Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

Más de la mitad de los jóvenes españoles cree que tendrá que emigrar por trabajo en los próximos años, según la FAD

El estudio analiza, a través de una encuesta personal a 2.013 jóvenes de 16 a 29 años, las expectativas, necesidades y deseos en relación a su formación y a sus perspectivas de incorporación al mercado laboral

Congreso 'Jóvenes y empleo' | Foto: E.P.
E.P.


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Más de la mitad de los jóvenes españoles (53,1%) cree que tendrá que emigrar al extranjero para trabajar en los dos próximos años y un 67,3% cree que tendrá que depender económicamente de su familia.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio ‘Jóvenes y empleo, desde su propia mirada’, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, creado por Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) con el apoyo de Banco Santander y Telefónica.

El estudio analiza, a través de una encuesta personal a 2.013 jóvenes de 16 a 29 años, las expectativas, necesidades y deseos en relación a su formación y a sus perspectivas de incorporación al mercado laboral. ‘Jóvenes y empleo’ fue presentado el pasado miércoles 26 de octubre en Madrid por el director técnico de la FAD, Eusebio Megías; el director general de la FAD, Ignacio Calderón; y la socióloga Anna Sanmartín.

En este sentido, Megías indicó que una de las novedades que revela el estudio es el motivo que impulsa a los jóvenes a emigrar, pues si hace unos años se marchaban al extranjero para encontrar un trabajo cualificado, ahora éstos lo ven como una “posibilidad sencillamente de trabajar”. De hecho, Megías consideró que existe un alto porcentaje de jóvenes que ven la emigración como una “condena”, ya que esta opción no resulta “especialmente atractiva”.

Así, un 32,8% de los entrevistados consideran emigrar como alternativa en caso de necesidad, mientras que un 24% lo ve como una alternativa en caso de encontrar una buena oportunidad. Un similar porcentaje (25%) considera la emigración como último recurso y sólo un 4,3% lo valora como primera opción.

Además de emigrar, el estudio revela que un alto porcentaje de los jóvenes encuestados sostiene que en los próximos años tendrá que trabajar de lo que sea (74,1%) y tener que estudiar más para encontrar un empleo (78%).

Según afirmó Megías, que se haya “revalorizado el estudio” se debe a que esta opción se ha convertido en el “nicho” y “refugio” ante la falta de empleo. De hecho, un 71,4% de los encuestados está bastante de acuerdo en que si no se tiene trabajo, lo que interesa es seguir formándose, aunque por el contrario, un 46,2% no le da importancia a qué se estudie porque piensan que luego habrá que trabajar de lo que sea y un 29,5% no cree que estudiando más se consiga un futuro mejor.

Similar sentimiento tienen los jóvenes en términos de utilidad de los estudios cursados. Un 54% sí creen que sus estudios han servido o servirán para encontrar un trabajo que les interese y con un buen sueldo. Tal y como ha comentado Sanmartín, la perspectiva de futuro de los jóvenes es “muy sombría” y la situación de paro entre este colectivo es “tremenda”.

MEJOR VALORACIÓN DE LA FP

Otra de las conclusiones que presenta el estudio es que la Formación Profesional gana en valoración a los estudios universitarios. El estudio revela que un 77% de los jóvenes cree que los estudios de FP sirven para tener mejores oportunidades laborales y un 75% los consideran bastante o muy útiles para prepararse para el mundo laboral.

En cambio, los jóvenes se encuentran “un poquito menos entusiastas” con los estudios universitartios, según ha apuntado Megías. Si un 81,7% opina que este tipo de formación sirve para tener mejores oportunidades laborales, el 62,4% los ve útiles.

Igualmente, un 28,7% de los encuestados está bastante de acuerdo en afirmar que la formación universitaria está sobrevalorada y que un título superior no vale para casi nada debido al gran número de jóvenes titulados que hay en España (27,1%).

También cambia la valoración de los estudios de postgrado. Tal y como comenta Sanmartín, existe “cierto hastío” de la población joven por este tipo de formación porque, a su juicio, ya no es considerada como una “apuesta tan segura”. Más de la mitad (56,7%) piensa que un postgrado ya no facilita el empleo tanto como antes.

Otro dato que ofrece el documento es la importancia (un 84,2%) que dan los jóvenes a realizar cursos de formación en empresas de cara a incrementar sus oportunidades de empleo, aunque la mayoría los desconoce (64%) o no participa en ellos (79,8%). Por este motivo, un 79% coincide en estar bastante de acuerdo con que las empresas deberían hacer muchos más programas de formación conjuntos con universidades y con centros de FP.

LA ESTABILIDAD, LO MÁS VALORADO

Por otro lado, los jóvenes españoles, en un 72,1%, consideran la seguridad y la estabilidad como el factor más importante a la hora de valorar un empleo, porcentaje que ha destacado Sanmartín por encontrarse a “años luz” del resto de factores.

Así, lo segundo más valorado, con un 30,2% de importancia por parte de los encuestados, sería que proporcionase unos ingresos justos. Otro dato llamativo según la socióloga es que se valore más que ofrezca un salario justo antes que un salario alto, característica más valorada por un 19,6%.

Por el contrario, “no entran ni en el listado de prioridades” asuntos como la conciliación familiar, la cercanía de casa, que sea simplemente un trabajo, que sea un trabajo no monótono o el prestigio social, según explica Sanmartín.

Por otro lado, aunque la encuesta desvela que los jóvenes españoles sí cuentan con recursos propios que facilitan la empleabilidad, es decir, están preparados, las expectativas caen al ser preguntados por las oportunidades de empleo en comparación con las de sus progenitores. Un 45,5% es pesimista, un 16,3% cree que será igual y un 33,9% considera que la situación mejorará con respecto a la de sus padres.

Megías consideró que este sentimiento de empeoramiento en el nivel de empleo de los jóvenes con respecto a la de sus padres se extiende a un nivel “global” porque “se ha roto ese contrato implícito” que consistía en pensar que, en un estado de bienestar, las generaciones futuras tendrían mejores expectativas laborales.

Finalmente, Megías expuso que existen dos grandes posturas entre los jóvenes. Para el director técnico de la FAD, son los jóvenes más mayores quienes se muestran más pesimistas con el futuro laboral al ser “víctimas de una percepción más caótica”. Al igual que este grupo, también entrarían dentro de esta postura aquellos jóvenes que actualmente se encuentran en paro, que tienen menos nivel educativo o menos confianza, expectativas, ánimo y exigencias. En el otro lado estarían los jóvenes que actualmente estudian, de un nivel educativo más alto, y por tanto más confianza, seguridad y exigencias.

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  1. Desborda la confianza en los politicosos y lso poderes economicos que controlan el pais ….mientras no hay auna buena limpieza de tanta mugre acumulada ,, corrupcion e impunidad ,,,la delincuencia economica seguira saqueando el pais y los bolsillos de sus ciudadanos ,,otros 50 años mas …