Lunes, 18 Diciembre, 2017

            

Las terapias contra el Alzheimer no han funcionado hasta ahora porque combaten “demasiado tarde” la enfermedad

El siguiente avance pasa por identificar alteraciones genéticas que permitan en determinados casos "detectar la enfermedad y hacer un abordaje precoz incluso antes de que se desarrolle"

Foto: Archivo
E.P.


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En los últimos años se ha avanzado mucho en el conocimiento de las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer pero, pese a ello, los tratamientos desarrollados hasta ahora han conseguido unos resultados limitados, en parte porque empiezan a combatir la enfermedad “demasiado tarde”, cuando ya ha comenzado el deterioro.

“Ya sabemos que la enfermedad comienza a desarrollarse hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas”, ha reconocido el director del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE, en sus siglas en alemán), Christian Haass, que participa este martes en Madrid en un ciclo de conferencias y debates organizado por la Fundación Ramón Areces.

Uno de los mecanismos clave para el desarrollo de esta demencia, aunque no el único, es la acumulación de placas de la proteína amiloide y la formación de agregados neurofibrilares en el cerebro, que provoca disfunción neuronal y, en último término, la muerte.

Los tratamientos hasta ahora desarrollados buscan precisamente actuar contra la producción de esta proteína pero, según Haass, la clave está en comenzar a usarlos “lo antes posible” para conseguir que sus efectos sobre la formación de placas sea realmente efectivo contra el deterioro cognitivo de estos pacientes.

En ese sentido, el investigador alemán ha reconocido que recientemente se han identificado algunos compuestos capaces de conseguir “mejoras en la estabilización de la memoria” en algunos pacientes.

Por ello, el siguiente avance pasa por identificar alteraciones genéticas que permitan en determinados casos, como en personas con antecedentes familiares, “detectar la enfermedad y hacer un abordaje precoz incluso antes de que se desarrolle”, funcionando así como una especie de tratamiento preventivo o vacuna contra la enfermedad.

El problema, ha añadido Arthur Konnerth, del Instituto de Neurociencia de la Universidad Técnica de Munich (Alemania), es que todavía no se conoce la fisiopatología de la enfermedad. “Si no sabemos cómo funciona el proceso de eliminación de placas en el cerebro, es poco probable que podamos reproducirlo.

EL 70% DE LOS ENSAYOS NO LLEGAN A FASE III

De hecho, éste es uno de los motivos por el que hasta el 70 por ciento de los compuestos en investigación contra estas patologías no llegan a la fase III de desarrollo clínico, previa a su comercialización.

Además, ambos expertos coinciden en que uno de los problemas por los que el conocimiento de estas enfermedades sigue siendo tan limitado, en comparación con otras dolencias, sea la complejidad de su desarrollo. “Muchas veces se ha pensado que el Alzheimer es una mezcla de muchas enfermedades”, según Haass.

Algo en lo que también ha coincidido el director del Brain Science Institute en la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), Jeffrey Rothstein, también ponente en estas jornadas de la Fundación Areces y cuya investigación se centra en el abordaje de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Este experto ha reclamado más apoyo a la investigación de las enfermedades neurodegenerativas y ha admitido que si se han conseguido más avances en otras áreas terapéuticas como el cáncer es, en parte, porque del tumor se pueden extraer biopsias para analizar con más detalle la enfermedad.

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