Martes, 17 Octubre, 2017

            

Las varices en 5 cuestiones

Las varices son una enfermedad casi exclusiva del homo sapiens, y sobre todo del ser humano moderno, con sus hábitos de vida actuales

Pierna sin varices


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Las varices son dilataciones anormales de las venas, que se producen por aparecer un reflujo, es decir, que la sangre discurre en dirección contraria sobrecargando el sistema venoso. Una trombosis, el desgaste o la rotura de esas válvulas por embarazos, trabajos que sobrecargan el sistema venoso o factores genéticos son las posibles causas de la disfunción de las venas y de los problemas en la circulación sanguínea de retorno.

Según explica a Infosalus el doctor Fidel Fernández Quesada, presidente del Capítulo de Flebología y Linfología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, con la evolución, sin quererlo, hemos dificultado la situación al retorno venoso. Procedemos de especies más bajitas, con menos distancia desde el suelo al corazón y así menos altura para que suba la sangre.

Además, estas especies eran cuadrúpedas (menos altura aún) y estaban casi siempre en movimiento ni se sentaban en un ordenador ni pasaban horas de pie quietas en el trabajo, a lo que hay que sumar los malos hábitos dietéticos, la obesidad y el sedentarismo.

“Por eso, las varices son una enfermedad casi exclusiva del homo sapiens, y sobre todo del ser humano moderno, con sus hábitos de vida actuales. La posición fisiológica que favorece de forma más eficaz el retorno venoso es la que tenemos al estar tumbados, ya que la sangre puede volver desde los pies hasta la aurícula derecha (la entrada de la sangre venoso al corazón) casi sin esfuerzo”, señala el especialista en Angiología y Cirugía Vascular.

El doctor Fernández Quesada apunta a Infosalus los siguientes aspectos sobre las varices.

1. ¿Qué se sabe sobre sus causas?

La causa de las varices es muy variada, ante todo hay que tener en cuenta un componente genético, por eso existen muchas familias en las que el patrón varicoso se repite (se “hereda”) de padres a hijos y sobre todo de madres a hijas. Aunque hay estudios que encuentran defectos de valvulación similares en hombres que en mujeres, sin embargo hasta las consultas de los especialistas acuden muchas más pacientes del sexo femenino.

Las mujeres sufren más agresiones a su sistema venoso que los hombres: su actividad laboral suele ser doble y más prolongada por el cuidado del hogar y los familiares; las hormonas femeninas producen una retención hídrica que sobrecarga la circulación venosa y una relajación de la musculatura lisa que afecta a las venas, lo que explica variaciones de los síntomas a lo largo del ciclo hormonal.

Además, el embarazo es un estrés muy importante para la aparición de varices. El bebé alojado en la pelvis comprime y dificulta el drenaje de la venas iliacas que recogen la sangre de las piernas y la madre debe aportar a la placenta un gran volumen de sangre, que “compite” con el retorno de la sangre de las piernas.

La enfermedad varicosa es progresiva y crónica por lo que en muchos casos el seguimiento y tratamiento debe ser prolongado en el tiempo, con revisiones periódicas y algunos “retoques” de forma secuencial.

2. ¿Son un riesgo para la salud?

La patología varicosa, es decir, las varices, al ser una enfermedad crónica y progresiva, tiene diferentes estadios que van desde los casos asintomáticos, a síntomas leves (cansancio y pesadez), pequeñas molestias estéticas a síntomas más importantes (edema, dolor) hasta llegar a la aparición de varices de calibre importante, y en casos mucho menos frecuentes podría existir alguna complicación como pigmentación, úlceras, varicorragias o trombosis.

No tienen por qué evolucionar hacia la gravedad y en la mayoría de los casos se quedan en estos estadios iniciales sin constituir un importante riesgo para la salud sino un problema estético y con molestias más o menos leves, influidas por circunstancias modificables (calor, viajes, sobrecarga laboral o familiar).

3. ¿Cuestión estética o de salud?

Lo recomendable para realizar esta decisión es una valoración clínica y ecográfica por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular. Valorando la sintomatología y la distribución de las varices y realizando un estudio eco-doppler, se determina la distribución de las varices y su situación evolutiva, y en función de ésta se realiza una propuesta terapéutica según la patología específica y las expectativas del paciente.

Cuando las varices son asintomáticas, no producen síntomas y sólo muestran un compromiso estético, se consideran un problema leve, con solución y resolución en la mayoría de casos, pero que no constituye un riesgo importante para la salud.

Las propuestas terapéuticas incluyen cambios en el estilo de vida como evitar el sedentarismo, intentar no estar de pié quieto o sentado durante periodos prolongados de tiempo, realizar pausas de descanso (si es posible tumbado) a lo largo del día, una alimentación y vida más saludable (más fibra y consumir menos calorías) y realizar más deporte como andar, ciclismo, equitación o natación.

En algunos casos se indican venotónicos, una medicación que mejora la sintomatología o bien realizar un tratamiento más intervencionista en función de lo que la paciente presente (contención elástica, escleroterapia, cirugía convencional o técnicas endoluminales).

“Hay que desconfiar de soluciones “maravillosas” con un 100% de eficacia y que nos presentan como útiles para cualquier paciente en cualquier circunstancia”, señala el especialista.

4. ¿Por qué algunas personas padecen el síndrome de “piernas cansadas”?

Este síntoma tiene base orgánica, aunque es muy variable en distribución e intensidad según los sujetos. Se ha postulado que la dilatación de las paredes venosas produce un estímulo nervioso específico que el organismo suele reconocer más como cansancio y pesadez que como dolor, aunque en algunos pacientes es definido como “cansancio” en otros como “compresión” “inflamación” “calambres” o “dolor”. Algunos venotónicos, como la diosmina micronizada, han demostrado en ensayos clínicos disminución de estos síntomas.

Dentro de los remedios naturales se han planteado múltiples sustancias para paliar estas molestias (cola de caballo, ginko biloba, flores de naranjo…). Estos síntomas también mejoran con el uso de medias de compresión elástica, masajes con cremas de efecto frío (o masajes directamente crema fría, metiendo cualquier tipo de crema hidratante en la nevera), aplicación de agua fría o un rato de reposo con pies elevados.

5. ¿El verano empeora las molestias?

Sí, durante el verano, al exponernos al calor, se suelen exacerbar las molestias causadas por los problemas de retorno venoso, aunque esto no tiene por que ser así, ya que en verano también disponemos de más tiempo libre para realizar una vida más sana al aire libre, podemos tomar más líquido y más fruta y verdura, es el momento de los zumos, de la piscina, del deporte y es cuando solemos tener más tiempo para cuidarnos.

En la playa se puede fomentar la salud de nuestras venas al andar por la playa con los tobillos en el agua y sobre la arena combinando el masaje de las olas con la acción de la bomba venosa plantar, que activa vigorosamente el retorno venoso.

Por otro lado, durante la natación en el mar o la piscina ejercitamos los músculos de todo el cuerpo, estamos en situación casi horizontal (la que mejor permite el retorno de las venas al corazón) y el agua a nuestro alrededor produce un masaje contínuo con una temperatura que mejora el tono venoso.
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