Miércoles, 29 Marzo, 2017

Los pacientes con artrosis abusan de los antiinflamatorios no esteroides

Estos son los primeros datos del Proyecto Articúlate, un programa piloto de seguimiento de la respuesta terapéutica en estos pacientes

Una persona aceptada por artrosis
E.P


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Los pacientes con artrosis abusan de los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y no llevan un buen control de la enfermedad, según revelan los primeros datos del Proyecto Articúlate, un programa piloto de seguimiento de la respuesta terapéutica en estos pacientes puesto en marcha por la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC).

El farmacéutico José Enrique Alba Palomo, coordinador del Grupo de Dolor de la SEFAC, recuerda que el paciente con artrosis es complicado, a la cronicidad de la artrosis se le suma el hecho de que se suele tratar de una persona mayor, polimedicado, con enfermedades concomitantes, y, en ocasiones, con problemas de movilidad por sobre peso o por problemas articulares.

Este proyecto, puesto en marcha recientemente en 12 farmacias españolas, está recogiendo los datos de seguimiento de pacientes con artrosis: diagnóstico, los medicamentos que toman, grado de dolor, estado de las articulaciones, adherencia al tratamiento, etc. El objetivo es realizar una radiografía del paciente, así como de sus necesidades, al tiempo que se les ofrece durante seis meses educación sanitaria y un control periódico de la medicación.

Hace dos años SEFAC presentó un trabajo anterior donde se evaluó la respuesta terapéutica en pacientes con enfermedad artrósica por farmacéuticos comunitarios. La principal conclusión de este trabajo fue que la intervención del farmacéutico comunitario en estos pacientes contribuye a mejorar la efectividad de los tratamientos, mejorando los resultados de salud de los mismos.

“Se vio que se mejoraba la adherencia terapéutica, un 58 por ciento de los pacientes que tuvieron un seguimiento por parte del farmacéutico experimentaron reducción del dolor”, explica el miembro de la SEFAC.

Este tipo de iniciativas son muy bien recibidas por el pacientes que, explica el farmacéutico, “ven como el farmacéutico implica en saber, no sólo qué medicación toma, sino en cómo le va el tratamiento, cuál es la respuesta terapéutica”. “Los que desarrollamos nuestro trabajo profesional en el entorno cercano al paciente tenemos mucha confianza, más con este tipo de pacientes que nos visitan con mucha regularidad”, añade.

BAJA ADHERENCIA AL TRATAMIENTO

Aunque desde la farmacia se pone el foco en si es paciente está siendo adherente al tratamiento, lo cierto es que este proyecto va más allá haciendo un seguimiento de los pacientes “reforzando las medidas sanitarias complementarias”. Así, “si durante todo el seguimiento detectamos cualquier resultado negativo de la medicación nos ponemos en contacto con el médico para informarle de la situación y que se tomen las medidas necesarias”, añade.

El proyecto, que no tiene un objetivo máximo de pacientes por farmacia -aunque sí se exige un mínimo de 10 pacientes-, se puso en marcha hace dos meses y tiene intención de ser ampliado a más boticas.

“Aunque aún no tenemos publicados datos de este trabajo hemos detectado una importante falta de adherencia y un mal control de la patología. En general los pacientes se quejan de que los tratamientos no les reducen suficientemente el dolor y no ayudan en la movilidad”, señala José Enrique Alba Palomo.

Además, añade, “hemos detectado que existe un abuso de los antiinflamatorios no esteroides frente a otros tratamientos que son tratamientos de base para la patología que son más seguros como es elcondroitín sulfato”. “Estos pacientes consideran que los AINE tienen un efecto más rápido y, por eso, suelen abusar de este fármaco; sin embargo al tratarse de pacientes con muchas comorbiliades y polimedicados los antiinflamatorios pueden provocar problemas de hipertensión, gástricos, etc.”, concluye.

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