Martes, 16 Enero, 2018

            

Los rostros del fotógrafo Francisco Lorenzo llegan a Granada

La Sala de Exposiciones Temporales del Museo CAJAGRANADA acoge la exposición IRF4 -Individuos, Rostros, Facetas- del fotógrafo , que reúne setenta retratos en blanco y negro y estará abierta hasta el 7 de enero de 2018

Inauguración de la exposición IRF4 en el Mueso CAJAGRANADA | Foto: Gabinete
Gabinete


image_print

Ayer por la tarde quedó inaugurada en el Museo CAJAGRANADA la exposición IRF4 -Individuos, Rostros, Facetas- del fotógrafo Francisco Lorenzo, que reúne setenta retratos en blanco y negro de treinta y seis personas con un nexo en común: comparten el gen IRF4, que recientemente fue identificado como el encargado de controlar la aparición de las canas.

Los modelos, de diferentes edades, fueron puestos en escena para que sus rostros y su mímica reflejaran diferentes estados anímicos, tales como alegría, sorpresa, tristeza, duda, abatimiento, serenidad o bondad, consiguiendo con ello una estimable variedad dentro de la sobriedad en la ejecución que se caracteriza por los negros de fondo y por no emplear ningún tipo de artificio.  La presentación de la muestra cuenta con la colaboración del Centro de Estudios Fotográficos de Granada y se podrá visitar hasta el 7 de enero de 2018.

Para Miguel Arjona “es un motivo de orgullo contribuir a que la obra de los jóvenes creadores pueda exhibirse y verse en espacios como el nuestro y estoy convencido de que las instituciones y empresas tenemos la responsabilidad de promover exposiciones de artistas consagrados como Goya, Picasso o Tapies; que han pasado por esta sala, junto a muestras como la de Francisco Lorenzo o BIUNIC17, que tuvimos hasta hace unos días y que nos permiten atisbar por dónde irá la creación artística del futuro inmediato”.

Además, señaló Miguel Arjona, “CAJAGRANADA Fundación apuesta por la promoción del arte emergente y pujante, dando la oportunidad a los nuevos talentos del arte contemporáneo de mostrar su trabajo a la sociedad”.

Los modelos, de diferentes edades, fueron puestos en escena, para que sus rostros y su mímica reflejaran diferentes estados anímicos, como alegría, sorpresa, tristeza, duda, abatimiento, serenidad o bondad. Para potenciar el contraste tonal, el fotógrafo vistió sus modelos con ropa negra y los colocó delante de un fondo negro, destacando así el rostro y, sobre todo, resaltando el pelo blanco como punto más luminoso de las fotografías en blanco y negro, especialmente blanquinegras y claroscuras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *