Sábado, 23 Septiembre, 2017

            

Más de 1.000 perros guía trabajan junto a personas ciegas en España

ONCE ha incorporado una nueva raza con el objetivo de poder llegar a una serie de personas ciegas que a su vez tiene problemas de alergias al pelo de perro

Perros guías acompañan a sus propietarios en una cena | Autor: Fundación ONCE
E.P


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Un total de 1.058 perros guía se encuentran en activo en España trabajando al lado de las personas ciegas, de los cuales 252 se encuentran en la Comunidad de Madrid, lo que supone una cuarta parte de todos los perros guía en España. La labor de proporcionar este servicio, tanto en la Comunidad de Madrid, como en el resto de España, la lleva a cabo la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) –situada en Boadilla del Monte–, entidad que este año celebra su XXV aniversario, y que se ha convertido en “líder absolutamente a nivel mundial de lo que es una escuela moderna que adiestra perros guía”.

Así lo ha afirmado este miércoles 15 de junio el presidente de la FOPG, Andrés Ramos, que ha inaugurado en Madrid la exposición ’25 años caminando juntos’, muestra para celebrar la efeméride de la Fundación y que concluye su recorrido por España en la Comunidad de Madrid. La muestra, que pretende explicar el trabajo y las diferentes etapas (crianza, socialización, adiestramiento y vida diaria) que atraviesa un perro para ser el guía de una persona ciega, estará abierta al público madrileño en la Casa de Fieras de El Retiro (Paseo de Fernán Núñez, 24) hasta este sábado 18 de junio.

“Hace 25 años, España y la Comunidad de Madrid miraba a otros sitios para buscar auténticos referentes en la atención a personas con discapacidad, para buscar verdaderos referentes en lo que es el perro guía”, ha señalado por su parte, el consejero de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, Carlos Izquierdo, también presente en la inauguración de la exposición.

Izquierdo ha puesto de manifiesto que en la actualidad, “desde todo el mundo, desde toda Europa”, miran a España “con envidia”, así como “con ganas”, a la hora de “copiar” algunos de los modelos que tiene España en lo que respecta al servicio de perros guía. “Hace unos años era inimaginable que desde Suecia se fijaran en nosotros, pero hoy lo vemos con total normalidad”, ha expresado el consejero.

En este sentido, Andrés Ramos ha comentado que cuando recibieron la visita de las entidades homólogas suecas de personas ciegas, estos dijeron que lo que más les “impresionó” fue que allá donde iban, en España, había ciegos con sus perros guía. “Los ciegos suecos no tenían ese nivel de participación social”, añade Ramos.

De manera más específica, la FOPG es un referente en la Comunidad de Madrid por varios motivos. Según ha explicado el consejero, en la Comunidad de Madrid existe “un laboratorio integral” que selecciona “el mejor semen de los perros” con el objetivo de “buscar los mejores perros reproductores” y para “conseguir que la genética, a lo largo del tiempo, vaya mejorando”. La meta final, según añade, es conseguir “perros absolutamente maravillosos” que acompañen a los ciegos en su vida, ya que, a su juicio, se trata de un “compañero de vida, compañero de viaje y sus ojos”.

NUEVAS RAZAS PARA ALÉRGICOS

En este sentido, la directora gerente de la Fundación ONCE del Perro Guía, Matilde Gómez Casas, en declaraciones a Europa Press, atribuye el éxito del servicio al “número elevado” de perros que proporciona la Fundación a las personas que lo necesiten en España. Pero la Fundación ha dado “un pasito más allá”, según explica Gómez, con un proyecto que actualmente están llevando a cabo en la FOPG. Se trata, según ha explicado, de la incorporación al servicio de perros guía “de otra modalidad de raza”, la de una “mezcla de perro de caniche gigante con labrador”, con el objetivo de “poder llegar a una serie de personas ciegas que a su vez tiene problemas de alergias al pelo de perro”.

Asimismo, la Comunidad de Madrid aprobó en 2015 una ley que permite el derecho de acceso al entorno en el ámbito territorial de la comunidad a todas aquellas personas con discapacidad que precisen de acompañamiento de perros de asistencia.

PROCESO PERROS GUÍA, DEL NACIMIENTO A LA ASIGNACIÓN

Antes de que el perro sea asignado a una persona ciega, hay una serie de procesos que lleva a cabo la Fundación en su Escuela para hacer del perro el mejor acompañante de la persona con discapacidad visual.

En primer lugar, tal y como explica Gómez Casas a Europa Press, es necesario saber qué perro se quiere y elegir así “el cruce más adecuado” y una vez producido el embarazo se realiza un seguimiento del perro que nacerá. A falta de una semana para que dé a luz, la Escuela se encarga de atender el parto, así como de la atención de toda la camada de cachorros. El futuro perro guía permanece los 56 primeros días, “de estimulación” según dice la directora de la Fundación, en la Escuela, hasta que se le vacune, periodo en el que comienza el proceso de adaptación a “sonidos, personas, movimento, olores” y en el que entra en “contacto con el mundo que les rodea”.

Después de esos 56 días, se selecciona una familia y es ahí cuando “empieza el periodo de sociabilización”. Gómez aclara que las familias seleccionadas son de la Comunidad de Madrid, tanto por motivos de proximidad (la Escuela está situada en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, como por la ley que aprobó la CAM en 2015). Según Gómez, esta ley permite que “los cachorros en formación tengan los mismos derechos que tiene un perro guía que ya está trabajando y va a poder acceder a cualquier sitio con esa familia”.

Durante este periodo con la familia de acogida, que suele comprender los 12-14 meses, la Fundación irá realizando una supervisión, de modo que al cachorro se adapte a “todos esos estímulos que va a necesitar para desarrollarse adecuadamente”. “No sólo el contacto directo con la familia, la casa, el entorno, o los ruidos, sino que va a salir, tendrá que subir a todos los transportes públicos, tendrá que ir a espacios públicos, se lo tendrán que llevar a comprar, al trabajo, a actividades de ocio… lo que queremos es que experimente todo esto en lugares de mucho tránsito”, continúa la directora de FOPG. También durante su estancia con la familia tendrá que aprender “las primeras órdenes básicas” (sentarse, tumbarse, dónde hacer las necesidades).

Tras estos meses, el perro regresa a la Escuela, donde permanece en perreras y se les asigna un entrenador, con el que entrenarán todos los días, tanto en la Escuela como fuera, en la ciudad. Es cuando comienza el periodo de “instrucción” para encaminar al perro en su labor de perro guía, según explica Gómez. Una vez finalizado el proceso de entrenamiento, el instructor ve qué persona ciega es la más adecuada para el perro, en función del tamaño del animal, de su velocidad al andar, o la tensión y fuerza que ejerce.

Finalmente, se asigna el perro a la persona ciega y para el proceso de adaptación se lleva a cabo un curso, que suele hacerse en la residencia de las instalaciones de la Fundación y tiene una duración de entre dos y tres semanas. En el curso, el instructor trabaja con el perro y el futuro usuario “para llevar a cabo el acoplamiento”, tal y como relata Gómez, de modo que “ambos se conozcan, que aprendan a moverse juntos” y que el usuario empiece a “confiar en el perro”.

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