Sábado, 21 Octubre, 2017

            

Menos Europa

Pedro Vaquero | @pvaqdp


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Desde de la más firme concepción europeísta, siempre he pensado que el proyecto de Unión Europea cojeaba en el aspecto del desarrollo del poder institucional y del volumen presupuestario adecuado. Es decir, que para que existiera una verdadera unidad europea hacían falta unas instituciones con más poder y credibilidad, empezando por la representatividad del Parlamento europeo y por la composición de un gobierno europeo que de verdad uniese las voluntades del pueblo europeo, y no fuese la componenda del bipartidismo o tripartidismo de los partidos de los grandes países centrales y nórdicos, por un lado; así como la necesaria ampliación del presupuesto europeo hasta un 5% del PIB que hiciese viable la implementación de medidas de carácter económico y social aprobadas por el Parlamento y gestionadas por el gobierno, como en cualquier unidad territorial democrática que se precie.

Pero para evitar que el Reino Unido se vaya de la Unión Europea (UE), los presidentes de la Comisión Europea y del eurogrupo, Juncker y Tusk, han negociado con el gobierno del Reino Unido (RU), David Cameron, una serie de medidas que va a proponer al Consejo y al Parlamento europeo para su aprobación, con el fin de convene a los euroescépticos británicos de que les resulta más ventajoso quedarse que irse de la UE. Es la primera vez en la historia de la UE que se produce una situación similar, si descartamos la secesión de Groenlandia en 1985 respecto de la CEE (Comunidad Económica Europa). La amenaza del Brexit ejercida por Cameron ha sido más eficaz que la resistencia de Tsipras para evitar el Grexit o salida de Grecia de la UE. Como final de la negociación, las autoridades europeas pretenden que todos miembros de la UE acepten las concesiones pactadas. Todo para mantener dentro del proyecto de UE al Reino Unido. Estado que al parecer quiere participar de los aspectos positivos de su pertenencia a la UE, pero no arrostrar los aspectos que él considera desfavorables.

Pedro Sánchez le ha exigido al presidente en funciones Mariano Rajoy que antes de que éste comprometa un sí o un no a estas concesiones en nombre del Estado español, someta al Congreso de los Diputados su opción. Se abre un espacio de participación sobre este tema tan importante. De ahí que me haya lanzado a dar mi opinión.

Las concesiones pueden resumirse en tres aspectos: 1º) Exención temporalmente limitada (4 años) a RU de la libertad de circulación de trabajadores, esto es, de aplicarles a los inmigrantes los derechos sociales de los británicos; afecta también a los trabajadores europeos, y al medio millón de españoles que hay hoy en el RU ; 2º) Reconocimiento de la Europa de dos velocidades, la más rápida del euro, y la más lenta de las monedas nacionales, en igualdad de condiciones; 3º) Introducción del principio de deconstrucción de la UE, capacidad de paralizar las normativas que considere excesivas, y erradicación del objetivo de “una unión cada vez más estrecha”.

Este desmontaje (parcial y reversible, sí, pero desmontaje) de la homogeneidad y progresividad del proyecto de UE es una bajada de pantalones de las autoridades europeas, con graves consecuencias antieuropeístas. Hungría y Polonia habrán tomado buena nota y también solicitarán la exención que pretenden de acogimiento de los refugiados sirios. Y si a Suiza le costó tener un trato comercial privilegiado manteniéndose al margen de la UE y del euro, ¿por qué no van a pretender los euroescépticos que las ventajas comerciales y de inversiones europeas se les apliquen a ellos en sus respectivos países? Porque euroescépticos les hay en todos los países, no lo olvidemos. Lo que equivale a decir que, introducido el virus de la autodestrucción europea, que nadie se crea que les va a resultar fácil mantener la autoridad del Parlamento Europeo para legislar y de la Comisión Europea para gobernar.

Cameron ha logrado introducir un principio de exención a las reglas de juego de la UE que será de universal aplicación. A partir de que el Consejo Europeo apruebe estas concesiones, ¿con qué fuerza moral van a imponer Juncker-Tusk a los demás países las rigurosas exigencias del ajuste fiscal, de los recortes de derechos, de la participación en políticas de seguridad y defensa comunes, etc? O unión estrecha para todo y todos, o diarrea normativa a aplicar o no según el gusto o disgusto de cada uno.

Zapatero nos mete en el tubo de la reforma para introducir el ajuste fiscal como principio constitucional, Rajoy nos esquilma las finanzas para pagar el rescate bancario que le impone la UE, y en cambio a RU se le suplica que no se vaya de Europa, y para ello se desmontan los finos tabiques que dan cuerpo a la UE.

Y ni aun así está garantizado que Cameron gane el referéndum para no salir de esta UE blandy-blood. ¡Qué chapuza!

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