Jueves, 14 Diciembre, 2017

            

Martin Zimmermann presenta su espectáculo “Hallo” en el Teatro Alhambra

Zimmermann ofrece aquí lo mejor de sí mismo y de su universo. El formato de solo le obliga a realizar una especie de condensado de su arte, más allá de todo lo que podría llamarse danza, mimo, clown o circo.

Martin Zimmermann durante su espectáculo "Hallo" | Gabinete
Gabinete


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Cuando el público habitual del Teatro Alhambra aún recuerda el gran éxito logrado por la compañía Zimmermann & de Perrot, en su paso por Granada, nos llega un nuevo “poema escénico”, esta vez escrito por el primero de ellos en soledad. Es el nuevo espectáculo de Martin Zimmermann, “Hallo“, que se presenta este miércoles 30 de noviembre, a las 21:00 horas, en el Teatro Alhambra, en Granada.

Martin Zimmermann, ese clown despistado, después de 20 años se libera de las piezas de grupo para estallar en toda su plenitud haciéndose uno con la escenografía —la otra protagonista de un espectáculo que podríamos denominar como “dúo para intérprete y decorado”— el uno sin la otra no existe.

El tipo desfasado que encontramos en Hallo se las tiene que ver con un apartamento de estilo muy contemporáneo, que no deja de plegarse sobre él, que intenta aplastarlo. Pero el energúmeno de pantalón apretado, sobre el que se ha puesto un short ridículamente ancho, encuentra siempre una salida. ¡Vaya!, pues si la casa se pliega y se acuesta en el suelo, solo hay que servirse de ella como si fuera un aparato de circo.

Zimmermann muestra cómo el mimo cómico tiene su lugar en nuestro mundo, precisamente porque él representa a un ser extraviado que no encuentra su sitio, como tantos contemporáneos nuestros. Y sienta bien poder reírse de lo que nos corroe. Ahí se encuentra todo el sentido del clown. Del mimo Marceau, de Jacques Tati o de Buster Keaton, incluso de Chaplin, Zimmermann toma lo mejor, lo galvaniza y lo coloca en el corazón de la actualidad. Él sabe desfigurar los rasgos de su rostro al igual que los miembros de su cuerpo, pasar de un chico malo a lo Lucky Luke a un marinero o un sin techo, sin dejar por ello de ser siempre el mismo.

Según el crítico de danza Thomas Hahn (Revista Artistic Rezo 2015): Uno sale de este espectáculo con una sonrisa enorme cuando, en el fondo, él nos está hablando de algunas obsesiones bastante traumatizantes. Su cuerpo, su alter ego y su reflejo se rompen y se pasean por el escenario. Caen en las trampas y le dicen “Hallo” como para burlarse de él.

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