Miércoles, 22 Noviembre, 2017

            

Luis García Montero: “Granada está abandonada y por eso aparecen líderes que hacen ejercicios de un populismo muy peligroso” | Vídeo

El poeta granadino, que publicará un nuevo libro en otoño, reflexiona sobre la actualidad local y critica la pérdida de la identidad cultural de la ciudad

Luis García Montero habla con Granada Digital sobre cuestiones de la provincia, la literatura y la sociedad | Foto y vídeo: Javier Gea
Juan Prieto | @JuanPrieto10


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Escuchar a Luis García Montero (Granada, 1958) sigue siendo una delicia, no ya por lo que dice, sino por su forma de decirlo; sus pausas y silencios, sus entonaciones, su pasión al expresarse y, sobre todo, su convicción, atrapan al interlocutor. El poeta granadino, cuya obra traspasa fronteras, tiene conciencia crítica y no se arruga ni rehúye tema alguno puesto encima de la mesa, entre otras cosas, por la legitimidad para opinar que le concede su amplia capacidad intelectual, su preparación y la experiencia acumulada por sus vivencias. No separa su dimensión literaria de su dimensión cívica, y ello le permite proponer ideas y apostar por la reflexión, entremezclando en su argumentario sus propios planteamientos con citas de algunos de algunos de sus admirados ilustres como Machado, Alberti, Ayala o Lorca.

Granada Digital visitó a Luis García Montero en su despacho del departamento de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, donde el catedrático disfruta de otra de sus pasiones: la docencia. Allí, rodeado de multitud de libros y desordenados papeles, el nuevo Hijo Predilecto de Andalucía habló durante más de una hora sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con Granada, la literatura y la poesía, la política y la sociedad. Y de otras experiencias personales que, por falta de espacio, no se desarrollan en esta entrevista, como su fallida experiencia, solo ante el peligro, como candidato de IU a la Comunidad de Madrid, donde se encontró sin el apoyo del aparato logístico de la coalición; o la polémica judicial surgida a raíz de que el profesor José Antonio Fortes llamara fascistas a Lorca o Ayala.

Y es que limitar la conversación con Luis García Montero resulta imposible. He aquí algunas de sus reflexiones:

-Pregunta (P): Ser Hijo Predilecto de Andalucía no solo será un honor sino, incluso, una responsabilidad.

-Respuesta (R): Primero es una alegría y un motivo de agradecimiento. Es importante que se reconozca a un poeta, porque eso significa que la poesía sigue considerándose como una seña de identidad de nuestra Comunidad y soy consciente de que hay otros muchos poetas que se lo merecen igual que yo. En ese sentido, mi alegría también es gratitud porque hayan pensado en mí.

Y responsabilidad, sí. Pero en un sentido distinto, porque no me voy a sentir un padre de la patria por encima del bien y del mal y sin necesidad de opinar sobre las cosas. Mi sentido de la responsabilidad va a ser lo contrario. Saber que tengo una conciencia crítica que se me reconoce y que voy a seguir opinando con libertad de las cosas.

-(P): Le confieso que cuando preparé esta entrevista no sabía si empezar a hablar de literatura y de poesía, de política, de la sociedad actual y sus bondades y miserias, de la telebasura y las redes sociales, de sus premios y reconocimientos, de la vida… ¿Por dónde empieza hablar uno con Luis García Montero?

-(R): Cualquier tema es interesante, y no es una rareza. Yo hice mi tesis doctoral sobre Rafael Alberti, un poeta que vivió 40 años en el exilio por su compromiso político; mi movimiento literario ‘La Otra Sentimentalidad’ (que impulsó junto a otros poetas en los años 80) era un homenaje a Antonio Machado, que murió en el exilio y fue el representante de la República, la unión del trabajo y la cultura; y si hay a quien admiro es a gente como Jovellanos, que estuvo años en la cárcel porque, aparte de escritor, ejercía su conciencia cívica. Pertenezco a esa tradición donde no hay una separación entre la dimensión cívica y la dimensión literaria. Y eso es hablar de Federico García Lorca o Miguel Hernández, quienes murieron castigados por sus ideas. De manera que no me siento muy raro cuando, como poeta, ejerzo una opinión pública. Así que podemos hablar de cualquier cosa de la que yo tenga algo que decir.

