Sábado, 16 Diciembre, 2017

            

Miles de niños deportados se ven obligados a casarse y trabajar en Afganistán

Save the Children alerta de que el regreso masivo de desplazados afecta al sistema de salud y la red de suministros

E.P.


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El refuerzo de las políticas antiinmigración por parte del Gobierno de Pakistán, que deporta unos 3.000 afganos al día, y la crisis educacional en Afganistán han provocado que miles de niños se enfrenten al matrimonio infantil y la explotación laboral en el país, según ha denunciado la ONG Save the Children, que ha alertado de que el regreso masivo de desplazados afecta significativamente al sistema de salud y la red de suministros.

Según la organización humanitaria, los menores que regresan a Afganistán y no tienen acceso a la escuela tienen un mayor riesgo de verse obligados a trabajar o contraer matrimonio debido a la falta de documentación y dinero.

“Parte del problema es que muchas familias repatriadas dejan trabajos estables en Pakistán y cuentan ahora únicamente con sus ahorros, que se están acabando. Muchos viven en tiendas de campaña y carecen de refugio o seguridad”, ha indicado la directora de Save the Children en Afganistán, Ana Locsin.

“A menudo sienten que no tienen más opción que enviar a sus hijos a trabajar o casar a sus hijas”, ha añadido Locsin, que ha señalado que cerca de la mitad de los niños que regresan carecen de acceso a la educación.

La ONG ha alertado de que los campos de minas, así como los artefactos sin explotar, podrían herir o matar a aquellos niños que no acuden a la escuela. Por otra parte, la población teme que estos menores acaben siendo reclutados por grupos armados.

“A menos que podamos lidiar con estas cuestiones, un gran número de menores afganos podrían encontrarse de repente sin acceso a la escuela. Cuanto más tiempo permanezcan fuera de clase, menos probabilidad hay de que algún día regresen a la escuela” ha aseverado Locsin.

Más de 610.000 afganos han regresado de Pakistán este año, de los cuales la gran mayoría busca asentarse en la provincia fronteriza de Nangarhar, al menos hasta que finalice el invierno, según Save the Children, que ha indicado que miles de afganos podrían ser deportados en los próximos meses.

“La población de Nangarhar está creciendo y el sistema de salud se encuentra bajo una enorme presión. Sólo irá a peor si los afganos siguen viéndose obligados a regresar de Pakistán”, ha manifestado Locsin.

“Es extremadamente preocupante ver a miles de personas durmiendo a la intemperie, en casetas o refugios que no presentan ningún tipo de seguridad. Se trata de familias con niños y bebés, los cuales se enfrentan ahora al duro invierno”, ha añadido.

El aumento de la violencia en Afganistán, donde más de 2.500 civiles han muerto y más de un millón se han visto obligados a desplazarse este año, ha provocado un incremento de la crisis humanitaria en el país.

La ONG, que estima que llegarán al menos 100.000 afganos al país durante los próximos doce meses, está prestando apoyo a las familias deportadas en Nangarhar mediante la distribución de dinero, agua y otros productos de necesidad básica.

La población afgana ha estado buscando refugio en Pakistán desde el inicio de la guerra en 1978. Según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2015 había 1,5 millones de afganos viviendo en Pakistán.

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