Sábado, 21 Octubre, 2017

            

Manuel Martín: “Cada funcionario debe ser el Defensor del Ciudadano”

El Defensor del Ciudadano de Granada acaba de cumplir dos años en el puesto. Por su oficina han pasado centenares de granadinos que, con sus pequeños o grandes problemas, han visto un aliado en esta figura municipal

Texto: Jaime Martín | Fotos: Fermín R.F


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La figura del Defensor del Ciudadano ha ido abriendo camino en la sociedad en los últimos años. A las quejas de la ciudadanía se le han unido en los últimos años las peticiones, los ruegos de auxilio de un conjunto de la sociedad que ha visto en el Defensor y en su oficina una puerta más a la que llamar. No lo ha tenido fácil, me confiesa el Defensor de los granadinos, Manuel Martín, quien ha tenido que bregar con estos tiempos y sus miserias. Pero este granadino originario de Nigüelas parece haber estado preparándose para la tarea toda una vidaLicenciado en Antropología Social y Cultural, Diplomado en Trabajo Social, Magíster Universitario (Master en Gerencia de Servicios Sociales) por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Estudios Avanzados y Experto en Políticas Sociales y Desarrollo Humano.

[accordion title1=”Manuel Martín – Defensor del Ciudadano” text1=”Funcionario de carrera con una gran trayectoria y experiencia profesional, que desde el año 1.986 ha ocupado los siguientes puestos : Trabajador Social del programa de Lepra de Granada y provincia, Trabajador Social del Hospital Materno-Infantil de Granada, Trabajador Social de los Distritos Centro, Chana y Zaidín, Director del Centro Municipal de Servicios Sociales del Distrito Norte, Jefe de la Sección Técnica de Servicios Sociales, Jefe del Area de Bienestar Social, juventud, Mujer y Deportes, Director del Centro Municipal de Servicios Sociales del Distrito Ronda, Director de Servicio del Area de Atención a la Familia, Bienestar Social, Juventud e Igualdad, Coordinador General de Bienestar Social e Igualdad y profesor de la Universidad de Granada.

Ha sido Vicepresidente del Consejo General del Trabajo Social de España, Presidente del Ilustre Colegio Oficial de Trabajo Social de Granada así como vocal de las juntas de gobierno de ambas instituciones.

Socio-fundador de la Asociación Nacional de Trabajo Social en Salud, Asociación para la integración social del enfermo de lepra , secretario de la Asociación Cultural “La Rincona” y miembro activo de numerosas asociaciones y ONG´S con fines sociales.

Tiene publicadas diferentes obras entre las que destacan “Trabajo Social en Gerontología”, “Alzheimer, reto social del siglo XXI”, “Drogodependencias en mujeres y jóvenes”, “Vejez y refranes, aproximación a la paremiología gerontológica”, “Nigüelas, atalaya de la alegría”, “Mariana Pineda: Música y libertad”, “Mariana de Pineda: nuevas claves interpretativas”, “La lepra, enfermedad social”, “La realidad compleja de la prostitución femenina: algunas reflexiones o pistas para acompañar procesos”, “El progreso es la realización de las utopías”, etc.

Durante más de cuatro años ha sido miembro del Comité editorial de la Revista de ámbito estatal “Servicios Sociales y Política Social”, y desde Febrero de 2011 forma parte activa del Comité científico asesor de la misma, compuesto por un escogido grupo de profesionales de reconocido prestigio Internacional.

Es ponente habitual en Master, Cursos, Jornadas y Congresos científicos relacionados con los Servicios Sociales, el Bienestar Social, los problemas sociales y el desarrollo humano. Así mismo ha sido miembro destacado de los comités científicos de dos Congresos estatales de la profesión de Trabajo Social, evento que se realiza cada cuatro años y en el que participan miles de profesionales del Trabajo Social de toda España.

Tiene concedida la medalla de oro de la profesión del Trabajo Social, y recientemente (Noviembre 2012) ha recibido el Primer premio de honor a la trayectoria profesional en Trabajo Social, otorgado por la Fundación Ineprodes.” ]

P: La suya ha sido una carrera de fondo por los servicios sociales de la ciudad. ¿Podría hacer un breve resumen de sus inicios profesionales?