Luis García Montero, Hijo Predilecto de Andalucía, habla con Granada Digital | Foto: Javier Gea

Tenemos unos políticos que son débiles en sus propios partidos a la hora de defender los intereses de Granada”

-(P): Pues vamos a empezar hablando de Granada. ¿Cómo la ve ahora mismo?
-(R): La veo con preocupación por muchos motivos. Granada es una ciudad dejada de la mano de Dios, por utilizar una expresión que se entienda, está abandonada. Fíjese lo que significa el tiempo que se ha tardado en hacer la autovía a la Costa, que llevemos años sin tren o lo que significa la pérdida de la identidad cultural. Granada era la capital de la cultura de Andalucía cuando yo empecé a escribir en los años 80 y así se reconocía. De hecho, aquí vino la Biblioteca de Andalucía. Ahora Granada está muy por debajo de la media cultural andaluza, no ya comparándose con ciudades como Sevilla o Málaga, sino incluso con Jaén. Y eso me preocupa. Creo que la culpa la tenemos nosotros. Tenemos un tejido social muy débil y unos políticos que responden a ese tejido social y que son débiles también en sus propios partidos a la hora de defender los intereses de Granada. Esa debilidad provoca que, a la hora de afrontar las reivindicaciones, en vez de hacerlo de manera seria, se dé lugar a fenómenos raros que yo comparo con lo que está pasando en Estados Unidos con Donald Trump o en Francia con Marine Le Pen.

Y en vez de una meditada organización de la protesta en el tejido social, donde los profesionales opinen, pues suelen salir algunos líderes que me parece que hacen ejercicio de un populismo muy peligroso. Estaba fuera de la ciudad y cuando vi que había una manifestación de 30.000 personas reivindicando la mejora de la sanidad pública en Granada me llevé una alegría. El problema es que empecé a informarme y me di cuenta que, más que un debate serio sobre la sanidad pública, había salido un señor que no firmaba con su nombre de doctor, sino que lo hacía con el nombre de Spiriman, y que atacaba a los sindicatos, a los que llamaba traidores, o se metía con los periodistas, y acusaba de homosexual a uno de ellos. Me pregunté hacia dónde vamos. Si las reflexiones sobre la sanidad no la hacen los profesionales y las organizaciones serias del sector, sino que las hace este señor en las redes sociales, que se pone un gorro siberiano para acusar de comunistas a los sindicatos, pues resulta que lo que debía ser la protesta de un tejido social serio se convierte en la manipulación de un iluminado que, además, me parece que desvía la atención del debate.

También tenemos un gobierno en Madrid que no cree en los servicios públicos y por eso estamos tan mal en sanidad y en educación. Por ejemplo, de cada diez profesores que se jubilan en la Universidad, solo se puede cubrir una plaza. Y eso no se debe a que la Universidad de Granada no quiera contratar profesores, ni que esté ahorrando la Junta, sino que se debe a un decreto firmado por el Gobierno de Madrid. Entonces, cuando se pierde el análisis serio de la realidad en nombre de la demagogia, me parece que incluso la necesaria protesta de lo que Granada está pidiendo a gritos va a un callejón sin salida.

“Decir que cualquier tiempo pasado fue mejor es una trampa”

-(P): Ahora nosotros vemos los años 80 como nuestros padres veían los 60. Pero. ¿tiene la sensación de que ese espíritu reivindicativo y rebeldía de los 80, esa ilusión y esa energía se han diluido?

-(R): Cuando uno va cumpliendo años tiene que hacer un esfuerzo de vigilancia. Los viejos cascarrabias tenemos muy poco que aportar a la sociedad. Y yo estoy a punto de cumplir 60 años y uno de mis mayores esfuerzos es no convertirme en un viejo cascarrabias, porque eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor es una trampa. Hay que mantener tu opinión y tus ideas, pero sin convertirte en ese viejo cascarrabias. Eso permite también decirles a los jóvenes que no sean excesivamente adánicos y que no se crean que están inventando el mundo. Hace falta un diálogo generacional y eso significa el respeto a la juventud, que aporta respuestas de su propia experiencia, pero también la conciencia de que hay una herencia que deben recibir de los mayores y que esa es, precisamente, la mayor posibilidad de que después ellos quieran dejar una herencia a sus herederos. Ese diálogo generacional me parece importante y en ese sentido creo que al hablar de la realidad hay que valorar lo positivo y lo negativo. Y, sobre todo, de las condiciones de vida de los jóvenes. Yo viví en una sociedad muy politizada, marcada por la protesta y el intento de construcción de una democracia. Y, es más, eso me ha hecho creer que la política es muy importante. Me gusta siempre repetir una reflexión de Antonio Machado: “Cuando te aconsejen que no te metas en política ten cuidado porque es que alguien quiere hacer la política sin ti”. Yo estoy convencido de eso, pero no puedo olvidar que los jóvenes de ahora, mis alumnos de entre 18 y 20 años, han visto unos partidos políticos muy burocratizados, que prometen una cosa y luego hacen la contraria, y que, sobre todo el PP, han tomado las instituciones como asunto propio y se ha creado un sistema de corrupción muy fuerte. Más que la institución como lugar común han creído que eso era un cortijo propio para utilizarlo en su beneficio. Que haya un descrédito de la política entre los jóvenes me parece interesante.

