Jueves, 30 Marzo, 2017

Los médicos indican que 3 de cada 10 niños desarrollan dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel, cuyos síntomas más frecuentes son una piel muy seca y sensible en la que aparecen lesiones caracterizadas por la hinchazón, el enrojecimiento y, sobre todo, un picor intenso.

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Hoy se celebra el Día de la Dermatitis Atópica, una enfermedad inflamatoria de la piel cuya prevalencia se ha triplicado en las tres últimas décadas en los países industrializados afectando hasta al 30% de los menores y al 10% de los adultos. En la actualidad, en España, de cada 10 niños que nacen, entre dos y tres desarrollan esta enfermedad, en cuyo origen según las últimas investigaciones científicas influiría una alteración en la estructura de la piel y por tanto en su función protectora, que provocaría que el menor no esté protegido frente a agentes externos.

“La dermatitis atópica se está haciendo famosa, no por las campañas de sensibilización sino por su gran prevalencia”, afirma la presidenta de la Asociación de Pacientes y Familiares con Dermatitis Atópica (ADEA), Mercedes G. Labrador. “Por simple estadística, hoy por hoy, es muy poco probable que en una clase no haya ningún niño con esta enfermedad. Desde ADEA queremos quitar el miedo a los padres, resolverles sus dudas y tranquilizarles sobre esta enfermedad benigna pero altamente molesta y sobre la que, hasta día de hoy, no hay cura”.

UNA BARRERA CUTÁNEA QUE NO PROTEGE 

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel, cuyos síntomas más frecuentes son una piel muy seca y sensible en la que aparecen lesiones caracterizadas por la hinchazón, el enrojecimiento y, sobre todo, un picor intenso.

En el 45% de los casos, la dermatitis atópica aparece antes de los seis meses de vida, en el 60% aparece antes del año de vida y en el 85% antes de los cinco años. Aunque se estima que en el 70% de los casos desaparece en la adolescencia, evolucionando a formas severas de la enfermedad en aquellos pacientes que lleguen a la etapa adulta con dermatitis atópica.

Está demostrado que existe una predisposición genética a padecer dermatitis atópica, ya que si uno de los padres sufre dermatitis atópica, el menor tiene alto riesgo de padecerla. También se sabe que uno de los factores desencadenantes de la enfermedad es la presencia de una alteración inmunológica en el paciente, que provoca una inflamación subclínica persistente en la piel.

REPERCUSIÓN EN EL NIÑO, REPERCUSIÓN EN LA FAMILIA 

Los síntomas de la dermatitis atópica se presentan en brotes, combinando épocas de mejoría con épocas de crisis. La duración en los menores de cada brote ronda los 18 días y suelen tener de media cinco brotes al año. Estos periodos de crisis producen en los menores una alteración del sueño, provocando que no puedan descansar y generándoles irritación y ansiedad ante su situación.

Por tanto, es una enfermedad que produce un alto impacto en la calidad de vida del niño, tanto en su autoestima, la productividad en los estudios, actividades rutinarias y de ocio, etc… De hecho, el impacto de la dermatitis atópica en su calidad de vida es similar al de otras enfermedades crónicas que se perciben generalmente como más debilitantes, tales como enfermedad renal, asma o diabetes.

 

 

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