Viernes, 20 Abril, 2018

            

Legados y legados que llegan y no llegan

Centro Federico García Lorca | Foto: Archivo
Ramón Ramos


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El año 2016 se cerró culturalmente hablando con la venida a Granada del legado de Manuel Altolaguirre, representante malagueño en el grupo poético de la ‘generación del 27’, de la que como es sabido su principal representante es Federico García Lorca. Por deseo testamentario de la familia, toda la documentación generosamente legada a coste cero está ahora en la casa natal de Federico García Lorca, propiedad de la Diputación de Granada, que la pone a disposición de investigadores y lectores.

El año 2017 comienza con claros clarines que anuncian la llegada en mayo del legado de Federico García Lorca al edificio construido a tal efecto en el casco histórico de la ciudad. Con dos años de retraso sobre lo establecido en contrato y después de que los herederos del poeta -o, si se prefiere, empleados presuntamente poco escrupulosos con el dinero ajeno- hayan manejado sin control una generosa y desbordada lluvia de millones, el alcalde Francisco Cuenca y la consejera Rosa Aguilar anuncian que para el aniversario de Lorca, el 5 de junio, documentos, dibujos, facsímiles, dedicatorias, ediciones hasta cinco mil unidades reposarán por fin en el edificio vanguardista inaugurado en La Romanilla en junio de 2015.

Habrá que valorar en su justa medida la gestión de Cuenca y la consejera para este final feliz a medias. Si se cumple el nuevo plazo -y parece que se va a cumplir- habrá que proclamar -con cierta resignación, eso sí- que bien está lo que bien acaba. Aunque habrá que analizar a qué coste. Una cuestión esta última nada desdeñable.

Desde que se produjo el relevo en la alcaldía Cuenca tomó el protagonismo de la negociación que hasta entonces había presentado la consejera. Se trataba de escenificar la eficacia de la gestión que finalmente condujese a la llegada del legado que da nombre y justifica el Centro Lorca. No se regateará el mérito del resultado, aunque a mí cada vez que escucho al alcalde y a Rosa Aguilar comentar -como de pasada- que las relaciones entre el anterior equipo de gobierno municipal y la familia Lorca estaban rotas me da por pensar que parece como si Juan García Montero -entonces acertadamente al frente de los intereses del Ayuntamiento de Granada en el consorcio gestor del Centro Lorca- hubiese decidido por su cuenta y riesgo tensar los contactos. Vamos, como si en la postura de García Montero no pesase el desastre de gestión que la Fundación Lorca había llevado a cabo durante el proceso de construcción del edificio de La Romanilla.

Un Juzgado de Madrid, a paso increíblemente lento, investiga el caso. Lo hace tras denuncia de la propia familia Lorca contra el hasta junio de 2015 su hombre de confianza y cuando ya la Fiscalía del TSJA había puesto su atención en el dispendio de la gerencia de la Fundación Lorca. Bien. Ahora, a esperar al próximo ‘Cinco a las cinco’, en el que el legado por fin estará en Granada, según pronóstico reciente. Entretanto llega el feliz día, a mí, en estos días en que la obra lorquiana ya es de dominio público y en el contraste de ese legado Altolaguirre generosamente donado y este legado Lorca que está por llegar, todo me viene a recordar por qué a la Casa Museo Natal de Fuente Vaqueros fueron a parar tantos dibujos, dedicatorias, pequeñas donaciones generosamente legadas en la época de Juan de Loxa, el que ideó, moldeó, cuidó con cariño y dio forma y valor desde su creación a esa casa de Fuente Vaqueros que sí ha tenido contenido, frente a este Centro Lorca bien regado de millones y sobre el que habrá que estar regateando, peloteando y negociando hasta el último minuto en aras de un final feliz que, en cualquier caso y cuando llegue, mantendrá esa sombra de duda que han significado estos dos años de injustificado retraso.

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  1. Para bastantes personas, el legado “de y sobre Lorca” presente en Fuentevaqueros seguirá siendo el fondo de referencia para comprender al autor y su momento histórico en toda su dimensión, y… sin duda alguna, más accesible que el que se dice que llegará a Granada y que ha estado tantos años “escondido” y disponible solo para unos cuantos “elegidos” en la Residencia de Estudiantes de Madrid, con el “alquiler, gestión y custodia” pagado por todos los españoles.