Hay que situar el diálogo en otro ámbito que el de “vosotros es que no estáis comprometidos”, o “sois tontos y no como yo cuando era joven”. Hay extraer la experiencia de lo que ha sido la política en estos años, reconocer nuestros fracasos e intentar reconstruir alternativas entro todos.

“Universidad, Lorca, La Alhambra, el mundo árabe… es lo que nos da una posibilidad de marcar en el mundo una referencia granadina”

-(P): ¿Hacia dónde cree que debe ir el futuro de Granada?

-(R): En primer lugar, debemos ser conscientes de lo que se ha avanzado y de lo que se ha perdido. Eso significa mantener la conciencia crítica sin ser muy derrotistas. Por ejemplo, creo que hay un peligro que es el de asumir una inercia de lucha entre Granada y Sevilla. Andalucía debe ser consciente de que, en la situación actual de España, la unidad de Andalucía como Comunidad va a ser muy importante a la hora de avanzar juntos con las otras provincias hermanas. Desvía mucho el análisis de la situación quien se cree que esto es un pulso entre Sevilla y Granada en vez de analizar quién está gobernando España. Y a partir de ahí exigir lo nuestro, a lo que tenemos derecho, pero hacernos a nosotros mismos responsables. Tú no puedes convertir la cultura de Granada en puro costumbrismo religioso de procesiones, porque ahí llevamos las de perder. Y porque la tradición de Granada nunca ha sido costumbrista y que para procesiones ya está Sevilla.

Luis García Montero comenta la situación actual de Granada | Foto: Javier Gea

Nosotros deberíamos ser conscientes de lo que ha significado la Universidad de Granada, que ha sido muy importante. Por eso me molesta un poco la demagogia de las redes sociales. Porque Granada, frente al salero y la gracia superficial, ha sido una cultura de enjundia universitaria seria, alejada del populismo, donde la Universidad y el conocimiento ha tenido mucha importancia. Defendamos eso.

Hoy le he estado hablando a mis alumnos de ‘Granada la bella’ de Ganivet. Un libro de finales del siglo XIX. Y ahí Ganivet, que en muchas cosas era muy conservador, en otras dedica un capítulo a La Alhambra y dice: “No se engañen ustedes. Si Granada es conocida en el mundo y quiere singularizarse en el mundo ahí está La Alhambra como referencia imprescindible”. Y en el año 1897, cuando él colaboraba en la prensa granadina, no se vivía todavía la globalización. Ahora es mucho más importante tener señas de identidad que te marquen como punto de referencia turístico, económico y cultural en un mundo globalizado. Pues vamos a cultivar nuestra memoria como pedía Ganivet, vamos a saber vender no solo turísticamente La Alhambra para los turistas que vienen a tomar el sol a la Costa, sino también convertirnos en punto de referencia del diálogo de civilizaciones y culturas; que no es diálogo de religiones, es diálogo de culturas, y la presencia de los árabes en Andalucía y en Granada es fundamental.

Ayer explicaba en clase unas reflexiones de Federico García Lorca en 1931 y decía: “El haber nacido en Granada me ha hecho identificarme simpáticamente con el morisco, el judío y el árabe que todos llevamos dentro”. A mí me parece que deberíamos hacer un esfuerzo por defender esa tradición. Estoy utilizando señas de identidad por las que creo que deberíamos avanzar: la Universidad, Federico García Lorca, La Alhambra, el mundo árabe… Me parece que es lo que nos da una posibilidad de marcar en el mundo una referencia granadina.

-(P): ¿Cree que el proyecto de la candidatura de Granada como capital cultural europea en 2031 puede servir para algo en este sentido?

-(R): Puede servir. Lo tenemos muy difícil, porque el otro día leí que se había hecho un índice de las ciudades culturales españolas y que Granada había bajado muchísimo, por lo que habrá otras ciudades alternativas a esa capitalidad europea. Pero creo que merece la pena intentarlo. Si no se consigue, al menos habrá servido para que tomemos conciencia de que tenemos que ponernos en marcha. Eso parte de una meditación del tipo de qué Granada queremos, cómo nos vamos a poner en marcha y qué referencias queremos defender. Y a partir de ahí habría que buscar puntos de referencia importantes en la ciudad y que el proyecto no se hiciera en el plan de, como particular, a ver qué puedo sacar yo de aquí, sino más bien qué podemos utilizar entre todos para un avance colectivo.

