Domingo, 20 Mayo, 2018

            

Los 10 viandantes eternos de Granada | Vídeo

A diario, cientos de granadinos cruzan la mirada y comparten bancos de la Avenida de la Constitución con estos personajes que han dejado huella y que han sido grandes embajadores de la ciudad

Redacción GD | Imagen: Enrique Díaz


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Cuando los tímidos rayos de sol empiezan a acariciar el asfalto y empedrado granadino, ellos ya están en la Avenida de la Constitución.  Está cada uno a lo suyo. Hay un torero que avanza con paso firme y mirada al frente, oteando el Albaicín; una gitana está esperando a que alguien la acompañe sentada en un corro de tres sillas; un poeta que está recitando y otro, con semblante más tímido, espera sentado en un banco. El santo parece que está rezando y la emperatriz esperando a alguien. Son los viandantes eternos del bulevar de Constitución, con los que cruzamos alguna que otra mirada, y a los que ni siquiera le damos las buenas tardes cuando nos sentamos en el banco en el que algunos de ellos esperan.

Estas diez estatuas salpicadas por el paseo recuerdan la figura de grandes personajes que nacieron en Granada o que dejaron huella en ella. Os proponemos este paseo de la mano de varios granadinos en el que nos paramos a observarlas, a recordar o descubrir quiénes fueron y qué hicieron para que esta ciudad no olvide jamás sus nombres.

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“Frascuelo”, obra de Ramiro Megías | Autor: Enrique Díaz

 

SALVADOR SÁNCHEZ POVEDANO “FRASCUELO” (1842- 1898)

La obra de Ramiro Megías, el torero “Frascuelo” avanza con paso firme en el extremo, pegado a la Caleta, de la Avenida de la Constitución. La estatua de este torero granadino, que Churriana de la Vega vio nacer en 1842, recuerda a uno de los mejores estoqueadores de la historia. Llegó a torear en más de 1.200 corridas y consiguió dar muerta a 3.801 toros. Aunque a la Plaza de Toros de Granada se la conoce por más de un nombre, el coso lleva el nombre de Frascuelo. sin embargo, según apuntan varias fuentes taurinas, él nunca llegó a pisar su arena. La mejor época de su carrera transcurrió dese 1868 hasta 1889 y su mayor ‘rival’  fue Rafael Molina “Lagartijo”. “Frascuelo” no murió en el ruedo, sino a consecuencia de una pulmonía.

 

Monumento a María “La Canastera”, obra de Javier Soto | Autor: Enrique Díaz

 

MARÍA CORTÉS HEREDIA “LA CANASTERA” (1913- 1966)

Su vestido de flamenca y su flor en el pelo dan ciertas pinceladas de quién fue esta mujer. María Cortés Heredia, más conocida como María “La Canastera” hizo de su zambra en el Sacromonte  un lugar universalmente famoso. Está considerada como una de las bailaoras más representativas del flamenco granadino, y por su cueva, sitio de peregrinaje para cualquier amante del flamenco, han pasado premios Nobel, artistas de Hollywood y políticos famosos que se enamoraron del duende bailarín y gitano de esta mujer a la que muchos llamaban “la capitana”, y que se ha quedado a vivir eternamente con la gente de las cuevas, el barrio que se despidió de su cuerpo en 1966.

La primera salida que realizó como bailaora fue con 16 años a la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, con la zambra de Manolo Amaya, donde actuó junto a Carmen Amaya para el Rey Alfonso XIII. Compartió cartel con otros grandes de la época, como La Niña de los Peines, Angelillo, Pepe Marchena y Pepe Pinto, entre otros. Es la única gitana que por votación popular está considerada una de las 100 personas más importantes de Granada del siglo XX.

Fue inmortalizada, junto a otra de las grandes, Carmen Amaya, en las películas María de la O y Violetas imperiales, y también bailó ante el rey Alfonso XIII.