Yo empecé trabajando en la Chana, con personas mayores. Es un barrio de gente humilde y trabajadora en el que no pude estar mucho tiempo porque al poco aprobé las oposiciones y pasé a la zona Centro, cuando los servicios sociales no estaban tan desarrollados como ahora. Entonces, una compañera y yo atendíamos las zonas de Zaidín, Beiro, Genil, Ronda y Centro, en lo que ahora son diferentes centros sociales antes había sólo uno y estábamos dos trabajadores sociales.

P: Supongo que no darían abasto…

La verdad es que mi compañera Loreto Martín y yo lo hemos hablado y no sé… eran otros tiempos, pero los trabajadores sociales sabemos que a falta de recursos está la creatividad. Luego pasé a la zona Norte, me propusieron ser director de los servicios sociales de aquella zona y eso fue cuando estaba Antonio Jara de alcalde, así que ha llovido… Yo me lo pensé, porque a mí siempre me ha gustado estar en la base, pero era un reto. Siempre lo digo, a la zona norte le debo mucho.

P: En todo este tiempo habrá podido ver la evolución de los servicios sociales en Granada. ¿Dónde estábamos antes y dónde estamos ahora?

Se ha notado mucho tanto en cantidad como en calidad. Hemos pasado de ver los servicios sociales como algo que se daba cuando se podía a considerarlos un derecho. Eso es lo esencial. Lo que pasa es que esta crisis… tenemos que estar muy alerta para conservar lo que tenemos.

P: Lleva dos años en el puesto. ¿Qué tendencia ha podido ver en Granada? ¿Aumenta la demanda de los servicios sociales en la ciudad?

Hay más demanda pero además, está cambiando. Aquí llegan muchas demandas de este tipo aunque esto no es un centro de servicios sociales. La gente viene aquí y piensa que el defensor puede solucionar con más autoridad o más poder.

Hemos pasado de ver los servicios sociales como algo que se daba cuando se podía a considerarlos un derecho. Eso es lo esencial

defensor 2P: Un poder como el que ostentan los políticos. ¿No deberían ser ellos, los políticos de todo signo tanto de la oposición como los que ocupan cargos, los defensores del ciudadano?

Cada funcionario debe ser el defensor del ciudadano. Pero sí debe de haber una oficina de atención al cliente, debe haber un departamento en el que una persona pueda ir a gestionar sus quejas. Las organizaciones son grandes y siempre hay cosas que no funcionan bien.

La figura del defensor del ciudadano es muy antigua. Una profesora universitaria me dijo que ya los árabes tenían esta figura. El personero en la Edad Media era el defensor del ciudadano. Siempre tiene que haber figuras correctoras, que tengan más autoridad que poder; yo puedo hacer una recomendación pero quien tiene la soberanía es el voto. Somos como una oficina de reclamaciones de una gran empresa.

P: ¿Qué casos ven por aquí día a día? ¿Cómo funcionan ustedes?

Esto es algo bastante curioso. Dependiendo del día y las circunstancias puede llegar de todo. Problemas muy gordos, que se escapan de la competencia no ya del Ayuntamiento o la Junta sino que son del juzgado: hace pocos días teníamos un caso de secuestro parental y llegan aquí porque alguien les ha hablado de mí, pero eso tiene que irse a poner una denuncia. También llegan casos de enfermos mentales.

Cada funcionario debe ser el Defensor del Ciudadano.

P: Recuerdo el titular que nos ofreció cuando hizo balance del número de consultas de su oficina en 2013: el “desamparo” de los enfermos mentales.

Sí, exacto, hay un desamparo total de los enfermos mentales. Primero, es una enfermedad como otra cualquiera pero con muchos estigmas, muy rechazada y muy dura. Si no hay medios para esos enfermos las familias están al borde del precipicio. Si antes estaban mal, con la crisis… tenemos que hacer una llamada de atención a la ciudadanía y luego a los políticos, que son los que tienen que poner en marcha políticas para dar respuesta a los problemas de las personas.

Por otro lado también llegan cosas insignificantes que no por serlo, carecen de importancia. Desde una loseta rota hasta un semáforo que molesta o el tema de las bandas sonoras.

Somos como una oficina de reclamaciones de una gran empresa

P: ¿Cree que es conocida su figura en el conjunto de la ciudadanía? ¿La gente de Granada sabe que puede recurrir a usted?