A mí se me ocurre que, por ejemplo, la música es una referencia fundamental en la energía cultural de Granada en los últimos años. Estoy pensando en la Granada de Enrique Morente, de Miguel Ríos o en la que estudió Joaquín Sabina, para hacer tres tipos de música distintas. Y estoy pensando en la fuerza de las bandas de rock granadinas como Niños Mutantes, Lagartija Nick, TNT, 091, La Guardia, Lori Meyers, Los Planetas… Vamos a utilizar eso. Vamos a pedirle a Miguel Ríos que se comprometa en encabezar esa seña de identidad de Granada.

Por otra parte, vamos a utilizar a Federico García Lorca, intentar resolver los problemas que hay para que venga su legado a Granada. Sé que hay problemas para ello, pero hay que resolverlos. Hay que intentar hacer un esfuerzo de que no vaya todo el mundo a ver qué saco yo de aquí, cómo me aprovecho yo o mi partido, a ver qué escándalo monto.

Sería muy conveniente romper una práctica granadina que es la de la lucha interna frente al exterior. Porque aquí cualquier cosa que funciona lo primero que se intenta es cortarle el cuello para evitar que eso me recuerde mi propia insatisfacción.

Preparando el discurso que me pidieron que hiciera como Hijo Predilecto de Andalucía, empecé a utilizar algunas referencias árabes y una compañera, Maribel Lázaro, profesora de filología árabe, me pasó una referencia de un rey de Granada de antes de la conquista. Y venía a decir: “Lo peor de esta ciudad es que es ingobernable. Aquí no funcionan ni los baños públicos -una tradición en el mundo árabe- porque con tal de no ver al vecino, cada casa de Granada tiene un baño, porque no se aguantan los unos a los otros”. Y yo me reía. Porque me recordaba las polémicas que uno tiene que sufrir día a día aquí cuando uno hace algo y parece que es una ofensa a los demás. Y no lo digo ya por mí, que voy a cumplir 60 años, pero veo mucha gente joven que en cuanto quiere hacer algo se establece una práctica de caza y captura. Sería interesante también evitar eso.

Luis García Montero comenta la candidatura de Granada a capital cultural europea en 2031 | Foto: Javier Gea

En cualquier caso, si no conseguimos la capital cultural europea para 2031, si se hace bien, sin grandes dispendios, sin que esto sea una movida para hacer negocios y para que la gente se lleve el dinero, sino para ver cómo pensamos en Granada y cómo destacamos sus valores, al menos habremos conseguido una reflexión sobre Granada y cierto orgullo de nuestra propia identidad.

-(P): Toda esa polémica que se crea en Granada cada vez que hay un proyecto, como lo que mencionaba de la autovía, el Metro, el AVE, el legado de Lorca o el Museo Arqueológico, y que parece que nada avanza, ¿es producto de nuestra malafollá?

-(R): En realidad este tipo de cosas ocurren en todos sitios, pero en ciudades como Granada se nota más porque es más pequeña. Y también porque, como la tradición cultural ha sido tan sólida, aquí viene mucha gente joven con muchas ilusiones y con muchas esperanzas. Y cuando esas ilusiones no triunfan, pues surge el rencor, la polémica. Y si a eso unes que la cultura da inteligencia, y que Granada es una ciudad inteligente, y tiene humor inteligente, de reunir todo eso sale la malafollá. Un humor inteligente con un poco de mala leche, porque hay muchas ilusiones que no prosperan. En el fondo se destaca un poco lo que es la vida de Granada. Pero convendría también que no nos castigáramos mucho y que intentásemos resolver nuestros problemas, porque también es una ciudad con muchas posibilidades.

“Soy la oveja negra de mi familia, pero me han querido mucho”

-(P): ¿Se ha sentido querido por Granada?

-(R): Tengo muchos amigos en esta ciudad y, además, está mi familia. Yo soy la oveja negra de mi familia, que es muy conservadora: mis abuelos, mis tíos, mis padres… Y de seis hermanos, dos somos de izquierdas y los demás son muy conservadores. Uno de ellos se ha dedicado profesionalmente a la política y es un político del Partido Popular. Pero mi familia me ha querido mucho. Y yo eso se lo agradezco. Porque a mí me ha educado también en el amor y en el respeto. Ahora que han hecho ‘Aunque tú no lo sepas’, una película sobre mi experiencia como poeta, los directores estuvieron indagando en los archivos y apareció en escena una entrevista que me hicieron en ‘Ideal’ cuando me dieron el premio Adonáis en 1982, en la que el titular era: “Quiero ser revolucionario, pero queriendo mucho a mis padres”. También me he sentido querido por la ciudad, por los amigos, por la Universidad, por gente del mundo de la cultura. En la vida hay gente que te quiere y que te tiene manía, pero no diría que esta ciudad no me ha reconocido ni me ha querido porque sería mentira.

