Miércoles, 23 Agosto, 2017

            

Monseñor Juan José Asenjo, nuevo arzobispo de Sevilla



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El nuevo arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, tomó este jueves el relevo del cardenal Carlos Amigo Vallejo al frente de la Archidiócesis como un “preciado tesoro” que espera “acrecentar”, según afirmó en una comparecencia conjunta en la que hicieron público el inicio de su gobierno pastoral.

En primer lugar intervino Amigo Vallejo, quien dio lectura a la carta con fecha 26 de octubre en la que el Nuncio Apostólico en España le comunicó la decisión del Papa Benedicto XVI de aceptar su renuncia y designar a Asenjo, aunque aclaró que esta decisión ya le fue comunicada extraoficialmente el pasado mes de septiembre, cuando se le dio libertad para decidir la fecha en la que se produciría el relevo.

Por tanto, felicitó a su sucesor en el cargo, por cuya elección manifestó su “enorme satisfacción”, y transmitió su gratitud “a los papas y a toda la Archidiócesis, sacerdotes, diáconos, congregaciones, órdenes, fieles, autoridades y medios de comunicación”, los cuales aseguró que siempre le han tratado “con enorme comprensión”.

Por su parte, Asenjo agradeció a Benedicto XVI “la benevolencia que demuestra con este encargo”, al que confió “corresponder siempre, en comunión con él y con el Colegio de Obispos”, y al cardenal “la acogida cordial y fraterna que desde el primer día me ha dispensado, el testimonio de su entrega incansable al servicio de la Archidiócesis y sus consejos, que tanto me van a servir en el ministerio que hoy inicio en el nombre del Señor y con los que espero seguir contando en el futuro”.

“Doy gracias a Dios por los meses en que he colaborado con él en el trabajo pastoral y el gobierno de esta Iglesia particular, en los que he ido conociendo gradualmente la historia venerable de la Archidiócesis”, agregó el nuevo arzobispo, quien definió la de Sevilla como “una Iglesia viva y dinámica, que a pesar de las duras condiciones que nos impone la secularización, está empeñada con entusiasmo en el anuncio de Jesucristo a nuestro mundo y en la revitalización de la parroquia, casa de la comunidad cristiana, objetivo último del Plan Diocesano de Pastoral”.

Asimismo, señaló como “propósito prioritario” de su ministerio “estar cerca” de “los preferidos del señor”, tales como “pobres, enfermos, ancianos que viven solos, presos, parados, inmigrantes, los que han perdido toda esperanza y cuantos sufren como consecuencia de la crisis económica”.

Por otro lado, dijo tener “muy presentes” a las familias, además de a los educadores, los catequistas y los profesores de religión, “que sirven a la educación integral de los niños y a su iniciación en la fe”, al tiempo que manifestó su “especial afecto” hacia los jóvenes, “esperanza de la Iglesia”.

“Soy consciente de que recibo un preciado tesoro, tallado a lo largo de los siglos por tantos pastores insignes de esta sede hispalense y por miles de nombres que no figuran en los anales de la historia diocesana, pero que están escritos en el corazón de Dios”, sentenció Asenjo, que confió en, “con la ayuda del Señor, acrecentar este legado y contribuir a escribir otro tramo –Dios quiera que lleno de frutos sobrenaturales y evangelizadores– de la historia de esta Iglesia diocesana”.

“SEMBRADOR DE ESPERANZA”

“Inicio mi ministerio con la conciencia muy viva de que no me pertenezco a mí mismo, sino a Jesucristo y a vosotros, mi nueva familia en la fe, por la que, como San Pablo, me gastaré y me desgastaré, entregando mi tiempo, mi salud, mis capacidades y energías todas a la Nueva Evangelización”, añadió el nuevo arzobispo metropolitano de Sevilla, que se ofreció como “sembrador de esperanza” en un tiempo en el que “bulle por todas partes el desaliento y la desesperanza”.

Tras la lectura de su mensaje, Asenjo, que confirmó a todos los cargos de la Archidócesis que quedarían cesados de forma inmediata con el cambio de arzobispo, insistió en destacar la “excelente impresión” que tiene de la Iglesia de Sevilla tras la experiencia de los últimos meses y aclaró que no pretende “inventar nada ni descubrir nada, porque ya es una Iglesia en marcha”, sino poner su “granito de arena”.

Además, anunció que, una vez que Amigo Vallejo abandone las dependencias del Palacio Arzobispal, se trasladará a las mismas, en las que realizará una pequeña obra para adaptar un cuarto de baño a las necesidades de su madre, que vive con él. En cuanto a Córdoba, dijo que durante los próximos cuatro meses aproximadamente en que continuará siendo administrador apostólico, hasta que sea sustituido, acudirá una vez por semana.

Con respecto a la agenda, aseguró que asumirá todos los actos previstos por Amigo Vallejo, al que ofreció alojamiento para cuando quiera volver a Sevilla, aunque pidió “paciencia” de antemano para aquellos a los que no pueda acudir mientras se va normalizando la situación.

LO MEJOR, “ESTAR CON LAS PERSONAS”

De su lado, el cardenal garantizó que “lo mejor ha sido estar cerca de las personas”, como resumen de su ministerio, y tuvo una especial mención para “personas que sufrían mucho, como es el caso de los padre de Marta del Castillo”.

En cuanto a su despedida, explicó que oficiará el funeral que celebra anualmente la Real Maestranza de Caballería y, por último, una misa de acción de gracias en la Catedral de Sevilla el próximo viernes día 13 de noviembre. A continuación, se trasladará a Madrid, donde fijará su residencia en un apartamento cedido por la comunidad franciscana.

En esta línea, apuntó que en principio no le ha sido encomendado ningún ministerio, sólo le han “sugerido” en lo que podría colaborar, aunque Amigo Vallejo dijo que se tomará un tiempo para ordenar su vida antes de tomar ninguna decisión. También continuará formando parte, como cardenal, del Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal.

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