Martes, 24 Octubre, 2017

            

Las piscinas termales de Atarfe retoman la actividad el 18 de junio

Las aguas mineromedicinales, que surgen a una temperatura de 32º centígrados, son sulfatadas mixtas con una ligera alcalinidad y radiactividad

Aguas termales | Foto: www.ciclorutas.es
E.P.


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El complejo termal Baños de Sierra Elvira en Atarfe (Granada) inicia la temporada este sábado, 18 de junio, con la apertura de sus instalaciones al público hasta el 4 de septiembre. El uso de estas aguas viene de antiguo, contando con la declaración de “Utilidad Pública” desde 1868.

Las cuatro piscinas exteriores de este espacio lúdico y termal son renovadas a diario para garantizar su calidad, lo que supone un caudal de agua superior al millón y medio de litros por jornada, según informa en un comunicado la Asociación de Termalismo de Andalucía.

Las aguas mineromedicinales, que surgen a una temperatura de 32º centígrados, son sulfatadas mixtas con una ligera alcalinidad y radiactividad, lo que las hace idóneas para tratar afecciones cutáneas, óseas y de tipo nervioso. Alrededor de 15.000 visitantes se benefician de sus propiedades anualmente. Esta temporada, como novedad, se ofrece una promoción especial de dos por uno en el precio de las entradas durante el fin de semana de la apertura (18 y 19 de junio).

Cada jornada, entre las diez de la mañana y las ocho de la tarde, se ofertan al público actividades de ocio, entre ellas cursos de gimnasia en el agua y propuestas de animación para los más pequeños. Uno de los atractivos más demandado por la clientela son los “chorros hidrotermales”, que cuentan con un caudal de 200 litros por segundo, proporcionando un efecto terapéutico al agüista gracias a las propiedades del litio radiactivo.

Los Baños de Sierra Elvira se surten del acuífero del mismo nombre, con una extensión de nueve kilómetros. La presencia de una falla en la zona, llena de cavidades y grutas, pone en contacto las aguas de dos acuíferos, el de Sierra Elvira y el de la Vega de Granada, lo que favorece el ascenso del agua caliente desde las profundidades de la tierra. Desde hace muchos años era una creencia popular que en la zona había un volcán, debido a la aparición de columnas de humo causadas por el agua termal.

El manantial donde se ubican los baños de Atarfe ya era conocido en la época preromana y de él se beneficiaron los habitantes de la ciudad de Ilíberis, tal y como queda atestiguado por los restos arqueológicos de la zona. La explotación de las aguas termales continuó durante la época musulmana y tras la Reconquista.

Hoy en día aún se puede acceder a la gruta termal del antiguo balneario, impulsado en 1900 por el Conde de la Conquista, quién construyó un complejo termal que funcionó con gran éxito hasta los años treinta del siglo pasado. Hacia 1960 se construyó en ese mismo emplazamiento el conjunto actual de piscinas termales, que abren cada año durante la temporada estival.

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