Lo digo también sobre Federico García Lorca: “Es que Granada mató a Lorca”. Es verdad. Hubo un sector de la ciudad que ejecutó a Lorca y se vengó de él, pero Granada también hizo a García Lorca. Él no hubiera sido lo que fue sin la Granada que tenía como profesor de Derecho Político a Fernando de los Ríos, a periodistas como Constantino Ruiz Carnero, a profesores en la Universidad como Martín Domínguez Berrueta… Creo que cuando uno opina sobre las ciudades hay que ser prudente, porque hay de todo en una ciudad.

-(P): Un reconocimiento que no le ha llegado ha sido la concesión del Premio Lorca, quizás por haber sido su hermano Juan concejal de Cultura en el gobierno municipal del PP. ¿Le haría ilusión que se lo concedieran ahora que no ocupa ese cargo?

-(R): Cualquier premio que te den uno lo tiene que agradecer. Pero considero absolutamente razonable que siendo mi hermano concejal de Cultura no se me haya dado el premio. Y cuando me ha propuesto alguna institución, yo he declarado en público que no podía aceptar un premio dado por un Ayuntamiento o una concejalía donde estuviese mi hermano de responsable. Y para ser sincero, el premio Federico García Lorca nació como voluntad de defender desde Granada lo mejor de la poesía en nuestro idioma. Y lo han recibido personas tan importantes como José Emilio Pacheco, Ángel González, Francisco Brines, Blanca Varela… Me haría más ilusión que siguiera el premio por esa línea, que no que me lo dieran a mí por ser de Granada. Entre los peligros que veo de esa concepción mediocre de la cultura de Granada sería convertir el premio en un reconocimiento de autobombos para los poetas de Granada o de Andalucía. Y empezar a quedar bien con gente que no se puede comparar con Caballero Bonald, José Emilio Pacheco, Fina García Marruz o Blanca Varela. En este sentido creo que lo que deberíamos estar vigilantes es con que el premio no se ‘catetizase’ e intentase siempre estar al filo de lo mejor de nuestro idioma. Se ha cumplido cuando se ha reconocido a un autor como Rafael Cadenas en Venezuela o a Eduardo Lizalde en México. Otras veces no se ha cumplido tanto.

“Las redes sociales dan posibilidades de comunicación, expresión y libertad, pero hay que reconocer también sus peligros”

-(P): Ha causado furor su discurso contra la telebasura y el analfabetismo en las redes sociales, como si nadie se hubiera dado cuenta hasta ahora que es algo que ya está arraigado en la sociedad actual.

-(R): Creo que los fenómenos actuales hay que analizarlos en lo bueno y en lo malo. Por ejemplo, colaboro mucho con un proyecto periodístico digital llamado infoLibre. Me parece que hay mucha prensa digital que está defendiendo zonas de libertad y utilizo con cariño ese concepto, porque en los años 70, cuando CCOO y el PCE empezaron a organizar despachos laboralistas para defender los derechos de los trabajadores y de los movimientos cívicos, a esos despachos se les llamaban zonas de libertad. Una responsable de esos despachos fue Manuela Carmena. Y pagaron una factura alta esos despachos, ahora que recordamos los 40 años de los asesinatos de Atocha. Pues trasplanto ese concepto de zonas de libertad a lo que está permitiendo el periodismo digital. Porque, por desgracia, los grandes medios de comunicación, cadenas de televisión y periódicos tradicionales, hoy pertenecen a grandes grupos de inversión y bancos que imponen una línea editorial, poco independiente a mi modo de ver.

Luis García Montero ha sido nombrado Hijo Predilecto de Andalucía | Foto: Javier Gea

Al mismo tiempo de reconocer las posibilidades de comunicación, expresión y libertad que dan las redes sociales hay que reconocer también sus peligros. Es algo muy estudiado. No he inventado nada. El nivel de calumnia, de rumorología, de extensión de infundios, de mentiras, de falsos planteamientos y la impunidad a la hora de insultar está trasplantando en las redes sociales un problema que simboliza muy bien la telebasura. Hay un estupendo ensayo del jurista italiano Luigi Ferrajoli que se llama ‘Los poderes salvajes’ que analiza cómo se trasplanta el paradigma de la telebasura a los debates más serios.

Es que tú puedes hacer un análisis muy ético y científico de lo que significa el Derecho, y de la barbarie que es la pena de muerte, y coges un crimen grave, lo conviertes en espectáculo mediático y al día siguiente hay muchos ciudadanos reivindicando la pena de muerte y la mano dura. Y eso se extiende de manera muy fácil por las redes sociales. Donald Trump ha sabido jugar mucho en su extrema derecha el uso de las redes sociales, de la rumorología, del insulto y del descrédito del sistema.

