Miércoles, 20 Junio, 2018

            

Lo que va de 1975 a 2018

RAMÓN RAMOS


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El año 1975 fue declarado por la ONU como ‘Año Internacional de la Mujer’. Han caído 38 almanaques desde aquel encargo que perseguía la plena integración de la mujer en los principios de igualdad, de hecho y de derecho, con lo que se invitaba a los estados miembros de Naciones Unidas a promover medidas tendentes a ese objetivo.

Aquel año iba a ser el último del franquismo con su caudillo vivo, aunque cuando arrancó obviamente no se sabía, pero el dato es importante porque refleja que aquel ‘Año’ dedicado al feminismo llegaba a una España de régimen dictatorial donde, aunque los hábitos sociales habían superado de hecho el corsé impuesto por las autoridades, el cuerpo legislativo imponía en letra y espíritu el imperio masculino sobre los derechos de la mujer, en unos términos que vistos desde la perspectiva del tiempo resultan difíciles de creer para quien no viviera aquellos tiempos y no sea capaz de situarse en la i-lógica de aquel momento.

A quien tenga tiempo y curiosidad lo invito a que bucee por internet, donde encontrará un documentado trabajo, a cargo de la profesora madrileña Elena Díaz Silva, sobre los preparativos del ‘Año Internacional de la Mujer’ en España por la Sección Femenina de la Falange, a la que el Gobierno encargó la organización del evento mientras en paralelo surgía un incipiente movimiento feminista. Baste decir que una mujer no podía abrir una cuenta bancaria o sacar el carnet de conducir sin permiso firmado del marido o el padre y que el Código Penal solo contemplaba el delito de adulterio para la mujer casada que yaciese con varón; no así, a la recíproca.

Tengo grabado en la memoria un anuncio radiofónico de la época: “¡¡¡Especial Año Internacional de la Mujer!!!”, proclamaba una voz femenina. La ‘especialidad’ era que al hilo del propósito de la ONU, una casa comercial aplicaba un descuento en el precio de los papeles pintados, que en la horrible estética de los 70 hacían furor como elemento doméstico de decoración. En el ambiente machista en que en España se desenvolvía, el noble propósito de Naciones Unidas, no exento por tanto de comentarios y chistes que hoy descalificarían a su autor, un periódico de pequeño formato tituló en los primeros días de aquel 1975: ‘Año Internacional del Conejo’. Al parecer, el horóscopo chino dedicaba el año a los congéneres de Bugs Bunny, pero entre los ilustres académicos que se sentaban en el consejo de aquel periódico que todavía existe a ninguno se le ocurrió relacionar al animalito con el uso coloquial que la palabra reserva al órgano de la geografía sur femenina. Y, claro, la declaración como año de la mujer cerraba el círculo…

Lo que va de ayer a hoy… Este jueves pasado ya es historia, marca el antes y el después a la hora de fijar el momento en que el movimiento feminista en la lucha por la igualdad total es imparable. Recordaba ese día aquellos momentos de 38 años atrás cuando este jueves las mujeres periodistas se concentraron en Puerta Real. Un nutrido centenar, en contraste con la minoritaria representación femenina que no hace tanto poblaba escuetamente las redacciones: cuando en 1982 ‘Ideal’ celebró el 50 aniversario de su fundación, la foto de sus redactores solo presenta una periodista, Victoria Fernández. Cualquier otro periódico de la época presentaría un panorama similar. Antes que Victoria había pasado por esa redacción María Dolores Fernández-Fígares. Seis años atrás, ‘Patria’ había incorporado a su primera redactora, Inmaculada de la Cruz. La nomenclatura, salvo alguna otra que en verano cumpliese un periodo de prácticas, se reduce en Granada a estas tres pioneras, entrados los años 70.

A la vista está que hoy las cosas son diferentes. Basta mirar a las facultades de Periodismo para apreciar que son más las mujeres que los hombres estudiantes. Su correspondiente reflejo se traduce en una mayor representación femenina en las redacciones. No así, en los ‘staff’ de dirección. Cierto. Pero creo que la propia inercia de los acontecimientos irá corrigiendo este déficit que ahora todavía es palpable. Por ello, estimo que la comparativa que se ha establecido estos días acerca de ventaja masculina y la desproporción hombres-mujeres en el columnismo español encierra una falacia. Dando por aceptado que el papel de columnista se reserva a algún periodista longevo de prolongada trayectoria profesional, es aritméticamente probable que si miramos a 30 años atrás y el predominio masculino de entonces, el columnismo ofrezca ahora un mayor número de firmantes hombres antes que mujeres. Pero es una foto fija, no es la foto ‘finish’. Es un escenario que el tiempo corregirá y equilibrará más temprano que tarde.

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