Lunes, 23 Octubre, 2017

            

Les piden 15 años de cárcel por agredir y retener a jóvenes que cortaron sus plantas de marihuana

La Fiscalía de Granada ha solicitado penas de 15 años de prisión y multa de 720 euros para dos acusados de agredir, robar y retener de forma ilegal a tres jóvenes que cortaron y se apoderaron de tres de sus plantas de marihuana, creyendo que no eran de nadie

E.P.


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La Fiscalía de Granada ha solicitado penas de 15 años de prisión y multa de 720 euros para dos acusados de agredir, robar y retener de forma ilegal a tres jóvenes que cortaron y se apoderaron de tres de sus plantas de marihuana, creyendo que no eran de nadie.

No obstante, para el caso de uno de ellos, de nacionalidad marroquí y en situación irregular en España, pide sustituir la condena a cárcel por su expulsión del territorio nacional con prohibición de entrada durante un periodo de 40 años.

El fiscal atribuye a Mostafa T., de 40 años, y a Rafael M.L., español, de 22 años y con antecedentes por robo y violencia en el ámbito familiar, un delito de detención ilegal, otro de robo con violencia, dos de lesiones y una falta de lesiones, por los que serán enjuiciados el próximo 6 de junio en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada.

Según consta en el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan a las 17,00 horas del 17 de septiembre de 2013, cuando tres amigos, dos de 22 años y un tercero de 25, se desplazaron en una furgoneta al paraje conocido como Barranco de Talará dentro del municipio de Lecrín (Granada).

Allí observaron tres plantas de lo que a simple vista parecía ser marihuana, por lo que decidieron cortarlas y hacerse con ellas. Entonces, los tres amigos se introdujeron en la furgoneta en la que se habían desplazado para marcharse con ellas en su poder. Sin embargo, de pronto apareció entonces Mostafa T., el cual les recriminó su acción dado que, según decía, las plantas eran suyas.

El conductor de la furgoneta, “presa del miedo”, decidió marcharse, si bien a los pocos metros decidieron volver para reintegrarle las plantas y darle las oportunas explicaciones, por cuanto en un primer momento se habían apoderado de ellas creyendo que no eran de nadie.

De vuelta al punto originario, los tres amigos se encontraron de nuevo con Mostafa T., pero en esta ocasión acompañado del otro procesado, Rafael M.L. Los jóvenes se apearon de la furgoneta, pero los dos acusados “se abalanzaron” sobre ellos, propinándoles múltiples patadas y puñetazos que impactaron en diversas partes de sus cuerpos.

El más joven de los inculpados utilizó además una barra de hierro de las llamadas ‘gavillas de obra’ para agredir a las víctimas, tras lo cual les obligaron a subir a la furgoneta de uno de los jóvenes, instándole a que condujera hacia un cortijo, “donde recibirían su merecido”. Su víctima no se opuso a ello y condujo su furgoneta junto a sus dos amigos y los acusados a un cortijo situado a unos 500 metros aproximadamente, conocido con el nombre de Cortijo Coyote.

Allí el joven detuvo la marcha cumplimentando la orden que en dicho sentido le fue dada, y una vez allí los inculpados continuaron agrediendo a los tres perjudicados con patadas puñetazos y con la barra de hierro introduciéndoles a la fuerza en una cuadra donde les encerraron por espacio de 40 minutos tras cerrar por fuera con cerrojo el portón metálico que hacía de puerta de entrada.

Durante ese espacio de tiempo, en el que las víctimas se vieron privadas de su libertad ambulatoria, los encausados, según el fiscal, “no cesaron de amenazarles profiriendo expresiones tales como que les iban a matar, que sus familias también iban a pagar por lo que ellos habían hecho, que cogerían las armas y los matarían dado que formaban parte de la mafia y otras expresiones de entidad semejante”.

Transcurridos cerca de 40 minutos el acusado se dirigió a uno de ellos –al que había conducido la furgoneta– cuando esté aún se encontraba en el interior de la cuadra junto a sus dos amigos sin posibilidad de escapar y le exigió la entrega de su teléfono móvil así como de un cordón y un anillo de oro, algo a lo que no se opuso.

Entregados los efectos el joven se revolvió contra uno de ellos tratando de escapar uniéndose a él sus dos amigos con el mismo ánimo. Finalmente lograron escapar dos de ellos, pero no un tercero, al que los dos procesados dieron alcance. Entonces, le obligaron a ponerse en el suelo en cuclillas y fue agredido con una pala y una barra de hierro, pese a que el agredido trató de defenderse utilizando sus brazos como escudo.

Efectivos de la Guardia Civil llegaron al cortijo junto a uno de los amigos que había conseguido huir, y los agentes fueron testigos desde la cancela de la agresión al tercero y procedieron a la detención del procesado Mostafa mientras que el también procesado Rafael escapaba en un vehículo llevando en su poder los efectos antes robados. Su detención se produjo sin embargo el día 26 de octubre tras las oportunas pesquisas.

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