En una democracia es muy importante aprender no solo a oír, sino a escuchar también. Hay un referente más cercano, como Iñaki Gabilondo, un profesional que puede representar una trayectoria periodística. En el libro que explicó su experiencia sobre el periodismo llamaba la atención sobre una sociedad que estaba reivindicando mucho el derecho a hablar, pero que se había olvidado de escuchar.

-(P): ¿Qué percibe en su labor como docente sobre todos estos problemas sociales?

-(R): Quien elige estudiar filología y discutir sobre un libro de Unamuno, Lorca, Ayala o Valle Inclán no es un referente muy exacto para hacer un diagnóstico de la sociedad, ni siquiera de la juventud. Los profesores hablan en sus aulas de ética, filosofía, literatura, humanismo… pero uno de los problemas que tenemos es que lo que se puede hacer en la enseñanza pública. No es que compita con la enseñanza privada de élite religiosa, es que compite con unas cadenas de televisión y con una sociedad mercantil que utiliza la práctica del consumo del usar y tirar y del descreimiento en los valores. Con la gente que yo que doy clases tengo un trabajo más fácil que con la gente que no quiere estudiar Literatura. Me siento responsable de mi aula. Puedes hacer todas las críticas que quieras de lo mal que está la sociedad, los planes de estudios, la comunicación, la telebasura… pero cuando cierro la puerta de mi aula me siento responsable de lo que ahí ocurra. Y, como muchos profesores, me esfuerzo en que allí suceda algo. La primera labor de un profesor de Literatura es explicar a los alumnos que hay que olvidarse de aprobar o suspender. Vamos intentar dialogar con los fundamentos de la vida a través de los libros.

Por ejemplo, si leemos San Manuel Bueno, mártir y la idea de la religión que tiene, vamos a intentar dialogar sobre qué significa que una chica venga a clase a esta Facultad con velo; y las ideas de la religión como soporte de una identidad que iba más allá de la religión sino de una articulación social, pues vamos a ver cómo funcionan ahora en el mundo. Vamos a dialogar de las condiciones de la vida, que merece la pena. O la renuncia a la corrupción. O el descrédito de sociedades basadas en la mentira. O la crítica a la represión. Vamos a pensar en Bernarda Alba y en lo que significaba que un escritor en los años 30 no solo hablase del autoritarismo, sobre el cacique que oprimía al campesino, sino también de la mujer víctima que no tenía derecho a vivir su sexualidad.

Luis García Montero habla de su actividad docente | Foto: Javier Gea

Sí me encuentro un problema del que soy consciente. Y es cuando les hablo de cosas fundamentales para entender a García Lorca, Ayala o Valle Inclán hay que hablar de lo que era la República y lo que fue la Guerra Civil. Y la verdad es que, cronológicamente, a los jóvenes de hoy puede pillarles tan lejos como cuando a mí me hablaban de la Guerra de Cuba y Filipinas. Porque la España de hoy se ha alejado mucho de ese debate del año 31 y del año 36. Lo que ocurre es que ha heredado muchas de las cosas que fallaron en 1931 y 1936. Y lo que tengo que intentar es descubrirles cuál es la educación sentimental, cómo se fue formando la cultura en esa época, qué significaban palabras como República, exilio, golpe de estado… y las consecuencias que eso ha tenido en la España que están viviendo hoy. Tengo que explicar a qué historia pertenecen para que ellos los comprendan desde su propia sentimentalidad. Y ese es un esfuerzo que no puede perder de vista el profesor, porque la España de hoy, en la que se han educado, ha trabajado mucho para que ellos tengan una conciencia de que viven en una España ya radicalmente diferente a la que podía ser la España de Manuel Azaña o Lorca.

“Estoy preparando un nuevo libro de poemas que intentaré publicar en otoño”

-(P): ¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios?

-(R): He estado trabajando en una versión de La Orestiada, la trilogía de Esquilo, para José Carlos Plaza, que la va a representar en el Festival de Teatro de Mérida. Y he estado intentando reconstruir y dar una interpretación actual que pueda iluminar en la actualidad la reflexión de Esquilo sobre el poder, la justicia y la venganza de Esquilo.

También estoy preparando un libro nuevo de poemas, que intentaré publicar en otoño. Es una colección de poemas que he ido escribiendo poquito a poco entre 2011 y este año. Cada vez escribo más lentamente porque cuando uno es joven lo quiere es encontrar su propia voz. Pero cuando uno es viejo lo que tiene peligro es repetirse y aquellas cosas que han funcionado bien repetirlas como receta para buscar un halago del propio mundo.

