Martes, 22 Agosto, 2017

            

Los Crímenes del Mar

Foto: Archivo GD
Andrés Cárdenas


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Aquella urbanización de La Herradura se llama ‘Los Cármenes del Mar’, pero el gracejo popular la llama ‘Los Crímenes del Mar’. Y es que piensan que allí se ha cometido dos crímenes. El primero cometido por las administraciones (la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento, que cobraron sus buenas plusvalías) por dejar construir en Cerro Gordo, un paraje considerado paraje natural. Y el segundo crimen cometido por los constructores (Comarex) de la urbanización por hacer caso omiso a las advertencias de que aquella ladera es inestable y, cegados por las ansias de ganar dinero, vendieron varias promociones de viviendas entre los años 2001 y 2005. Cuando vendieron la última de las 416 viviendas, comenzaron los problemas.

En 2005 se sucedieron las primeras evidencias de deterioro de la urbanización: levantamiento de suelos, desprendimientos, rotura de muros de contención… En 2007, la situación se tornó insostenible y evidente. El Informe del José Chacón Montero, catedrático de la Universidad de Granada del área de ingeniería del terreno, conocido como ‘Informe Chacón 2008’, dejó claro que las técnicas utilizadas para construir las viviendas no eran las adecuadas al terreno en el que se pretendía edificar. El informe mostraba la existencia de un movimiento de deslizamiento de ladera preexistente y descrito en manuales de geología antiguos, acreditando que las deficiencias geológicas del terreno no lo hacían apto para este tipo de edificaciones y que, además, no se llevaron a cabo los trabajos previos de geotecnia adecuados para la construcción luego realizada. Es decir, se conocían las especiales características del terreno sobre el que se construía, pero no se hizo nada para evitar los problemas.

Precisamente los problemas llegaron realmente cuando varias casas tuvieron que ser desalojadas porque comenzaron a derrumbarse. Los vecinos se metieron en pleitos contra la constructora y la Justicia, no podía ser de otra forma, les dio la razón. Pero he aquí que entre la lentitud de la propia Justicia para hacer efectivos las condenas, la insolvencia de las propias administraciones y la ineptitud de los políticos ante problemas que les desbordan, hace sospechar a los vecinos que aquel asunto no tiene solución. Y es que tienen la sospecha de que no hay buena fe política para resolverlo.

Hace ocho meses que el Parlamento andaluz aprobó una proposición no de ley que incluía acometer arreglos de emergencia en la urbanización destinados a frenar los deslizamientos de la ladera. La votación parlamentaria del pasado febrero propuso la formación de una mesa técnica compuesto por representantes de las tres administraciones, (Ayuntamiento de Almuñécar, Junta de Andalucía y Gobierno central). Desde entonces la mesa técnica se ha reunido una sola vez, en abril, y tanto los vecinos de Cármenes del Mar y el Ayuntamiento de Almuñécar han presentado sus informes técnicos al grupo. Sin embargo, ni la Junta de Andalucia ni el Gobierno central han respondido con sus informes. Lo que piden los vecinos es simplemente que la Administración, responsable en gran parte del desaguisado, les ayude cuanto antes a subsanar el problema. ¿Es mucho pedir? ¿Dejarán ahora los políticos que se cometa un tercer crimen?

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