Sábado, 18 Noviembre, 2017

            

Miguel Campello llega a Granada: “Mis conciertos son una locomotora libre, no hay guion”

Granada Digital habla con el que fuera cantante de Elbicho, que presenta esta noche en La Copera su nuevo trabajo en solitario ‘Agua, Pan, Amor y Vino’

Miguel Campello, en imágenes de promoción del disco | Fuente: gabinete
Daniel Sánchez-Garrido @Danisgr


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Miguel Campello (Elche, 1979) llega esta noche a Granada, a la Industrial Copera (apertura de puertas: 20:30 horas; concierto: 21:30), para seguir colgando el cartel de ‘No hay entradas’ en la gira de su nuevo trabajo, el cuarto en solitario, ‘Agua, Pan, Amor y Vino’.  El artista se ha teletransportado de su campo de ‘chatarrero’ (los dos anteriores trabajos con Chatarrero I y Chatarrero II) a un espacio de reivindicación natural de la importancia del día a día, de lo más cotidiano, de lo que no luce pero que es imprescindible. La importancia, por ejemplo, del agua.

Granada Digital se sienta a hablar con Miguel Campello, el que fuera cantante de Elbicho durante diez años y que ahora se labra su carrera en la música en solitario. Sigue siendo el mismo Miguel de siempre, él mismo nos asegura que “el artista no se ha comido a la persona por los pies”. Nosotros pasamos un rato con él hablando de mucha música, el cambio de los tiempos y la vida en general, gran concepto sobre el que gira Campello con su música.

Miguel es un entusiasta de la música más pura, aquella que emana del cambio constante, la que no tiene principio ni final. Él acepta todos los estilos si se hacen con cariño y convencimiento; no critica, no destruye, se decanta por la libertad, pero sí rechaza subirse al carro de las modas. “La canción del verano tiene que estar porque si no que hostias vamos a bailar en las fiestas del pueblo… pero no podemos hacer todos una canción del verano”, nos cuenta entre risas.

Pregunta (P): ¿Por qué Agua, Pan, Amor y Vino?

Respuesta: “Soy muy de componer frases con cosas cotidianas, tanto en las canciones como en mi vida diaria. Siempre intento buscarle las tres patas al gato, o las cinco. Son cosas muy sencillas que quedan bien juntas en una frase entera. Agua, pan, amor y vino. Son muchas cosas, desde una comida familiar, lo que hay en la mesa, y luego son cosas esenciales que no nos damos cuenta a veces. Si nos faltase el agua, no tendríamos ni pan ni vino ni nada. Vivimos en un momento que no le damos importancia a las cosas importantes. Se la damos a cosas que no tienen ninguna importancia. Todas estas cosas de las redes sociales tienen la importancia que cada uno quiere darla, pero la gente les da más importancia a las cosas virtuales que a las esenciales, como es el agua”.

“Muchas veces escribo frases automáticamente, me dejo llevar y no sé ni por qué son”

La acogida de este nuevo trabajo de Miguel Campello ha sido fantástica por parte del público. Ha colgado el ‘sold out’ en Madrid, Barcelona, Málaga, y casi lo hace en Valencia: “Allí fue el único sitio que no llenamos, pero vaya, faltaban diez personas para colgarlo”, nos comentaba Miguel entre risas. En el breve rato que comparte con Granada Digital, nos damos cuenta de su franqueza. Miguel no vende motos, ofrece música por pasión e hiperactividad creativa. Tú ya la coges y la disfrutas, si quieres.

Sobre el disco en sí, las sensaciones también están siendo buenas. “Este último disco a la gente que nos sigue y se compra los discos les ha gustado mucho. La gran mayoría le ha gustado incluso más que los anteriores. Eso te da un poquito de vidilla porque a veces los primeros discos son muy buenos y luego vas empeorando. Pero la gente lo ha acogido muy bien, en los directos, la gente lo ha cogido muy rápido… y eso es de agradecer”

Imagen de promoción del nuevo disco de Miguel Campello | Foto: gabinete

P: Volviendo al disco… ¿Busca un mensaje reivindicativo sobre dar importancia a aquello que verdaderamente lo merezca?

R: “Soy reivindicativo de naturaleza, y sin serlo, en verdad. Muchas veces escribo frases automáticamente, me dejo llevar y no sé ni por qué son. Vienen del día a día, de cómo va el planeta, de lo que ves en las noticias… hay una parte que te sale inconscientemente. No me paro a pensar a si voy a grabar una canción de política, cuando quizás dentro de todas las canciones haya algo de eso. Por ejemplo, la canción que dice “Y si salimos a tomar el aire y nos lo han prohibido”, se refiere a que están pasando cosas tan surrealistas que puede pasar que un día salgas y no puedes tomar el aire, que escasea. O lo que está pasando en el Mar Menor, que hay especies que están dejando de respirar. El ser humano permite que a quien tiene una empresa pague un montón de dinero al ayuntamiento y se salte todas las normas que haga falta. Al final, como te pongas a reivindicar muy claramente, te cabreas. Le doy la vuelta a la movida, y por eso siempre intento escribir de forma positiva. Miro la pena, pero intento darle un lado positivo, ya desde el Elbicho”.