 

Manuel Benítez Carrasco, obra de Juan Antonio Corredor | Autor: Enrique Díaz

 

MANUEL BENÍTEZ CARRASCO (1922-1999)

Manuel Benítez Carrasco sigue recitando en la Avenida de la Constitución. Nació en el Albaicín el 1 de diciembre de 1922, barrio al que le dedicaría más de un verso. Él era poeta y experto recitador.

Su infancia la pasó entre la colegiata albaicinera y la ermita de San Miguel Alto, donde su padre ejercía de carpintero. Muy joven, en 1943, obtuvo el Premio Nacional de Teatro de Escuadra con la obra “Luz de Amanecer”. A partir de ahí comenzó su trayectoria literaria llena de galardones y con salas abarrotadas para escucharle recitar. Estuvo por Madrid durante un tiempo, pero decidió marcharse a América. México fue su segunda casa. A partir de los años 70, Benítez Carrasco empezó a alternar su residencia en México con estancias en Granada, donde murió en 1999. En 1998 fue nombrado hijo predilecto de la ciudad de Granada.

 

Elena Martín Vivaldi, obra de José Antonio Castro Vilchez | Autor: Enrique Díaz

 

ELENA MARTÍN VIVALDI (1907-1998)

Elena Martín Vivaldi nació en Granada el 8 de febrero del año 1907. Elena es la poeta granadina más conocida de todos los tiempos. Su obra poética ha sido difundida a través de numerosas revistas literarias, y sus poemas se han traducido también en otros idiomas. Fue contemporánea de algunos poetas de la Generación del 27, pero ella empezó a escribir mucho más tarde. Su obra poética completa se publicó bajo el título ‘Tiempo a la orilla’, en 1985. En 1988 recibió el nombramiento de Hija predilecta de Granada. Diez años después, fue galardonada con la medalla de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Tenía siete hermanos y en su casa nunca faltaron los libros ya que contaba con una gran biblioteca.

Inició sus estudios en el Colegio de «Riquelme» y luego cursó Bachillerato en el Instituto Padre Suárez de Granada. Después se diplomó en Magisterio en la ciudad de Guadix. Más tarde se matricularía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada y obtuvo la licenciatura en Filología Románica, siendo una de las primeras mujeres tituladas en la Universidad de Granada. En 1942 opositó al Cuerpo de Bibliotecas, Archivos y Museos y obtuvo una plaza como archivera. En 1948, después de una temporada en Sevilla, regresó a Granada y se ocupó de las bibliotecas de las facultades de Medicina y Farmacia, llegando a alcanzar el cargo de directora hasta su jubilación (1977).

 

San Juan de la Cruz, obra de Miguel Moreno Romera | Autor: Enrique Díaz

 

 

SAN JUAN DE LA CRUZ  (1542-1591)

En la Avenida de la Constitución, la escultura de San Juan de la Cruz mira al cielo. Muchos viandantes se santiguan cuando pasan a su lado. A este religioso, que nació en Fontiveros (Ávila) lo consideran la cumbre de la mística experimental cristiana. Desde 1952 es el patrono de los poetas en lengua española. ¿Y por qué Granada tiene relación con San Juan de la Cruz? Los historiadores explican que, aunque él solo pasó cuatro años en Granada, fue aquí, en el Carmen de los Mártires, donde escribió dos de sus obras más conocidas y estudiadas: ‘La noche oscura’ y ‘La llama de amor viva’.

 

Pedro Antonio de Alarcón, obra de Miguel Barranco | Autor: Enrique Díaz

 

PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN (1833-1891)

Pedro Antonio de Alarcón, natural de Guadix, está considerado como uno de máximos exponentes de la literatura realista del siglo XIX. En su juventud, y dada la situación económica de su familia, arruinada a raíz de la Guerra de la Independencia, ingresó en el Seminario. Después estudió bachillerato en Granada y, más tarde, la carrera de Derecho, pero no la llegó a terminar por motivos económicos. Precisamente será su padre quien le aconseje el ingreso en el Seminario de Guadix para buscar en el sacerdocio la solución económica. Pero Alarcón tenía en su mente otro futuro para él y abandonó el Seminario para buscar la fama en Madrid, aunque no la consiguió de forma inmediata.

