Lunes, 23 Octubre, 2017

            

Los trasplantes de órganos tienen una "huella social" en el sistema sanitario

Un enfermo renal en tratamiento de hemodiálisis tiene un coste de 43.000 euros al sistema sanitario, un trasplante de riñón supone 30.000 euros, además el receptor incrementa su calidad de vida en un 80%



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El Día Nacional del Donante de Órganos también deja una importante valoración económica y social de lo que supone un trasplante. Granada registra una aceptación a la donación cercana al 90%, y una tasa de donación de 55 por cada millón de habitantes. “Una tasa que nos sitúa muy por encima de las que se registran en Andalucía, España, Europa e incluso en el mundo. Duplicando las cifras de donación en EEUU. Y esto hace que Granada esté en los mejores puestos en el mejor ranking posible”, reconocía el delegado de Salud de la Junta de Andalucía en Granada, Higinio Almagro.

En este sentido, y a tenor de las buenas cifras de donaciones que se dan en la provincia, y que hablan de 43 trasplantes renales, 12 hepáticos y 22 de córneas, y que también se han registrado 27 nuevos donantes, el subdirector económico de Control de Operaciones, José Luis Navarro, ha explicado cómo la donación de órganos está relacionada con el concepto de “sostenibilidad”, que en el caso del sistema sanitario “deja una huella social positiva, y permite aumentar la dotación de salud con un nuevo enfoque”.

trasplanteTomando como ejemplo el trasplante renal, de donante vivo, “este tipo de operación tiene grandes beneficios, tanto desde el ámbito económico como en término de años de vida que se añade al stock de la sociedad en salud“.

Un trasplante renal supone un gasto de 30.000 euros al sistema sanitario. La alternativa de ese receptor sería un tratamiento de hemodiálisis, con un gasto de 43.000 euros al año. “Aquí se incluye todo el proceso y todos los trámites sanitarios”, comenta Navarro, “es muy sencillo, en un año ya te ahorras 13.000 euros“.

La edad media de las personas que reciben un órgano, en este caso un riñón, tienen 46 años. “Cabe suponer que van a tener todavía una esperanza de vida de unos 30 años más con ese órgano, por lo tanto esos 30 años el sistema sanitario sigue ahorrando 43.000 euros que costaría si mantuviera la diálisis”. Se habla así del impacto económico más bruto. “En términos de ahorro para el sistema sanitario, que permitiría dar tratamiento a otro tipo de pacientes”.

Pero además, en cuanto al impacto social, un paciente en tratamiento tiene una calidad de vida en una escala de 0 a 1, de 0,57. Es decir, tiene una salud en torno al término medio de lo que sería la salud perfecta. Cuando se trasplantan pasan a tener una calidad de vida del 0,8. Es decir el 80% de lo que sería la salud perfecta. “Gana un 0,23, que multiplicado por los 30 años de vida, al final lo que ganan por cada uno los receptores del trasplante son casi 7 años de vida ajustados por calidad, en situación perfecta. “Cada trasplante añade 7 años de vida ajustados por calidad a cada uno de los receptores”, comenta el subdirector económico.

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