin Barreras’ en el parque Tico Medina de la capital, durante su primera reunión constitutiva | Foto: Gabinete

La mentalidad de que las mejoras en accesibilidad afectan únicamente a colectivos muy específicos o con discapacidad está totalmente descartada por parte de Antonio y La Ciudad Accesible. Se pretende concienciar de que el 100% de la población puede verse identificada por las reformas en este ámbito: “Usuarios con carros de bebé, personas con maletas, que porten carros de la compra, ancianos con andadores, o trabajadores con carretilla de transporte se ven directamente afectados por las mejoras acometidas en un principio para acondicionar la situación de personas con sillas de ruedas. Es un tema que compete a todo el mundo, no sólo a los discapacitados.”

El mensaje de accesibilidad es cada vez menos sinónimo de discapacidad, y progresivamente se fortalece la codificación del concepto como un aporte a la confortabilidad urbana, unos espacios amigables que cuentan con la diversidad circunstancial de todas las personas.

La Ciudad Accesible forja ahora líneas de trabajo que descatalogan al proyecto como un mero postillón que únicamente abogue por la inclusión de discapacitados. Un ejemplo contundente es el esfuerzo que están acometiendo en concienciar a los granadinos respecto al tema de la intolerancia alimenticia: “Celíacos, intolerantes a la lactosa o diabéticos representan un grupo poblacional al que se debería tener en cuenta cuando se configura la oferta turística y gastronómica de nuestra ciudad.”

Otros colectivos que en Granada no se les da la suficiente trascendencia podrían ser, según Antonio Tejada, las mujeres embarazadas o las personas obesas: “¿Cuántas veces acudimos a lugares donde no hay asientos de alta capacidad? Hay que tener en cuenta que la población, lamentablemente, adopta malos hábitos y envejece con mayor rapidez”.

A este envejecimiento acelerado conviene tratarlo con cautela, sobre todo en temas de accesibilidad: “Ya no se debería hablar de personas mayores, pues existen individuos de tercera y cuarta edad. No podemos homogeneizar las soluciones que se diseñan para personas de 65 años junto a las de 85. Cuando se diseñan infraestructuras para esta franja aludida no se puede pensar en todos ellos como un conjunto igualitario, pues sus posibilidades son completamente diferentes.”

Referente nacional a día de hoy para implantar estrategias de inclusión, Tejada comenta que hace cinco años se les trataba como los “locos de los bordillos”: “Éramos invisibles para muchos sectores. Hoy en día somos un agente influenciador y facilitador muy importante. La clave está siempre en pasar a la acción, y en decirle a la clase política que hay que dar un paso más”.

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