Lunes, 26 Junio, 2017

            

Los enfermos de asma y rinitis sufren más accidentes de tráfico, según un estudio de la SEPAR

Las reacciones alérgicas durante la conducción y el uso de determinados antihistamínicos se muestran como principales causas del desenlace del siniestro

Foto: E.P./PIXABAY
E.P.


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Los enfermos de asma y rinitis sufren más accidentes de tráfico según el estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ‘Asma, rinitis y seguridad vial’ que tiene como objetivo arrojar alguna luz sobre si estas patologías pueden ser consideradas factores de riesgo que afecten a la conducción de vehículos.

“La población de asmáticos presentó una mayor prevalencia de accidentes de tráfico que el grupo de control, un 41,6 por ciento frente a un 33,8 por ciento. También se hallaron diferencias significativas en el momento en que se produjeron los accidentes siendo en primavera y otoño donde se concentraron más de la mitad de los accidentes en el grupo de los pacientes asmáticos, ha indicado el neumólogo y miembro del Área de Asma de SEPAR, José Gregorio Soto.

En ambas estaciones, el grupo con patologías respiratorias sufrió más siniestros que el grupo de control, un 22,8 por ciento frente a un 24,9 por ciento en primavera y un 27,4 por ciento frente a un 11 por ciento en otoño. La mayoría de pacientes señalaron que su enfermedad interfería con la conducción de vehículos y hasta un 77,7 por ciento relacionaron su patología con los accidentes de tráfico.

“Si analizamos los pacientes que presentaban solamente rinitis, concentraron más accidentes que la población sana del grupo de control”, ha señalado. El 47,2 por ciento de pacientes riníticos referían accidentes previos frente al 33 por ciento de aquellos que no tenían esta afección. Dentro del grupo de asmáticos, el 67,6 por ciento que presentaban rinitis concominante también lo hicieron con un mayor historial de accidentes de tráfico que los asmáticos en rinitis, un 47,2 por ciento ante un 31,7 por ciento.

Las reacciones alérgicas durante la conducción y el uso de determinados antihistamínicos como principales causas del desenlace del siniestro. Por cuando a las reacciones en las vías respiratorias, si bien este estudio se ha realizado en condiciones de laboratorio, estudios previos habían identificado a los accesos sincopales a tos como factores de riesgo para accidentes.

También se debe tener en cuenta que en un paciente rinítico, cada estornudo equivale a 2 o 3 segundos y que en una sucesión de estos, un coche a 110 kilómetros por hora de velocidad recorre alrededor de 600 metros casi sin control por parte del conductor. Por otra parte, el consumo de antihistamínicos puede afectar a las actividades diarias como la conducción. En la mayor parte de los casos se trata de antihistamínicos clásicos o de primera generación, cuyo efecto sedante deteriora el rendimiento psicomotor.

Hay especialistas que consideran que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico por parte de un alérgico tratado con estos fármacos es similar al de una persona con un nivel de alcoholemia en sangre de 0,5 gramos por litro, un positivo.

ENFERMEDADES PREVALENTES

La rinitis y la rinosinustis son patologías muy prevalente ya que se estima que, en España, en torno al 21 por ciento de la población padece rinitis alérgica, entre el 5 y el 15 por ciento sufre rinosinustis crónica y un 2 por ciento poliposis nasosinusal. Además, la prevalencia de asma asciende al 7 por ciento de la población general en los últimos estudios realizados, por lo que serían casi 10 millones de personas en España los que sufren problemas relacionados con procesos alérgicos y cuya conducción puede verse afectada por su enfermedad y hasta ser peligrosa.

Entre un 71 y un 93 por ciento de los accidentes tienen factores humanos como accidentógenos. Dentro de las comorbilidades se ha puesto mucho énfasis en los defectos de órganos de los sentidos, alteraciones cardiológicas o metabólicas, neurológicas y psiquiátricas. El estudio indica que también se debería prestar atención a la patología inflamatoria crónica de la vía aérea.

El doctor Soto ha querido destacar que la incidencia de alergias en el entorno es cada vez mayor, en determinados momentos estaciones y predominante en conductores jóvenes. “Estos problemas pueden hacer la conducción molesta e incluso peligrosa si no están controlados. Creemos que es necesario educar al conductor asmático y /o rinítico en la repercusión de estos problemas de salud en la conducción”, ha concluido.

Cabe recordar que 7 de cada 10 personas afectadas por procesos alérgicos desconocen que el consumo de antihistamínico puede afectar a las actividades diarias como la conducción.

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