Miércoles, 22 Marzo, 2017

Mary Jane y las puntas de sus zapatos

Todas las modas vuelven

Zapatos Mary Jane


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Perpleja me quede, al ver el otro día por la calle, un zapato en punta.

¿Otra vez?
¿Ahora que ya los había tirados todos, sin esperanza de poder volverlos usar?

Si, se vuelven a llevar los zapatos en punta. Quizás no de forma tan acentuada como hará unos diez años que eran kilométricas, pero ya no se chafan las puntas de los zapatos como hasta hace poco. Se vuelven a afilar, principalmente en las Mary Jane.

¿Qué no sabéis que es una Mary Jane? Pues no es más que la archiconocida Merceditas.
Por si os apetece saberlo, este tipo de calzado fue un hombre el primero en llevarlo. Enrique VIII, más concretamente. Lástima que luego los hombres se volviesen tan aburridos vistiendo. Pero no fue él como veréis, quien le otorgó el nombre de Mary Jane, a este lindo zapatito, sino un personaje femenino de una tira cómica del siglo XX escrita por Buster Brown.

Así que este calzado tan clásico, plano y con hebilla, se ha asociado a este nombre y también al de Merceditas, por ser muy parecido al calzado de las niñas cuando asistían al colegio.

Las Merceditas evolucionan sin problemas con el tiempo. Pocas innovaciones pueden aplicarse a este tipo de calzado tan básico, pero aun así, lo consiguen, cambiando sus acabados, sus materiales, y como no, su punta.

Las Merceditas que más se llevan esta temporada son las que juegan con terminaciones de lujo como brocados, piel de serpiente, terciopelos, incrustaciones, botones y cadenitas, por poner un ejemplo de las múltiples versiones que se han sacado de la manga los diseñadores de moda.

Los colores más claros y pasteles, indican que son las destinadas a encandilarnos en temporada de primavera-verano, y las de colores más oscuros o metalizadas en oro o plata, las de invierno.
Pero en ambos caso, en puntas, señores. En punta.

Qué pena de mis Merceditas… abandonas por falta de fe de su dueña. Y es que no aprendo, no aprendo; todo regresa, vuelve, y no para de volver.
Lo dicho; necesito uno no, dos vestidores.
Señor; que sacrificado es esto de seguir las tendencias.

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