P: Sus directos son totalmente diferentes a las canciones que suenan en el disco ¿Qué destacaría de sus conciertos?

R: “Eso es lo que nos da vidilla. El no saber por dónde pueden salir las cosas. Cojo el concierto, lo paro, lo arranco. Es una especie de locomotora libre. No va encasillado a una claqueta, los temas no son como en el disco. Para eso, me quedo en casa. Lo hago sobre todo para que no sea monótono. Sigo manteniendo mi persona normal, nunca me ha comido el artista por los pies, soy realista conmigo mismo y el repetir una cosa demasiadas veces no me gusta a mí, por lo que no se lo hago a nadie. Por eso no me gustan las radiofórmulas”.

P: Y al concierto va en falda. Cuénteme a qué se debe esta peculiaridad.

R: “Empezó todo por una colega que era modista, hace mucho tiempo, al principio de Elbicho. Siempre iba con unos pantalones ‘cagaos’ y una colega siempre me decía que llevaba una falda, así que me hizo, de verdad, una falda de naranjito. Me la puse y no era por nada en especial. Me la ponía y me la quitaba, y la empecé a echar de menos. Me veía sin falda y me veía normal. De cara al escenario, sin falda, me cuesta salir. También me da rollo, como una especie de guerrero, y también es reivindicativo ¿por qué no me voy a poner una falda? Es la libertad también. Son tantas cosas que al final no son ninguna. Es mi manera”.

“He luchado por que cada canción tenga su vida, no coger los mismos patrones ni hacer veinte temas como el Parque Triana”

Como un soldado del Imperio Romano, o William Wallace -Mel Gibson- en Braveheart, Miguel Campello es un gladiador de la música que rechaza todo lo que se parezca a la rutina. Para el concierto de Granada, como en todos, promete muchas sorpresas porque tiene que ser así. No es algo premeditado, es la naturaleza de Miguel: “Improvisamos mucho, no pienso las sorpresas. Hay tanto repertorio… cantamos canciones desde Elbicho hasta el último disco del Chatarrero. La gente que va a muchos conciertos te dice siempre lo mismo, que cada concierto es una película, no hay guion, se pueden esperar de todo”.

Ya hace unos siete años que Elbicho se separó por un tiempo indefinido. Ellos formaban un clan inamovible que hizo auténticos temas para la eternidad del flamenco-rock español. Todos los miembros vivían juntos en una casa, algo que con el pasar de los años tuvo que cambiar. Campello lo aceptó mirando nuevos horizontes y sabiendo que era el momento justo: “Apetecía hacer otras cosas, no hacer algo monótono, no quemar. Hay cosas que se pueden llegar a quemar, y de ser bonitas pueden pasar a ser horrorosas. Estábamos en un punto que podíamos parar y dejar un recuerdo bonito como es, o quemar”.

 

Campello se prepara para el concierto de Granada | Foto: Twitter Miguel Campello

“No me vale lo que me dice el de al lado, si no me dice algo a mí, me cuesta mucho subirme a un escenario y cantarte eso”

P: ¿Qué diferencias hay respecto a otros trabajos de ‘Agua, Pan, Amor y Vino’?

R: “Cambian los tiempos en los que vivimos. Mi manera de escribir, de componer, de ser, de vivir la música no ha cambiado. Sigo haciendo las canciones con la misma ilusión y naturalidad, hago canciones porque me salen las frases. Lo único que cambia el pasar de los años, es inevitable que las cosas cambien. También he luchado por que cada canción tenga su vida, y no coger los mismos patrones ni hacer veinte temas como el Parque Triana. Eso tiene mucho peligro, depende de con quién andes te pueden aconsejar una cosa u otra. Siempre he intentado defender lo que hago y sentirme muy contento, sentirme emocionado con lo que hago. No me vale lo que me dice el de al lado, si no me dice algo a mí, me cuesta mucho subirme a un escenario y cantarte eso, porque si no me lo creo, estoy haciendo el ridículo y estoy mintiéndome a mí mismo”.

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  1. Enciende las azoteas en las mañanas de domingo en Madrid. Da luz a quienes le arropamos con palmas mientras a capela vuela.gracias Miguel