Se convirtió en un alabado novelista, pero también destacó por su oficio de periodista. Estuvo muy ligado a la política. De hecho, sus ideas, en un principio antimonárquicas y revolucionaras, le llevaron a Madrid, donde siguió alternando el periodismo con la narrativa. Cabe destacar un episodio de su vida que recogen muchas biografías sobre este autor. Alarcón trabajó en ‘El Látigo’, periódico antidinástico y anticlerical, y en sus páginas lanzó duras críticas contra la reina Isabel II, palabras que nada gustaron al escritor Heriberto García de Quevedo, que lo retó a duelo. En esa riña pactada con armas, Alarcón erró el tiro y, según cuenta, su rival le perdonó la vida disparando al aire, consciente, que tenía frente a él a un genio literario.

Hace 17 años, los restos del escritor, que murió en 1891 y fue enterrado en Madrid, volvieron a su pueblo por unos días. El ayuntamiento accitano exhibió la urna con sus huesos, antes de someterlos a un tratamiento de conservación para que fueran enterrados definitivamente en la tumba familiar con un epitafio del propio escritor: ‘Me siento orgulloso de ser de Guadix. Guadix es mi pueblo, es mi cuna. Sea, si Dios quiere, mi sepulcro’. Hablan las lenguas, aunque no todo el mundo apoya la siguiente afirmación, que Alarcón tenía una relación de “amor-odio” con su ciudad natal, y que un día, tras una discusión con su padre, abandonó su casa y al marcharse de Guadix, se quitó las zapatillas para sacudirse la tierra mientras decía: ‘No quiero llevarme nada de este pueblo’. El alcalde del municipio, sin embargo, lo desmintió: ‘Pedro Antonio de Alarcón volvió al menos 13 veces a Guadix desde que se marchó’, explicó en 2001. “Obras como ‘El niño de la bola’ o ‘El sombrero de tres picos’ están inspiradas en Guadix, y en su correspondencia hay muchas referencias al pueblo”, añadía el regidor accitano.

 

Manuel de Falla, obra de Ramiro Megías | Autor: Enrique Díaz

 

MANUEL DE FALLA (1876-1946)

Manuel de Falla (su nombre completo es Manuel María de los Dolores Falla y Matheu) fue uno de los compositores más importantes de este país. Nació en Cádiz, pero tuvo una estrecha relación con nuestra ciudad durante 20 años. Su hogar, ahora convertido en casa museo, conserva sus objetos personales.

Falla está considerado la figura musical más importante del siglo XX español, por la calidad de sus obras así como por el legado que ha dejado a las generaciones posteriores. Es el representante más importante de la llamada Generación de los Maestros, el equivalente musical a la Generación del 98 literario.

Sus repetidos viajes a Granada entre 1920 y 1939, la insistencia d su amigo guitarrista Ángel Barrios y su afán por componer lo trajeron a Granada. Su intención era vivir entre la ciudad andaluza y París, ciudad que seguía concentrando toda su atención. Tras vivir en diferentes casas finalmente se instaló en uno de los cármenes de la calle Antequeruela Alta. Ya instalado encontró un nuevo círculo con el que desarrollar sus proyectos e intereses. Fue amigo de Federico García Lorca, del pintor Manuel Ángeles Ortiz,

Hermenegildo Lanz, Fernando de los Ríos y Antonio Gallego Burín, con los que realizó múltiples excursiones para buscar información acerca del folklore de la zona.

 

Federico García Lorca, obra de Juan Antonio Corredor | Autor: Enrique Díaz

 

FEDERICO GARCÍA LORCA (1898- 1936)

Sin menospreciar al resto de viandantes ‘eternos’, quizá Lorca es de los más conocidos. Miles de turistas se paran en su banco para tomarse una foto con él. Difícil resumir la trayectoria del “poeta universal”, una de las figuras más importantes que no solo destacó en su faceta de poeta y dramaturgo, sino también en la pintura y en la música, sobre todo al frente del piano.

