Jueves, 27 Julio, 2017

            

Menos enfermedades crónicas sólo con ejercicio y dieta sana

El experto ha explicado que en España el problema fundamental es que mucha gente toma más energía de la que necesita y sobre con una distribución inapropiada

Foto: archivo


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Las enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, tienen una repercusión enorme en la sociedad, también en la de países en vías de desarrollo, y dos de sus principales causas son la mala alimentación y el creciente sedentarismo.

En declaraciones a Europa Press, el presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), Ángel Gil, ha asegurado que “si se hiciera más ejercicio físico y se llevasen a cabo unos hábitos de alimentación más saludables, se podrían disminuir de forma sensible las enfermades crónicas sin necesidad de nuevas herramientas, eso sí, si los mensajes calan en la población”.

El experto ha explicado que en España el problema fundamental es que mucha gente toma más energía de la que necesita y sobre con una distribución inapropiada. “Además, se consumen menos hidratos de carbono, frutas y verduras de las que se debería, y a esto añadimos que la población se ha vuelto extremadamnente sedentaria, factor que favorece la aparición de obesidad”.

Una persona puede hacer actividad física en el gimnasio una hora al día, ejemplifica, pero si el resto del tiempo está sentado en el ordenador sigue siendo sedentario. “El sedentarismo es una lacra de las sociedades desarrolladas que ha crecido en los últimos 20 años debido a los cambios sociales: antes los niños iban al colegio andando, ahora en coche o autobús; antes jugaban a las canicas después de las clases, ahora juegan con el ordenador o la ‘tablet'”, apunta Gil.

Por su parte, los países iberoamericanos se encuentran con el problema de la doble carga de malnutrición y obesidad, que no ocurre en este país. En el continente sigue habiendo zonas donde la desnutrición es muy grande, muestra de ello es que en Guatemala más de un 40 por ciento de la población está desnutrida; también en Perú y Bolivia la falta de micronutrientes es considerable, ha expuesto.

En lugares emergentes, especialmente en los urbanos como Brasil, hay un gran acceso de alimentos, pero no energéticos, lo que “conlleva un aumento notable de la obesidad”. “Lo preocupante es que existe una dicotomía enorme entre personas excesivamente delgadas y obesas”, lamenta. Sin embargo, se alegra de que Chile sea un país muy desarrollado, “con valores prácticamente iguales a los de España”.

En este sentido, el experto ha anunciado que la FINUT acaba de publicar en una revista internacional prestigiosa la pirámide de los hábitos de vida saludable, que se traducirá en marzo al español y portugués, en la que figuran recomendaciones en alimentación y nutrición, así como en actividad física y en medio ambientte. se va a publicar en español y portugues en marzo.

EL CONSUMO DE SODIO DEBE ESTAR POR DEBAJO DE 0,5 GRAMOS DIARIOS

Por otro lado, el responsable de FINUT ha puesto de relieve la importancia de reducir el consumo de sal diario, cuestión que abordará junto a otros profesionales en un simposio este fin de semana en México. “La cantidad mínima de sodio que necesitamos al día es 0,5 gramos o menos, sin embargo, en España y otros países se superan los 8 gramos diarios, y normalmente es la sal que añadimos y la que contienen algunos alimentos, sobre todo los procesados”. México en concreto es un país donde consumen grandes cantidades sal (entre 9 y 10 gramos diarios), ya que los habitantes condimentan mucho los alimentos, práctica a la que también se suma Brasil.

A este respecto, ha incidido en que la sal utilizada con moderación “contribuye a la prevención de las enfermedades cardiovasculares, especialmente de la tensión arterial. Para hacer que el consumo baje, hay que firmar acuerdos con las empresas productoras de alimentos para que estos contengan menos sal”, ha apuntado agregando que “hay que fomentar labores de concienciación a la sociedad para que limiten la ingesta de sodio”.

Finalmente, Gil ha reivindicado la falta de políticas que permitan reestablecer los estilos de vida saludables, así como acciones locales en el sistema educativo para que los niños puedan tener en las escuelas acceso a actividades donde se les enseñen estos hábitos y realizar ejercicio. “Invertir en la mejora de la nutrición es invertir en la mejora del rendimiento cognitivo de los individuos, que se traduce en capacidad de generación de recursos para los países”, ha concluido.

La FINUT se creó en 2011 sin ánimo de lucro y siguiendo un mandato de la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición, y asocia a más de 130 países. Desarrolla sus actividades en el territorio español e Iberoamérica, con el objetivo fundamental de promover el conocimiento, la investigación, el desarrollo y la innovación en nutrición a través de la cooperación internacional, favoreciendo la ayuda y formación a los jóvenes científicos.

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