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Viernes, 20 enero, 2017

Los secretos mejor guardados del cerebro



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Cómo se produce el proceso de aprendizaje o la memoria o qué sucede para que el cerebro enferme. Éstas son algunas de las preguntas a cuyas respuestas contribuirá el equipo de resonancia magnetica nuclear que se instalará en el Instituco de Neurociencias de Alicante y que ofrecerá información sobre algunos de los secretos del cerebro.

La infraestructura ha sido financiada por el CSIC, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat de Valencia, a través de un Fondo Europeo de Desarrollo Regional.

La información facilitada por el sistema, que emplea un campo magnético de 7 Teslas –unas 140.000 veces el campo magnético de la Tierra–, permitirá convertir al instituto en el segundo centro en el mundo con capacidad para investigar las bases neurofisiológicas de la resonancia magnética funcional, aún sin esclarecer.

Según informó el Centro de Investigaciones Científicas en su página web, todos los sistemas de resonancia magnética nuclear emplean un campo magnético potente y secuencias pulsadas de radiofrecuencia para traducir, mediante un software y un hardware determinados, estas señales en imágenes detalladas de órganos vitales o tejidos blandos.

Estos aparatos pueden obtener imágenes de actividad cerebral, y por tanto, identificar regiones que participan de forma específica en la ejecución de una tarea determinada.

Este tipo de dispositivos es de gran interés en investigación neurológica, ya que permite obtener imágenes sobre funciones del cerebro, como la función motora o la sensorial, además de ofrecer aplicaciones clínicas.

“Se suelen realizar resonancias funcionales para determinar la región que debe extirparse en caso de tumor cerebral y minimizar así el impacto sobre las funciones cerebrales”, explicó el director del Instituto de Neurociencias e investigador del CSIC, Juan Lerma.

En su opinión, la nueva infraestructura permitirá iniciar proyectos de investigación “radicalmente nuevos”. “Se abre la posibilidad de determinar la arquitectura funcional del cerebro a nivel submilimétrico para conocer no sólo cómo se adapta a procesos naturales, como el aprendizaje o el lenguaje, sino también a las situaciones patológicas. Toda esta información, que se analizará sobre modelos animales, se podrá integrar en el diseño de estrategias terapéuticas orientadas a la recuperación de la función cerebral”, apuntó.

CONOCER SUS FUNCIONES

Uno de los primeros cometidos del dispositivo del Instituto de Neurociencias será contribuir a determinar cuáles son los mecanismos celulares que generan la señal de RMN funcional BOLD (acrónimo inglés de Blood Oxygen Level Dependent), que aún son desconocidos para la comunidad científica.

“A pesar de su gran importancia para el diagnóstico clínico y la planificación neuroquirúrgica, no hemos determinado en profundidad cómo la señal neuronal se transforma en una señal vascular, que es la que recoge la resonancia”, explicó el investigador del CSIC Santiago Canals, responsable de esta línea de investigación en el centro.

Para llevar a cabo este estudio, los científicos combinarán los datos de RNM funcional con otras dos técnicas de investigación como la microestimulación cerebral profunda y el registro electrofisiológico. En la actualidad, sólo el centro Max Planck de Biología Cibernética (en Tubinga, Alemania) mantiene una línea de estudio similar.

El objetivo de estos trabajos es conocer con mayor precisión los procesos neurovasculares que permiten obtener imágenes mediante RNM funcional. Con esta información será posible realizar análisis más precisos de las imágenes, que redundarán tanto en las investigaciones que emplean esta técnica como en las pruebas diagnósticas, según el CSIC.

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