Todo se puede conocer más. Nosotros no hemos hecho campañas de difusión, no me parecía bien. Yo creo que se conoce. ¿Mucho o poco? Aquí hay un montón de llamadas diarias y de personas que vienen. Yo creo que el movimiento se demuestra andando y cuando la gente vea que se resuelve el problema… Creo que hay que trabajar e intentar resolver los problemas de la mejor manera.

P: Porque ustedes consiguen encauzar los problemas de buena parte de los ciudadanos que acuden aquí.

Nosotros hacemos de intermediarios. Aquí llegan quejas de personas que consideran que algo no funciona como debería. Entonces yo tengo que pedir informes, hacer una investigación y eso es lo que hacemos. La solución no está en nosotros, nosotros mediamos. Y hay un alto grado de resolución.

P: ¿Cuál es la principal queja del granadino?

Según las estadísticas, en primer lugar es todo lo referente al tema de la crisis, las hipotecas y la falta de vivienda, falta de alimentación… Que realmente esto tampoco es el objetivo de esta oficina, pero llegan aquí. En segundo lugar es lo que comentábamos, el desamparo de los enfermos mentales. Ya en un tercer lugar estaría la Ley de la Dependencia.

La solución no está en nosotros, nosotros mediamos. Y hay un alto grado de resolución

P: Llama la atención que la gente venga aquí cuando tiene un problema de desahucio. Creo que ustedes participan en la solución de alguna manera.

Sí, aquí tenemos una oficina de intermediación hipotecaria. Tenemos un convenio con el Colegio de Abogados y la verdad es que el tema de las hipotecas es sangrante. Una de mis primeras recomendaciones fue hacer algo con las personas que tienen problemas de hipoteca. Aquí vienen abogados del Colegio y atienden a persona que tienen problemas de este tipo.

P: Es un servicio social más.

Sí, lo que se hace es mediar con los bancos para que la persona no tenga que irse a la calle. Está teniendo muchos resultados. Yo envié una carta a los bancos porque tienen que cambiar el ‘chip’.

Una de mis primeras recomendaciones fue hacer algo con las personas que tienen problemas de hipoteca

P: Las entidades bancarias se podrían mojar más en este tema…

Sí, sobretodo porque tienen muchas viviendas vacías. También hay deudores de buena fe que quieren hacerse cargo de sus factores y no pueden. Hay que sentarse y arreglar esto.

No todo lo que se debiera pero los bancos están cambiado. Les mandé una carta diciéndoles que cumplan con la legislación vigente e informen con claridad y lenguaje sencillos a las persona que llegan con problemas de hipoteca. Ha habido bastante respuesta, no toda la deseable pero estamos cambiando.

P: ¿Qué papel juega la ciudadanía en la solución de esta problemática y otras derivadas de la crisis?

Los ciudadanos tenemos mucho que ver. A veces nos quejamos mucho pero, ¿qué hacemos en nuestra pequeña parcela? El compromiso no es sólo de los políticos. Todos no tenemos la misma responsabilidad, pero todos somos responsables en alguna medida de lo que está pasando.

P: Hace pocos días Granada Digital publicaba las advertencias de la oposición en el Ayuntamiento que hacían referencia a la posible desaparición de los servicios sociales. También se publicó la versión de Fernando Egea, concejal de Bienestar Social, quien aseguraba que eso no iba a ocurrir. ¿Cómo ve el Defensor del Ciudadano la actuación del Ayuntamiento de Granada en el área de servicios sociales?

Creo que Granada tiene unos servicios sociales bastante desarrollados. No quiere esto decir que no hagan falta más, aunque es verdad que con la nueva legislación ahora mismo hay un desconcierto porque no se sabe qué va a pasar. A mí lo que me consta es que los servicios sociales no van a desaparecer.

Todos no tenemos la misma responsabilidad, pero todos somos responsables en alguna medida de lo que está pasando.

P: Me gustaría cerrar esta entrevista proponiéndole que haga memoria. ¿Cuál ha sido el momento más gratificante que ha vivido como Defensor del Ciudadano?

Hay muchas. Aquí se pasan momentos muy malos pero también muy buenos. De un tema que me siento muy orgulloso tiene que ver con un caso de enfermos mentales que hemos resuelto desde aquí. Era una persona que estaba sin recursos y que vivía con una persona mayor con Parkinson. Aquello entrañaba una peligrosidad para la comunidad de vecinos, para la familia y para él. Cuando, a raíz de una intervención desde esta oficina, se le dio una plaza, eso fue una alegría enorme.

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