Jueves, 20 Septiembre, 2018

            

Lo que mi ‘cuñao’ dice de Málaga

Imagen de archivo de una manifestación para el fin del aislamiento ferroviario en Granada | Autor: Archivo GD
Esther Ontiveros | @estherontiVELP


image_print

Nos preguntábamos mi  cuñado y yo cuántas veces más veríamos a los malagueños ponerse detrás de una pancarta para exigir un hospital que por derecho les corresponde. Y conveníamos en que no muchas…

Yo también tengo un cuñado con el que he discutido en Navidad como cualquier hija de vecino aunque el mío es un hombre cabal, formado, gran profesional y una excelente persona así que suelo escuchar con atención su criterio y me cuido de no refutar sistemáticamente lo que dice porque sus opiniones no se pueden despachar con un “lo que tú digas, cuñao”.

Mi cuñado, que es médico, me decía que en Málaga, donde se acaba de nombrar un gerente ad hoc para el Virgen de la Victoria tras exigirlo en las calles no más de 3.000 personas y sin que Spiriman haya tenido que fletar ningún autobús para reivindicarlo, las miradas se dirigen ya a un tercer hospital, lo que muestra una vez más que cuando Granada va, Málaga vuelve de allí.

Nos preguntábamos mi cuñado y yo cuántas veces más veríamos a los malagueños ponerse detrás de una pancarta para exigir un hospital que por derecho les corresponde. Y conveníamos en que no muchas. Porque no les hizo falta para exigir el Museo Picasso (bueno sí, se movilizaron para pedir que el desalojado Museo de Bellas Artes se llevara a la Aduana y ya lo tienen, veinte años después), el AVE, la ampliación del puerto y el aeropuerto, el Festival de Cine de Málaga, el Palacio de Exposiciones y Congresos, el Centro Pompidou, el metro …. En resumen, que intuimos que en breve lo arreglarán con un apretón de manos en algún despacho oficial.

Se recrimina a los y las granadinas que nos pinchan y no sangramos. Lo habitual es que aquí la tropa no reaccione a los ataques por tierra, mar y aire a nuestras infraestructuras. Dinamitan cualquier posibilidad de desarrollo de puerto, aeropuerto, carreteras o ferrocarril y apenas juntamos unas miles de almas en torno a las protestas callejeras si es que se producen.

Pero al mismo tiempo que llamamos a la movilización ciudadana deberíamos castigar la ineficacia en los despachos. No nos olvidemos de que la guerra es el último recurso tras el fracaso de las negociaciones.

Nuestros artilleros están desmotivados, faltos de coraje y desarmados pero no es menos cierto que a nuestro cuerpo diplomático, el que nos representa en las embajadas de Sevilla y Madrid, le faltan habilidades para alcanzar acuerdos. A los hechos me remito. Y mi cuñado opina lo mismo.


Comments

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.