Su madre fue la ‘culpable’ de que Lorca se interesara por las letras desde bien chico. Los primeros años de la infancia de Federico García Lorca transcurrieron en su pueblo, Fuente Vaqueros. Estudió Filosofía y Letras y se licenció en Derecho.

En 1918 publicó su primer libro “Impresiones y paisajes” y en 1920 se estrenó en teatro su obra “El maleficio de la mariposa”. Un año después se publicó “Libro de poemas”, y en 1923 se pusieron en escena las comedias de títeres “La niña que riega la Albahaca” y “El príncipe preguntón”. En 1927, en Barcelona, expuso su primera muestra pictórica.

En Madrid, en la Residencia de Estudiantes, se rodeó de otros poetas de su generación, la del 27: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, y sobre todo Buñuel y Dalí, a quien después le dedicó la Oda a Salvador Dalí.

En 1929 se marchó a Nueva York, después de publicar dos obras relevantes: ‘Canciones’ (1927) y ‘Primer romancero gitano’ (1928). A su vuelta a España, en 1932, Lorca fue nombrado director de la compañía de teatro universitario ‘La Barraca’. Las últimas obras del poeta fueron piezas teatrales. Hablamos de ‘Yerma’, ‘Bodas de sangre’ y ‘La Casa de Bernarda Alba’, que han sido de las más representadas después de la muerte del poeta.

A día de hoy, parte de su legado se puede visitar en el Centro Lorca de Granada, que espera que en junio llegue el resto para culminar el traslado de las obras y enseres del poeta que tantos titulares ha copado en los últimos años.

 

Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar, “El Gran Capitán” | Autor: Enrique Díaz

 

GONZALO FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y AGUILAR “GRAN CAPITÁN” (1453-1515)

Su cabeza preside el otro extremo de la Avenida de la Constitución, a un paso de la rotonda del Triunfo. Hablamos de Gonzalo Fernández de Córdoba y Aguilar, más conocido como “Gran Capitán”, sobrenombre que recibiría por sus triunfos en varias contiendas. Natural de Montilla, aunque su último suspiro lo dio en Loja, sobresalió por su gran capacidad de innovación y organización.

De niño se puso al servicio del príncipe Alfonso como paje y, cuando murió, pasó al séquito de la princesa Isabel.

Su carrera militar empezó en la Guerra Civil castellana y en la de Granada, donde sobresalió como soldado. Se hizo cargo de las últimas negociaciones con el monarca nazarí Boabdil para la rendición de la ciudad.

 

Comments

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  1. Federico. el eterno granadino cantor acompasado en los regatos del bajo cielo de tu Granada.
    Rielando el alba de un cinco de junio, años mas tarde, nacimos en nuestra Granada.
    Hoy te canto a ti desde lejanas tierras…

    A FEDERICO

    Granada llora tu rastro
    Ando calles plazas y desiertos jardines
    Buscando poemas anónimos
    Sin lienzo
    Sin marco

    ! Ay de ti Granada!
    ¿Qué fue de Federico?
    Del suspiro y los sueños
    De la alondra loca
    Del río frío
    Y cantares viejos

    ¿Dónde está Federico?

    Granada llora de esperanza rota
    Sangre de lunas manchan lirios muertos
    Amaneceres viudos de tu alma sola

    Desde la acacia en su sombra
    Llamo a Federico
    Palomo sin nido
    En tronco sin rosa

    Granada de tu vientre de vida
    Dame un Federico que juegue con la prosa
    Dando acomodo al decir
    Universo al alba de la brisa

    Llora Granada sola
    Muda melodía
    Quejido quebrado
    Por un Federico que la abandona

    ¿Dónde está la palabra que juegue con la historia?