-(P): Está a punto de cumplir 60 años. En su momento, reflexionó: “Uno va cumpliendo años y lo que quiere es cuidar al muchacho, al adolescente que cultivó una vocación con tanta pasión”. ¿Lo ha conseguido?

-(R): Hay cosas que a mí me han emocionado mucho y que tienen que ver con la poesía. Yo me quedé deslumbrado con la poesía leyendo a Federico García Lorca. O me emocioné mucho oyendo, porque lo trajo un profesor de Literatura a clase, el disco que dedicó un jovencísimo Juan Manuel Serrat a Antonio Machado. Hasta el punto de que el primer disco que yo compré con dinero de un regalo de mi abuelo fue ese. Cuando mucho tiempo después Serrat musicó un poema mío de ‘Habitaciones separadas’ y lo grabó, sentí algo más profundo que la simple vanidad que, no vamos a engañarnos, siempre hay. A uno le gusta que le cante Serrat, porque eso es muy importante en un país como el nuestro. Pero de verdad que el valor que tuvo eso para mí fue acordarme del muchacho que con un billetito doblado en el puño fue a una tienda a comprarse su primer disco dedicado a Antonio Machado cantado por Serrat.

Vivimos en una sociedad que lo mercantiliza todo y que asimila la idea de triunfo a la acumulación de dinero y de fama. Y se ha olvidado de esa cosa que se llamaba vocación o realización personal, que es la realización en tu vida de las cosas que tú quieres. Si tú eres periodista, dedicarte al periodismo e intentar hacerlo con honradez y honestidad profesional; si eres médico, intentar llevar a tu oficio tu vocación para tratar a los enfermos lo mejor posible; si tienes vocación de profesor, sentirte realizado en tu labor de enseñanza. Creo que es una de las tareas más importantes y cuando me dedico a la literatura quiero ser fiel y leal al muchacho que se compró un disco de Serrat o al adolescente que se deslumbró con un libro en sus manos de Lorca, al que descubrió en la biblioteca de sus padres. A mí me parece que eso es fundamental para salvar la idea de éxito del dinero, de la mercantilización y la fama y llevarlo a la realización personal.

Luis García Montero habla de sus proyectos proyectos | Foto: Javier Gea

Y quiero decir una cosa que parece una barbaridad. Pero hay mucha gente con mucho dinero que es muy infeliz. Sin embargo, hay gente que con unos medios de vida más modestos, cuando se pueden realizar personalmente por su vocación, el brillo de los ojos de un alumno, de un enfermo o la posibilidad de defender la verdad desde la página de un periódico, le da sentido a su vida.

“Tan importante es apostar por aquello en lo que debemos avanzar como evitar perder lo que deberíamos conservar”

-(P): Con todo lo recorrido, las numerosas publicaciones, los premios y reconocimientos, su propio documental y con casi seis décadas a sus espaldas, ¿mira más hacia adelante o hacia atrás?

-(R): Por edad uno tiene la sensación de mirar hacia atrás. Y a mí la literatura me ha enseñado que cierto derecho a la melancolía no es malo, porque pensar en el progreso como un camino lineal hacia lo justo, el siglo XX ha demostrado que es una trampa. Desde que se puede utilizar el avance tecnológico para crear una bomba atómica ya hay que tener cuidado por cómo avanzamos tecnológicamente.

Cierto derecho a tener melancolía, recordando las playas de la costa de Granada en los años 60 cuando era niño, o también las de Málaga con mis tíos. Uno comprueba cómo ha progresado el urbanismo de ciudades como Marbella y un cierto derecho a la melancolía es un buen valor para decir que hay que tener cuidado con el progreso. Tan importante es apostar por aquello en lo que debemos avanzar como evitar perder lo que deberíamos conservar.

Intento conjugar no convertirme en un viejo cascarrabias, como decía anteriormente, con el derecho vigilante a la melancolía y saber que si hay cosas que quiero conservar solo tienen una justificación. Y es el deseo de dejárselas a mis hijos. Por tanto, saber que el futuro es parte mía como responsabilidad, porque va a estar habitado por mis hijos o por mis alumnos. Que esa melancolía que siento esté comprometida con un futuro cada vez más justo que no sea el tradicionalismo de intentar creer que lo único bueno es el pasado.

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Comments

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  1. Es lo que yo he pensado siempre?. Granada está muy abandonada, tiene que estar siempre a esperanzas de lo que quieran hacer desde Sevila; Granada, tiene suficiente categoría para subvencionar se sola, ¿lo que pasa es que los que mandan quieren seguir dependiendo de La Junta?…No digo más..

