Miércoles, 23 Agosto, 2017

            

Miles de desplazados llegan cada día a los centros de acogida en Siria, atenazados ahora por el calor

UNICEF tiene preparados suministros de emergencia listos para ser distribuidos y que son suficientes para cubrir las necesidades de 240.000 personas durante dos meses

Refugiados | Archivo GD
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Miles y miles de desplazados llegan cada día a los centros de acogida instalados dentro de Siria, donde las altas temperaturas y la falta de recursos hacen que la situación sea cada vez más “desesperada”, en palabras del jefe de la misión del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Qamishli, Siria, Ershad Karim.

Karim es el responsable de la respuesta de UNICEF en la región de Raqqa, uno de los últimos reductos bajo control del Estado Islámico, ahora asediado por el avance de las milicias de las Fuerzas Democráticas Sirias, una coalición kurdo-árabe que controla gran parte del norte del país, y las fuerzas leales al presidente sirio, Bashar al Assad.

“El número de desplazados en el norte de Siria es asombroso. Hace unas semanas estaba en uno de los campos que acogen a los desplazados internos en Raqqa. En solo un día habían llegado unas 1.000 familias”, ha destacado Karim.

Las familias carecían de “las cosas más básicas” y estaban en una situación de “necesidad desesperada”. “Vi a los niños llorar, las familias estaban sedientas por el calor. La gente se dispersaba por el asentamiento. El sufrimiento humano era enorme”, ha relatado.

Por ello, Karim habló con los responsables del campo y se incrementaron los recursos con agua, saneamiento y suministros nutricionales como galletas energéticas. “Estos suministros son críticos para asegurar que la gente sobreviva al calor. Es fundamental estar en el terreno con ayuda humanitaria”, ha explicado.

“Las familias que escapan de la violencia están profundamente angustiadas. Hablé con una familia que tenía tres niños pequeños e iba también con un hombre mayor. No tenían buen aspecto. Nos hablaron del difícil viaje que habían hecho, de su preocupación por los familiares que habían quedado atrás, en las zonas donde el conflicto sigue activo”, ha indicado.

Estas familias llegan en su mayoría “con las manos vacías”. Las organizaciones humanitarias les proporcionan agua y comida. “Por la noche poníamos tiendas de campaña para que pudieran descansar un poco”, ha explicado.

Pero Karim ha recordado que estas medidas solo sirven “a corto plazo”, ya que “las circunstancias son muy difíciles”. “Viven en asentamientos a los que muchos más desplazados llegan cada día. Hace mucho calor”, ha apuntado.

Los desplazados desean regresar a sus casas, pero la inseguridad se lo impide. Además, la situación en primera línea de combate es mucho peor. “La lucha hace imposible que UNICEF llegue a los sitios donde tiene lugar el conflicto. Estamos trabajando con nuestros aliados para proporcionar asistencia en las primeras líneas, donde llegan las familias que huyen del conflicto”, ha señalado Karim.

Para ello cuentan ya con suministros de emergencia listos para ser distribuidos y que son suficientes para cubrir las necesidades de 240.000 personas durante dos meses. “Llevar artículos de emergencia a esta zona es muy complejo. Lo intentamos por carretera, pero la ruta es imprevisible y peligrosa. La mayoría de suministros llegan desde Damasco por vía aérea. Esto es caro, pero no hay otra manera de conseguir lo que necesitamos para ayudar a los niños”, ha subrayado.

Karim, con experiencia en respuesta a emergencias en Afganistán, Sudán del Sur, Pakistán y ahora Siria, ha explicado que “son los niños los que me hacen seguir”.

“Son los únicos que me dan esperanza. Hace unos días estaba en el campo cerca de Raqqa cuando llegó el camión con agua. Vi la felicidad de los niños. Estaban contentos, y celebraron cuando el agua empezó a salir del grifo. He trabajado en UNICEF muchos años y estos momentos se graban en mi memoria. Nos hacen seguir adelante: la posibilidad de ayudar a los niños que lo necesitan, hacerles sonreír”, ha destacado.

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