  2. Don Luis Montero. A usted le pasa como algunos políticos que se creen que el pueblo son unos ignorantes , claro, cuando no van a su interés.
    Usted mismo lo dice . Granda está muerta y este señor la ha despertado , este Señor, que es el Doctor Candel , Don Jesús Candel. El ha sabido movilizar a todo Granada y Provincia y con la unión de todo el pueblo se ha conseguido la derogación de la fusión de los dos Hospitales, que era un caos.
    Por eso el pueblo le está muy agradecido, y si este señor hace algo mal , seguro que el pueblo soberano se lo discriminara .
    Cuando ustedes entraron también se decía lo mismo .
    En fin , siempre, Siempre metiendo el miedo en él cuerpo .

  3. Don Luis Montero. A usted le pasa como algunos políticos que se creen que el pueblo son unos ignorantes , claro, cuando no van a su interés.
    Usted mismo lo dice . Granda está muerta y este señor la ha despertado , este Señor, que es el Doctor Candel , Don Jesús Candel. El ha sabido movilizar a todo Granada y Provincia y con la unión de todo el pueblo se ha conseguido la derogación de la fusión de los dos Hospitales, que era un caos.
    Por eso el pueblo le está muy agradecido, y si este señor hace algo mal , seguro que el pueblo soberano se lo discriminara .
    Cuando ustedes entraron también se decía lo mismo .
    En fin , siempre, Siempre metiendo el miedo en él cuerpo .

  4. Yyyyyyyyy, cual es la fecha que dicen que sale este libroooooo????? Ufffff salgo corriendo a ponerme en cola para comprarlo, vaya a ser que me quede sin el, digo…. El libro de este escritor granadino que tantos primores dice de sus paisanos.

  5. Cómo ha saltado de los políticos de Granada a los de Madrid ¿no hay una Junta de Andalucía a la que criticar? ¡ah no! que no se muerde la mano que da medallas.

    • Luis García Montero tiene el pacto de las lentejas con la Junta de Andalucía. Qué vergüenza ajena. Prefiere escuchar las razones de los mandamases equivocados, que las 100.000 voces que reclaman una organización sanitaria. Los granadinos no somos unos tontorrones hipnotizados con Jesús Candel. Sabemos de qué va esto, no somos tan ignorantes de creer en el engaño populista de la Junta.

  6. ESTIJMADO LUIS GARCIA MONTERO:
    AUNQUE SE QUE MI COMENTARIO NO SERÁ LEIDO, LE COMENTO:
    ESTOY CANSADO DE QUE CIERTOS INTELECTUALES CUANDO HABLAN DE LA CULTURA DE LAS CIUDADES DEL SUR DE ESPAÑA, HAGAN TANTA DEFENSA Y APOLOGIA DEL MUNDO ISLAMICO, COMOM LA BASE FUNDAMENTAL Y DEN LA IDEA QUE LA CULTURA CRISTIANA ES ALGO A DESPRECIAR O VER COMO ENEMIGO.

    EN LA CULTURA ESPAÑOLA Y TB LA ANDALUZA ,SU INGREDIENTE PRINCIPAL ES LA CULTURA GRECO-ROMANA Y JUDIA. POR SUPUESTO QUE TB LA ISLAMICA, PERO NO AL REVES.
    ES COMO SI SE LE DIERAMOS MÁS IMPORTANCIA EN UN COCIDO AL PEREJIL, QUE A LOS GARBANZOS.
    NO EQUIVOQUEN A LA GENTE. Y MENOS A LOS JOVENES, QUE LUEGO VIENEN LOS RADICALISMO.

    AH… DONDE ESTA LA IMPORTANCIA DE LOS REYES CATOLICOS EN GRANADA? PARECE PARA ALGUNOS INTELECTUALES QUE ES UN PERIODO A OLVIDAR.

  7. El populismo no es peligroso si el líder es honrado y se defienden derechos inalienables, derechos universales. El populismo se produce cuando los representantes políticos o sindicales toman decisiones de espaldas al pueblo que perjudican a los ciudadanos. El populismo no es malo ni peligroso en estos términos, en los términos a los referimos (el movimiento granadino contra la fusión encabezado por Spiriman), sino que es una reacción justa y beneficiosa para la sociedad. Los ciudadanos no estamos sólo para votar. Lo peligroso sería que no saliésemos a reclamar nuestros derechos, cabreados, insultando, pues claro que sí, si no te hacen caso, cada vez más cabreados, qué esperan. Lo peligroso es que nos quedásemos en casa lamentando las injusticias. Segiremos saliendo a la calle, el pueblo, los ciudadanos cabreados, insultaremos, pediremos cabezas, nuestro lenguaje será soez, grosero, aunque sepamos que eso no les gusta a los que están en lo alto de la ola.